Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
3

Predicación de Juan el Bautista

(Mr. 1.1-8; Lc. 3.1-9,15-17; Jn. 1.19-28)

31En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, 2y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos

3.2:
Dn. 2.44
se ha acercado.
3.2:
Mt. 4.17
Mr. 1.15
3Pues este es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo:

Voz del que clama en el desierto:

Preparad el camino del Señor,

Enderezad sus sendas.

3.3:
Is. 40.3

4Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos;

3.4:
2 R. 1.8
y su comida era langostas y miel silvestre. 5Y salía a él Jerusalén, y toda Judea, y toda la provincia de alrededor del Jordán, 6y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados.

7Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras!

3.7:
Mt. 12.34
23.33
¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? 8Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, 9y no penséis decir dentro de vosotros mismos: A Abraham tenemos por padre;
3.9:
Jn. 8.33
porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras. 10Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.
3.10:
Mt. 7.19

11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego. 12Su aventador está en su mano, y limpiará su era; y recogerá su trigo en el granero, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará.

El bautismo de Jesús

(Mr. 1.9-11; Lc. 3.21-22)

13Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. 14Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? 15Pero Jesús le respondió: Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. 16Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. 17Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.

3.17:
Is. 42.1
Mt. 12.18
17.5
Mr. 9.7
Lc. 9.35

4

Tentación de Jesús

(Mr. 1.12-13; Lc. 4.1-13)

41Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.

4.1:
He. 2.18
4.15
2Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
4.4:
Dt. 8.3
5Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está:

A sus ángeles mandará acerca de ti,

4.6:
Sal. 91.11

y,

En sus manos te sostendrán,

Para que no tropieces con tu pie en piedra.

4.6:
Sal. 91.12

7Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.
4.7:
Dt. 6.16
8Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. 10Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.
4.10:
Dt. 6.13
11El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.

Jesús principia su ministerio

(Mr. 1.14-20; Lc. 4.14-15; 5.1-11; 6.17-19)

12Cuando Jesús oyó que Juan estaba preso,

4.12:
Mt. 14.3
Mr. 6.17
Lc. 3.19-20
volvió a Galilea; 13y dejando a Nazaret, vino y habitó en Capernaum,
4.13:
Jn. 2.12
ciudad marítima, en la región de Zabulón y de Neftalí, 14para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

15Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,

Camino del mar, al otro lado del Jordán,

Galilea de los gentiles;

16El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;

Y a los asentados en región de sombra de muerte,

Luz les resplandeció.

4.15-16:
Is. 9.1-2

17Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos
4.17:
Dn. 2.44
se ha acercado.
4.17:
Mt. 3.2
18Andando Jesús junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano, que echaban la red en el mar; porque eran pescadores. 19Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres. 20Ellos entonces, dejando al instante las redes, le siguieron. 21Pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano, en la barca con Zebedeo su padre, que remendaban sus redes; y los llamó. 22Y ellos, dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron.

23Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

4.23:
Mt. 9.35
Mr. 1.39
24Y se difundió su fama por toda Siria; y le trajeron todos los que tenían dolencias, los afligidos por diversas enfermedades y tormentos, los endemoniados, lunáticos y paralíticos; y los sanó. 25Y le siguió mucha gente de Galilea, de Decápolis, de Jerusalén, de Judea y del otro lado del Jordán.

5

El Sermón del monte: Las bienaventuranzas

(Lc. 6.20-23)

51Viendo la multitud, subió al monte; y sentándose, vinieron a él sus discípulos. 2Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo:

3Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

4Bienaventurados los que lloran,

5.4:
Is. 61.2
porque ellos recibirán consolación.

5Bienaventurados los mansos,

5.5:
Sal. 37.11
porque ellos recibirán la tierra por heredad.

6Bienaventurados los que tienen hambre y sed

5.6:
Is. 55.1-2
de justicia, porque ellos serán saciados.

7Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

8Bienaventurados los de limpio corazón,

5.8:
Sal. 24.4
porque ellos verán a Dios.

9Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

10Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia,

5.10:
1 P. 3.14
porque de ellos es el reino de los cielos.

11Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.

5.11:
1 P. 4.14
12Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas
5.12:
2 Cr. 36.16
Hch. 7.52
que fueron antes de vosotros.

La sal de la tierra

13Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.

5.13:
Mr. 9.50
Lc. 14.34-35

La luz del mundo

14Vosotros sois la luz del mundo;

5.14:
Jn. 8.12
9.5
una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero,
5.15:
Mr. 4.21
Lc. 8.16
11.33
y alumbra a todos los que están en casa. 16Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
5.16:
1 P. 2.12

Jesús y la ley

17No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. 18Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

5.18:
Lc. 16.17
19De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos. 20Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Jesús y la ira

(Lc. 12.57-59)

21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás;

5.21:
Ex. 20.13
Dt. 5.17
y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

Jesús y el adulterio

27Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

5.27:
Ex. 20.14
Dt. 5.18
28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
5.29:
Mt. 18.9
Mr. 9.47
30Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
5.30:
Mt. 18.8
Mr. 9.43

Jesús y el divorcio

31También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio.

5.31:
Dt. 24.1-4
Mt. 19.7
Mr. 10.4
32Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.
5.32:
Mt. 19.9
Mr. 10.11-12
Lc. 16.18
1 Co. 7.10-11

Jesús y los juramentos

33Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás,

5.33:
Lv. 19.12
sino cumplirás al Señor tus juramentos.
5.33:
Nm. 30.2
Dt. 23.21
34Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera;
5.34:
Stg. 5.12
ni por el cielo, porque es el trono de Dios;
5.34:
Is. 66.1
Mt. 23.22
35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies;
5.35:
Is. 66.1
ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.
5.35:
Sal. 48.2
36Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

El amor hacia los enemigos

(Lc. 6.27-36)

38Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.

5.38:
Ex. 21.24
Lv. 24.20
Dt. 19.21
39Pero yo os digo: No resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha, vuélvele también la otra; 40y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa; 41y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. 42Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.

43Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo,

5.43:
Lv. 19.18
y aborrecerás a tu enemigo. 44Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
5.48:
Dt. 18.13