Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
23

Job desea abogar su causa delante de Dios

231Respondió Job, y dijo:

2Hoy también hablaré con amargura;

Porque es más grave mi llaga que mi gemido.

3¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!

Yo iría hasta su silla.

4Expondría mi causa delante de él,

Y llenaría mi boca de argumentos.

5Yo sabría lo que él me respondiese,

Y entendería lo que me dijera.

6¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza?

No; antes él me atendería.

7Allí el justo razonaría con él;

Y yo escaparía para siempre de mi juez.

8He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré;

Y al occidente, y no lo percibiré;

9Si muestra su poder al norte, yo no lo veré;

Al sur se esconderá, y no lo veré.

10Mas él conoce mi camino;

Me probará, y saldré como oro.

11Mis pies han seguido sus pisadas;

Guardé su camino, y no me aparté.

12Del mandamiento de sus labios nunca me separé;

Guardé las palabras de su boca más que mi comida.

13Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar?

Su alma deseó, e hizo.

14Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí;

Y muchas cosas como estas hay en él.

15Por lo cual yo me espanto en su presencia;

Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.

16Dios ha enervado mi corazón,

Y me ha turbado el Omnipotente.

17¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas,

Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?

24

Job se queja de que Dios es indiferente ante la maldad

241Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso,

¿Por qué los que le conocen no ven sus días?

2Traspasan los linderos,

Roban los ganados, y los apacientan.

3Se llevan el asno de los huérfanos,

Y toman en prenda el buey de la viuda.

4Hacen apartar del camino a los menesterosos,

Y todos los pobres de la tierra se esconden.

5He aquí, como asnos monteses en el desierto,

Salen a su obra madrugando para robar;

El desierto es mantenimiento de sus hijos.

6En el campo siegan su pasto,

Y los impíos vendimian la viña ajena.

7Al desnudo hacen dormir sin ropa,

Sin tener cobertura contra el frío.

8Con las lluvias de los montes se mojan,

Y abrazan las peñas por falta de abrigo.

9Quitan el pecho a los huérfanos,

Y de sobre el pobre toman la prenda.

10Al desnudo hacen andar sin vestido,

Y a los hambrientos quitan las gavillas.

11Dentro de sus paredes exprimen el aceite,

Pisan los lagares, y mueren de sed.

12Desde la ciudad gimen los moribundos,

Y claman las almas de los heridos de muerte,

Pero Dios no atiende su oración.

13Ellos son los que, rebeldes a la luz,

Nunca conocieron sus caminos,

Ni estuvieron en sus veredas.

14A la luz se levanta el matador; mata al pobre y al necesitado,

Y de noche es como ladrón.

15El ojo del adúltero está aguardando la noche,

Diciendo: No me verá nadie;

Y esconde su rostro.

16En las tinieblas minan las casas

Que de día para sí señalaron;

No conocen la luz.

17Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte;

Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.

18Huyen ligeros como corriente de aguas;

Su porción es maldita en la tierra;

No andarán por el camino de las viñas.

19La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve;

Así también el Seol a los pecadores.

20Los olvidará el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura;

Nunca más habrá de ellos memoria,

Y como un árbol los impíos serán quebrantados.

21A la mujer estéril, que no concebía, afligió,

Y a la viuda nunca hizo bien.

22Pero a los fuertes adelantó con su poder;

Una vez que se levante, ninguno está seguro de la vida.

23Él les da seguridad y confianza;

Sus ojos están sobre los caminos de ellos.

24Fueron exaltados un poco, mas desaparecen,

Y son abatidos como todos los demás;

Serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.

25Y si no, ¿quién me desmentirá ahora,

O reducirá a nada mis palabras?

25

Bildad niega que el hombre pueda ser justificado delante de Dios

251Respondió Bildad suhita, y dijo:

2El señorío y el temor están con él;

Él hace paz en sus alturas.

3¿Tienen sus ejércitos número?

¿Sobre quién no está su luz?

4¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios?

¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?

5He aquí que ni aun la misma luna será resplandeciente,

Ni las estrellas son limpias delante de sus ojos;

6¿Cuánto menos el hombre, que es un gusano,

Y el hijo de hombre, también gusano?