Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
31

Job afirma su integridad

311Hice pacto con mis ojos;

¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?

2Porque ¿qué galardón me daría de arriba Dios,

Y qué heredad el Omnipotente desde las alturas?

3¿No hay quebrantamiento para el impío,

Y extrañamiento para los que hacen iniquidad?

4¿No ve él mis caminos,

Y cuenta todos mis pasos?

5Si anduve con mentira,

Y si mi pie se apresuró a engaño,

6Péseme Dios en balanzas de justicia,

Y conocerá mi integridad.

7Si mis pasos se apartaron del camino,

Si mi corazón se fue tras mis ojos,

Y si algo se pegó a mis manos,

8Siembre yo, y otro coma,

Y sea arrancada mi siembra.

9Si fue mi corazón engañado acerca de mujer,

Y si estuve acechando a la puerta de mi prójimo,

10Muela para otro mi mujer,

Y sobre ella otros se encorven.

11Porque es maldad e iniquidad

Que han de castigar los jueces.

12Porque es fuego que devoraría hasta el Abadón,

Y consumiría toda mi hacienda.

13Si hubiera tenido en poco el derecho de mi siervo y de mi sierva,

Cuando ellos contendían conmigo,

14¿Qué haría yo cuando Dios se levantase?

Y cuando él preguntara, ¿qué le respondería yo?

15El que en el vientre me hizo a mí, ¿no lo hizo a él?

¿Y no nos dispuso uno mismo en la matriz?

16Si estorbé el contento de los pobres,

E hice desfallecer los ojos de la viuda;

17Si comí mi bocado solo,

Y no comió de él el huérfano

18(Porque desde mi juventud creció conmigo como con un padre,

Y desde el vientre de mi madre fui guía de la viuda);

19Si he visto que pereciera alguno sin vestido,

Y al menesteroso sin abrigo;

20Si no me bendijeron sus lomos,

Y del vellón de mis ovejas se calentaron;

21Si alcé contra el huérfano mi mano,

Aunque viese que me ayudaran en la puerta;

22Mi espalda se caiga de mi hombro,

Y el hueso de mi brazo sea quebrado.

23Porque temí el castigo de Dios,

Contra cuya majestad yo no tendría poder.

24Si puse en el oro mi esperanza,

Y dije al oro: Mi confianza eres tú;

25Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen,

Y de que mi mano hallase mucho;

26Si he mirado al sol cuando resplandecía,

O a la luna cuando iba hermosa,

27Y mi corazón se engañó en secreto,

Y mi boca besó mi mano;

28Esto también sería maldad juzgada;

Porque habría negado al Dios soberano.

29Si me alegré en el quebrantamiento del que me aborrecía,

Y me regocijé cuando le halló el mal

30(Ni aun entregué al pecado mi lengua,

Pidiendo maldición para su alma);

31Si mis siervos no decían:

¿Quién no se ha saciado de su carne?

32(El forastero no pasaba fuera la noche;

Mis puertas abría al caminante);

33Si encubrí como hombre mis transgresiones,

Escondiendo en mi seno mi iniquidad,

34Porque tuve temor de la gran multitud,

Y el menosprecio de las familias me atemorizó,

Y callé, y no salí de mi puerta;

35¡Quién me diera quien me oyese!

He aquí mi confianza es que el Omnipotente testificará por mí,

Aunque mi adversario me forme proceso.

36Ciertamente yo lo llevaría sobre mi hombro,

Y me lo ceñiría como una corona.

37Yo le contaría el número de mis pasos,

Y como príncipe me presentaría ante él.

38Si mi tierra clama contra mí,

Y lloran todos sus surcos;

39Si comí su sustancia sin dinero,

O afligí el alma de sus dueños,

40En lugar de trigo me nazcan abrojos,

Y espinos en lugar de cebada.

Aquí terminan las palabras de Job.
32

Eliú justifica su derecho de contestar a Job

321Cesaron estos tres varones de responder a Job, por cuanto él era justo a sus propios ojos. 2Entonces Eliú hijo de Baraquel buzita, de la familia de Ram, se encendió en ira contra Job; se encendió en ira, por cuanto se justificaba a sí mismo más que a Dios. 3Asimismo se encendió en ira contra sus tres amigos, porque no hallaban qué responder, aunque habían condenado a Job. 4Y Eliú había esperado a Job en la disputa, porque los otros eran más viejos que él. 5Pero viendo Eliú que no había respuesta en la boca de aquellos tres varones, se encendió en ira. 6Y respondió Eliú hijo de Baraquel buzita, y dijo:

Yo soy joven, y vosotros ancianos;

Por tanto, he tenido miedo, y he temido declararos mi opinión.

7Yo decía: Los días hablarán,

Y la muchedumbre de años declarará sabiduría.

8Ciertamente espíritu hay en el hombre,

Y el soplo del Omnipotente le hace que entienda.

9No son los sabios los de mucha edad,

Ni los ancianos entienden el derecho.

10Por tanto, yo dije: Escuchadme;

Declararé yo también mi sabiduría.

11He aquí yo he esperado a vuestras razones,

He escuchado vuestros argumentos,

En tanto que buscabais palabras.

12Os he prestado atención,

Y he aquí que no hay de vosotros quien redarguya a Job,

Y responda a sus razones.

13Para que no digáis: Nosotros hemos hallado sabiduría;

Lo vence Dios, no el hombre.

14Ahora bien, Job no dirigió contra mí sus palabras,

Ni yo le responderé con vuestras razones.

15Se espantaron, no respondieron más;

Se les fueron los razonamientos.

16Yo, pues, he esperado, pero no hablaban;

Más bien callaron y no respondieron más.

17Por eso yo también responderé mi parte;

También yo declararé mi juicio.

18Porque lleno estoy de palabras,

Y me apremia el espíritu dentro de mí.

19De cierto mi corazón está como el vino que no tiene respiradero,

Y se rompe como odres nuevos.

20Hablaré, pues, y respiraré;

Abriré mis labios, y responderé.

21No haré ahora acepción de personas,

Ni usaré con nadie de títulos lisonjeros.

22Porque no sé hablar lisonjas;

De otra manera, en breve mi Hacedor me consumiría.

33

Eliú censura a Job

331Por tanto, Job, oye ahora mis razones,

Y escucha todas mis palabras.

2He aquí yo abriré ahora mi boca,

Y mi lengua hablará en mi garganta.

3Mis razones declararán la rectitud de mi corazón,

Y lo que saben mis labios, lo hablarán con sinceridad.

4El espíritu de Dios me hizo,

Y el soplo del Omnipotente me dio vida.

5Respóndeme si puedes;

Ordena tus palabras, ponte en pie.

6Heme aquí a mí en lugar de Dios, conforme a tu dicho;

De barro fui yo también formado.

7He aquí, mi terror no te espantará,

Ni mi mano se agravará sobre ti.

8De cierto tú dijiste a oídos míos,

Y yo oí la voz de tus palabras que decían:

9Yo soy limpio y sin defecto;

Soy inocente, y no hay maldad en mí.

10He aquí que él buscó reproches contra mí,

Y me tiene por su enemigo;

11Puso mis pies en el cepo,

Y vigiló todas mis sendas.

12He aquí, en esto no has hablado justamente;

Yo te responderé que mayor es Dios que el hombre.

13¿Por qué contiendes contra él?

Porque él no da cuenta de ninguna de sus razones.

14Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios;

Pero el hombre no entiende.

15Por sueño, en visión nocturna,

Cuando el sueño cae sobre los hombres,

Cuando se adormecen sobre el lecho,

16Entonces revela al oído de los hombres,

Y les señala su consejo,

17Para quitar al hombre de su obra,

Y apartar del varón la soberbia.

18Detendrá su alma del sepulcro,

Y su vida de que perezca a espada.

19También sobre su cama es castigado

Con dolor fuerte en todos sus huesos,

20Que le hace que su vida aborrezca el pan,

Y su alma la comida suave.

21Su carne desfallece, de manera que no se ve,

Y sus huesos, que antes no se veían, aparecen.

22Su alma se acerca al sepulcro,

Y su vida a los que causan la muerte.

23Si tuviese cerca de él

Algún elocuente mediador muy escogido,

Que anuncie al hombre su deber;

24Que le diga que Dios tuvo de él misericordia,

Que lo libró de descender al sepulcro,

Que halló redención;

25Su carne será más tierna que la del niño,

Volverá a los días de su juventud.

26Orará a Dios, y este le amará,

Y verá su faz con júbilo;

Y restaurará al hombre su justicia.

27Él mira sobre los hombres; y al que dijere:

Pequé, y pervertí lo recto,

Y no me ha aprovechado,

28Dios redimirá su alma para que no pase al sepulcro,

Y su vida se verá en luz.

29He aquí, todas estas cosas hace Dios

Dos y tres veces con el hombre,

30Para apartar su alma del sepulcro,

Y para iluminarlo con la luz de los vivientes.

31Escucha, Job, y óyeme;

Calla, y yo hablaré.

32Si tienes razones, respóndeme;

Habla, porque yo te quiero justificar.

33Y si no, óyeme tú a mí;

Calla, y te enseñaré sabiduría.