Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
15

151La blanda respuesta quita la ira;

Mas la palabra áspera hace subir el furor.

2La lengua de los sabios adornará la sabiduría;

Mas la boca de los necios hablará sandeces.

3Los ojos de Jehová están en todo lugar,

Mirando a los malos y a los buenos.

4La lengua apacible es árbol de vida;

Mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.

5El necio menosprecia el consejo de su padre;

Mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente.

6En la casa del justo hay gran provisión;

Pero turbación en las ganancias del impío.

7La boca de los sabios esparce sabiduría;

No así el corazón de los necios.

8El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová;

Mas la oración de los rectos es su gozo.

9Abominación es a Jehová el camino del impío;

Mas él ama al que sigue justicia.

10La reconvención es molesta al que deja el camino;

Y el que aborrece la corrección morirá.

11El Seol y el Abadón están delante de Jehová;

¡Cuánto más los corazones de los hombres!

12El escarnecedor no ama al que le reprende,

Ni se junta con los sabios.

13El corazón alegre hermosea el rostro;

Mas por el dolor del corazón el espíritu se abate.

14El corazón entendido busca la sabiduría;

Mas la boca de los necios se alimenta de necedades.

15Todos los días del afligido son difíciles;

Mas el de corazón contento tiene un banquete continuo.

16Mejor es lo poco con el temor de Jehová,

Que el gran tesoro donde hay turbación.

17Mejor es la comida de legumbres donde hay amor,

Que de buey engordado donde hay odio.

18El hombre iracundo promueve contiendas;

Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla.

19El camino del perezoso es como seto de espinos;

Mas la vereda de los rectos, como una calzada.

20El hijo sabio alegra al padre;

Mas el hombre necio menosprecia a su madre.

21La necedad es alegría al falto de entendimiento;

Mas el hombre entendido endereza sus pasos.

22Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo;

Mas en la multitud de consejeros se afirman.

23El hombre se alegra con la respuesta de su boca;

Y la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es!

24El camino de la vida es hacia arriba al entendido,

Para apartarse del Seol abajo.

25Jehová asolará la casa de los soberbios;

Pero afirmará la heredad de la viuda.

26Abominación son a Jehová los pensamientos del malo;

Mas las expresiones de los limpios son limpias.

27Alborota su casa el codicioso;

Mas el que aborrece el soborno vivirá.

28El corazón del justo piensa para responder;

Mas la boca de los impíos derrama malas cosas.

29Jehová está lejos de los impíos;

Pero él oye la oración de los justos.

30La luz de los ojos alegra el corazón,

Y la buena nueva conforta los huesos.

31El oído que escucha las amonestaciones de la vida,

Entre los sabios morará.

32El que tiene en poco la disciplina menosprecia su alma;

Mas el que escucha la corrección tiene entendimiento.

33El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría;

Y a la honra precede la humildad.

16

Proverbios sobre la vida y la conducta

161Del hombre son las disposiciones del corazón;

Mas de Jehová es la respuesta de la lengua.

2Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión;

Pero Jehová pesa los espíritus.

3Encomienda a Jehová tus obras,

Y tus pensamientos serán afirmados.

4Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo,

Y aun al impío para el día malo.

5Abominación es a Jehová todo altivo de corazón;

Ciertamente no quedará impune.

6Con misericordia y verdad se corrige el pecado,

Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

7Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová,

Aun a sus enemigos hace estar en paz con él.

8Mejor es lo poco con justicia

Que la muchedumbre de frutos sin derecho.

9El corazón del hombre piensa su camino;

Mas Jehová endereza sus pasos.

10Oráculo hay en los labios del rey;

En juicio no prevaricará su boca.

11Peso y balanzas justas son de Jehová;

Obra suya son todas las pesas de la bolsa.

12Abominación es a los reyes hacer impiedad,

Porque con justicia será afirmado el trono.

13Los labios justos son el contentamiento de los reyes,

Y estos aman al que habla lo recto.

14La ira del rey es mensajero de muerte;

Mas el hombre sabio la evitará.

15En la alegría del rostro del rey está la vida,

Y su benevolencia es como nube de lluvia tardía.

16Mejor es adquirir sabiduría que oro preciado;

Y adquirir inteligencia vale más que la plata.

17El camino de los rectos se aparta del mal;

Su vida guarda el que guarda su camino.

18Antes del quebrantamiento es la soberbia,

Y antes de la caída la altivez de espíritu.

19Mejor es humillar el espíritu con los humildes

Que repartir despojos con los soberbios.

20El entendido en la palabra hallará el bien,

Y el que confía en Jehová es bienaventurado.

21El sabio de corazón es llamado prudente,

Y la dulzura de labios aumenta el saber.

22Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee;

Mas la erudición de los necios es necedad.

23El corazón del sabio hace prudente su boca,

Y añade gracia a sus labios.

24Panal de miel son los dichos suaves;

Suavidad al alma y medicina para los huesos.

25Hay camino que parece derecho al hombre,

Pero su fin es camino de muerte.

16.25:
Pr. 14.12

26El alma del que trabaja, trabaja para sí,

Porque su boca le estimula.

27El hombre perverso cava en busca del mal,

Y en sus labios hay como llama de fuego.

28El hombre perverso levanta contienda,

Y el chismoso aparta a los mejores amigos.

29El hombre malo lisonjea a su prójimo,

Y le hace andar por camino no bueno.

30Cierra sus ojos para pensar perversidades;

Mueve sus labios, efectúa el mal.

31Corona de honra es la vejez

Que se halla en el camino de justicia.

32Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte;

Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.

33La suerte se echa en el regazo;

Mas de Jehová es la decisión de ella.

17

171Mejor es un bocado seco, y en paz,

Que casa de contiendas llena de provisiones.

2El siervo prudente se enseñoreará del hijo que deshonra,

Y con los hermanos compartirá la herencia.

3El crisol para la plata, y la hornaza para el oro;

Pero Jehová prueba los corazones.

4El malo está atento al labio inicuo;

Y el mentiroso escucha la lengua detractora.

5El que escarnece al pobre afrenta a su Hacedor;

Y el que se alegra de la calamidad no quedará sin castigo.

6Corona de los viejos son los nietos,

Y la honra de los hijos, sus padres.

7No conviene al necio la altilocuencia;

¡Cuánto menos al príncipe el labio mentiroso!

8Piedra preciosa es el soborno para el que lo practica;

Adondequiera que se vuelve, halla prosperidad.

9El que cubre la falta busca amistad;

Mas el que la divulga, aparta al amigo.

10La reprensión aprovecha al entendido,

Más que cien azotes al necio.

11El rebelde no busca sino el mal,

Y mensajero cruel será enviado contra él.

12Mejor es encontrarse con una osa a la cual han robado sus cachorros,

Que con un fatuo en su necedad.

13El que da mal por bien,

No se apartará el mal de su casa.

14El que comienza la discordia es como quien suelta las aguas;

Deja, pues, la contienda, antes que se enrede.

15El que justifica al impío, y el que condena al justo,

Ambos son igualmente abominación a Jehová.

16¿De qué sirve el precio en la mano del necio para comprar sabiduría,

No teniendo entendimiento?

17En todo tiempo ama el amigo,

Y es como un hermano en tiempo de angustia.

18El hombre falto de entendimiento presta fianzas,

Y sale por fiador en presencia de su amigo.

19El que ama la disputa, ama la transgresión;

Y el que abre demasiado la puerta busca su ruina.

20El perverso de corazón nunca hallará el bien,

Y el que revuelve con su lengua caerá en el mal.

21El que engendra al insensato, para su tristeza lo engendra;

Y el padre del necio no se alegrará.

22El corazón alegre constituye buen remedio;

Mas el espíritu triste seca los huesos.

23El impío toma soborno del seno

Para pervertir las sendas de la justicia.

24En el rostro del entendido aparece la sabiduría;

Mas los ojos del necio vagan hasta el extremo de la tierra.

25El hijo necio es pesadumbre de su padre,

Y amargura a la que lo dio a luz.

26Ciertamente no es bueno condenar al justo,

Ni herir a los nobles que hacen lo recto.

27El que ahorra sus palabras tiene sabiduría;

De espíritu prudente es el hombre entendido.

28Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio;

El que cierra sus labios es entendido.