Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
22

Elifaz acusa a Job de gran maldad

221Respondió Elifaz temanita, y dijo:

2¿Traerá el hombre provecho a Dios?

Al contrario, para sí mismo es provechoso el hombre sabio.

3¿Tiene contentamiento el Omnipotente en que tú seas justificado,

O provecho de que tú hagas perfectos tus caminos?

22.2-3:
Job 35.6-8

4¿Acaso te castiga,

O viene a juicio contigo, a causa de tu piedad?

5Por cierto tu malicia es grande,

Y tus maldades no tienen fin.

6Porque sacaste prenda a tus hermanos sin causa,

Y despojaste de sus ropas a los desnudos.

7No diste de beber agua al cansado,

Y detuviste el pan al hambriento.

8Pero el hombre pudiente tuvo la tierra,

Y habitó en ella el distinguido.

9A las viudas enviaste vacías,

Y los brazos de los huérfanos fueron quebrados.

10Por tanto, hay lazos alrededor de ti,

Y te turba espanto repentino;

11O tinieblas, para que no veas,

Y abundancia de agua te cubre.

12¿No está Dios en la altura de los cielos?

Mira lo encumbrado de las estrellas, cuán elevadas están.

13¿Y dirás tú: Qué sabe Dios?

¿Cómo juzgará a través de la oscuridad?

14Las nubes le rodearon, y no ve;

Y por el circuito del cielo se pasea.

15¿Quieres tú seguir la senda antigua

Que pisaron los hombres perversos,

16Los cuales fueron cortados antes de tiempo,

Cuyo fundamento fue como un río derramado?

17Decían a Dios: Apártate de nosotros.

¿Y qué les había hecho el Omnipotente?

18Les había colmado de bienes sus casas.

Pero sea el consejo de ellos lejos de mí.

19Verán los justos y se gozarán;

Y el inocente los escarnecerá, diciendo:

20Fueron destruidos nuestros adversarios,

Y el fuego consumió lo que de ellos quedó.

21Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz;

Y por ello te vendrá bien.

22Toma ahora la ley de su boca,

Y pon sus palabras en tu corazón.

23Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado;

Alejarás de tu tienda la aflicción;

24Tendrás más oro que tierra,

Y como piedras de arroyos oro de Ofir;

25El Todopoderoso será tu defensa,

Y tendrás plata en abundancia.

26Porque entonces te deleitarás en el Omnipotente,

Y alzarás a Dios tu rostro.

27Orarás a él, y él te oirá;

Y tú pagarás tus votos.

28Determinarás asimismo una cosa, y te será firme,

Y sobre tus caminos resplandecerá luz.

29Cuando fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá;

Y Dios salvará al humilde de ojos.

30Él libertará al inocente,

Y por la limpieza de tus manos este será librado.

23

Job desea abogar su causa delante de Dios

231Respondió Job, y dijo:

2Hoy también hablaré con amargura;

Porque es más grave mi llaga que mi gemido.

3¡Quién me diera el saber dónde hallar a Dios!

Yo iría hasta su silla.

4Expondría mi causa delante de él,

Y llenaría mi boca de argumentos.

5Yo sabría lo que él me respondiese,

Y entendería lo que me dijera.

6¿Contendería conmigo con grandeza de fuerza?

No; antes él me atendería.

7Allí el justo razonaría con él;

Y yo escaparía para siempre de mi juez.

8He aquí yo iré al oriente, y no lo hallaré;

Y al occidente, y no lo percibiré;

9Si muestra su poder al norte, yo no lo veré;

Al sur se esconderá, y no lo veré.

10Mas él conoce mi camino;

Me probará, y saldré como oro.

11Mis pies han seguido sus pisadas;

Guardé su camino, y no me aparté.

12Del mandamiento de sus labios nunca me separé;

Guardé las palabras de su boca más que mi comida.

13Pero si él determina una cosa, ¿quién lo hará cambiar?

Su alma deseó, e hizo.

14Él, pues, acabará lo que ha determinado de mí;

Y muchas cosas como estas hay en él.

15Por lo cual yo me espanto en su presencia;

Cuando lo considero, tiemblo a causa de él.

16Dios ha enervado mi corazón,

Y me ha turbado el Omnipotente.

17¿Por qué no fui yo cortado delante de las tinieblas,

Ni fue cubierto con oscuridad mi rostro?

24

Job se queja de que Dios es indiferente ante la maldad

241Puesto que no son ocultos los tiempos al Todopoderoso,

¿Por qué los que le conocen no ven sus días?

2Traspasan los linderos,

Roban los ganados, y los apacientan.

3Se llevan el asno de los huérfanos,

Y toman en prenda el buey de la viuda.

4Hacen apartar del camino a los menesterosos,

Y todos los pobres de la tierra se esconden.

5He aquí, como asnos monteses en el desierto,

Salen a su obra madrugando para robar;

El desierto es mantenimiento de sus hijos.

6En el campo siegan su pasto,

Y los impíos vendimian la viña ajena.

7Al desnudo hacen dormir sin ropa,

Sin tener cobertura contra el frío.

8Con las lluvias de los montes se mojan,

Y abrazan las peñas por falta de abrigo.

9Quitan el pecho a los huérfanos,

Y de sobre el pobre toman la prenda.

10Al desnudo hacen andar sin vestido,

Y a los hambrientos quitan las gavillas.

11Dentro de sus paredes exprimen el aceite,

Pisan los lagares, y mueren de sed.

12Desde la ciudad gimen los moribundos,

Y claman las almas de los heridos de muerte,

Pero Dios no atiende su oración.

13Ellos son los que, rebeldes a la luz,

Nunca conocieron sus caminos,

Ni estuvieron en sus veredas.

14A la luz se levanta el matador; mata al pobre y al necesitado,

Y de noche es como ladrón.

15El ojo del adúltero está aguardando la noche,

Diciendo: No me verá nadie;

Y esconde su rostro.

16En las tinieblas minan las casas

Que de día para sí señalaron;

No conocen la luz.

17Porque la mañana es para todos ellos como sombra de muerte;

Si son conocidos, terrores de sombra de muerte los toman.

18Huyen ligeros como corriente de aguas;

Su porción es maldita en la tierra;

No andarán por el camino de las viñas.

19La sequía y el calor arrebatan las aguas de la nieve;

Así también el Seol a los pecadores.

20Los olvidará el seno materno; de ellos sentirán los gusanos dulzura;

Nunca más habrá de ellos memoria,

Y como un árbol los impíos serán quebrantados.

21A la mujer estéril, que no concebía, afligió,

Y a la viuda nunca hizo bien.

22Pero a los fuertes adelantó con su poder;

Una vez que se levante, ninguno está seguro de la vida.

23Él les da seguridad y confianza;

Sus ojos están sobre los caminos de ellos.

24Fueron exaltados un poco, mas desaparecen,

Y son abatidos como todos los demás;

Serán encerrados, y cortados como cabezas de espigas.

25Y si no, ¿quién me desmentirá ahora,

O reducirá a nada mis palabras?