Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
34

Eliú justifica a Dios

341Además Eliú dijo:

2Oíd, sabios, mis palabras;

Y vosotros, doctos, estadme atentos.

3Porque el oído prueba las palabras,

Como el paladar gusta lo que uno come.

4Escojamos para nosotros el juicio,

Conozcamos entre nosotros cuál sea lo bueno.

5Porque Job ha dicho: Yo soy justo,

Y Dios me ha quitado mi derecho.

6¿He de mentir yo contra mi razón?

Dolorosa es mi herida sin haber hecho yo transgresión.

7¿Qué hombre hay como Job,

Que bebe el escarnio como agua,

8Y va en compañía con los que hacen iniquidad,

Y anda con los hombres malos?

9Porque ha dicho: De nada servirá al hombre

El conformar su voluntad a Dios.

10Por tanto, varones de inteligencia, oídme:

Lejos esté de Dios la impiedad,

Y del Omnipotente la iniquidad.

11Porque él pagará al hombre según su obra,

34.11:
Sal. 62.12

Y le retribuirá conforme a su camino.

12Sí, por cierto, Dios no hará injusticia,

Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.

13¿Quién visitó por él la tierra?

¿Y quién puso en orden todo el mundo?

14Si él pusiese sobre el hombre su corazón,

Y recogiese así su espíritu y su aliento,

15Toda carne perecería juntamente,

Y el hombre volvería al polvo.

16Si, pues, hay en ti entendimiento, oye esto;

Escucha la voz de mis palabras.

17¿Gobernará el que aborrece juicio?

¿Y condenarás tú al que es tan justo?

18¿Se dirá al rey: Perverso;

Y a los príncipes: Impíos?

19¿Cuánto menos a aquel que no hace acepción de personas de príncipes.

Ni respeta más al rico que al pobre,

Porque todos son obra de sus manos?

20En un momento morirán,

Y a medianoche se alborotarán los pueblos, y pasarán,

Y sin mano será quitado el poderoso.

21Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre,

Y ve todos sus pasos.

22No hay tinieblas ni sombra de muerte

Donde se escondan los que hacen maldad.

23No carga, pues, él al hombre más de lo justo,

Para que vaya con Dios a juicio.

24Él quebrantará a los fuertes sin indagación,

Y hará estar a otros en su lugar.

25Por tanto, él hará notorias las obras de ellos,

Cuando los trastorne en la noche, y sean quebrantados.

26Como a malos los herirá

En lugar donde sean vistos;

27Por cuanto así se apartaron de él,

Y no consideraron ninguno de sus caminos,

28Haciendo venir delante de él el clamor del pobre,

Y que oiga el clamor de los necesitados.

29Si él diere reposo, ¿quién inquietará?

Si escondiere el rostro, ¿quién lo mirará?

Esto sobre una nación, y lo mismo sobre un hombre;

30Haciendo que no reine el hombre impío

Para vejaciones del pueblo.

31De seguro conviene que se diga a Dios:

He llevado ya castigo, no ofenderé ya más;

32Enséñame tú lo que yo no veo;

Si hice mal, no lo haré más.

33¿Ha de ser eso según tu parecer?

Él te retribuirá, ora rehúses, ora aceptes, y no yo;

Di, si no, lo que tú sabes.

34Los hombres inteligentes dirán conmigo,

Y el hombre sabio que me oiga:

35Que Job no habla con sabiduría,

Y que sus palabras no son con entendimiento.

36Deseo yo que Job sea probado ampliamente,

A causa de sus respuestas semejantes a las de los hombres inicuos.

37Porque a su pecado añadió rebeldía;

Bate palmas contra nosotros,

Y contra Dios multiplica sus palabras.

35

351Prosiguió Eliú en su razonamiento, y dijo:

2¿Piensas que es cosa recta lo que has dicho:

Más justo soy yo que Dios?

3Porque dijiste: ¿Qué ventaja sacaré de ello?

¿O qué provecho tendré de no haber pecado?

4Yo te responderé razones,

Y a tus compañeros contigo.

5Mira a los cielos, y ve,

Y considera que las nubes son más altas que tú.

6Si pecares, ¿qué habrás logrado contra él?

Y si tus rebeliones se multiplicaren, ¿qué le harás tú?

7Si fueres justo, ¿qué le darás a él?

¿O qué recibirá de tu mano?

8Al hombre como tú dañará tu impiedad,

Y al hijo de hombre aprovechará tu justicia.

35.6-8:
Job 22.2-3

9A causa de la multitud de las violencias claman,

Y se lamentan por el poderío de los grandes.

10Y ninguno dice: ¿Dónde está Dios mi Hacedor,

Que da cánticos en la noche,

11Que nos enseña más que a las bestias de la tierra,

Y nos hace sabios más que a las aves del cielo?

12Allí clamarán, y él no oirá,

Por la soberbia de los malos.

13Ciertamente Dios no oirá la vanidad,

Ni la mirará el Omnipotente.

14¿Cuánto menos cuando dices que no haces caso de él?

La causa está delante de él; por tanto, aguárdale.

15Mas ahora, porque en su ira no castiga,

Ni inquiere con rigor,

16Por eso Job abre su boca vanamente,

Y multiplica palabras sin sabiduría.

36

Eliú exalta la grandeza de Dios

361Añadió Eliú y dijo:

2Espérame un poco, y te enseñaré;

Porque todavía tengo razones en defensa de Dios.

3Tomaré mi saber desde lejos,

Y atribuiré justicia a mi Hacedor.

4Porque de cierto no son mentira mis palabras;

Contigo está el que es íntegro en sus conceptos.

5He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie;

Es poderoso en fuerza de sabiduría.

6No otorgará vida al impío,

Pero a los afligidos dará su derecho.

7No apartará de los justos sus ojos;

Antes bien con los reyes los pondrá en trono para siempre,

Y serán exaltados.

8Y si estuvieren prendidos en grillos,

Y aprisionados en las cuerdas de aflicción,

9Él les dará a conocer la obra de ellos,

Y que prevalecieron sus rebeliones.

10Despierta además el oído de ellos para la corrección,

Y les dice que se conviertan de la iniquidad.

11Si oyeren, y le sirvieren,

Acabarán sus días en bienestar,

Y sus años en dicha.

12Pero si no oyeren, serán pasados a espada,

Y perecerán sin sabiduría.

13Mas los hipócritas de corazón atesoran para sí la ira,

Y no clamarán cuando él los atare.

14Fallecerá el alma de ellos en su juventud,

Y su vida entre los sodomitas.

15Al pobre librará de su pobreza,

Y en la aflicción despertará su oído.

16Asimismo te apartará de la boca de la angustia

A lugar espacioso, libre de todo apuro,

Y te preparará mesa llena de grosura.

17Mas tú has llenado el juicio del impío,

En vez de sustentar el juicio y la justicia.

18Por lo cual teme, no sea que en su ira te quite con golpe,

El cual no puedas apartar de ti con gran rescate.

19¿Hará él estima de tus riquezas, del oro,

O de todas las fuerzas del poder?

20No anheles la noche,

En que los pueblos desaparecen de su lugar.

21Guárdate, no te vuelvas a la iniquidad;

Pues esta escogiste más bien que la aflicción.

22He aquí que Dios es excelso en su poder;

¿Qué enseñador semejante a él?

23¿Quién le ha prescrito su camino?

¿Y quién le dirá: Has hecho mal?

24Acuérdate de engrandecer su obra,

La cual contemplan los hombres.

25Los hombres todos la ven;

La mira el hombre de lejos.

26He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos,

Ni se puede seguir la huella de sus años.

27Él atrae las gotas de las aguas,

Al transformarse el vapor en lluvia,

28La cual destilan las nubes,

Goteando en abundancia sobre los hombres.

29¿Quién podrá comprender la extensión de las nubes,

Y el sonido estrepitoso de su morada?

30He aquí que sobre él extiende su luz,

Y cobija con ella las profundidades del mar.

31Bien que por esos medios castiga a los pueblos,

A la multitud él da sustento.

32Con las nubes encubre la luz,

Y le manda no brillar, interponiendo aquellas.

33El trueno declara su indignación,

Y la tempestad proclama su ira contra la iniquidad.