Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
17

171Mi aliento se agota, se acortan mis días,

Y me está preparado el sepulcro.

2No hay conmigo sino escarnecedores,

En cuya amargura se detienen mis ojos.

3Dame fianza, oh Dios; sea mi protección cerca de ti.

Porque ¿quién querría responder por mí?

4Porque a estos has escondido de su corazón la inteligencia;

Por tanto, no los exaltarás.

5Al que denuncia a sus amigos como presa,

Los ojos de sus hijos desfallecerán.

6Él me ha puesto por refrán de pueblos,

Y delante de ellos he sido como tamboril.

7Mis ojos se oscurecieron por el dolor,

Y mis pensamientos todos son como sombra.

8Los rectos se maravillarán de esto,

Y el inocente se levantará contra el impío.

9No obstante, proseguirá el justo su camino,

Y el limpio de manos aumentará la fuerza.

10Pero volved todos vosotros, y venid ahora,

Y no hallaré entre vosotros sabio.

11Pasaron mis días, fueron arrancados mis pensamientos,

Los designios de mi corazón.

12Pusieron la noche por día,

Y la luz se acorta delante de las tinieblas.

13Si yo espero, el Seol es mi casa;

Haré mi cama en las tinieblas.

14A la corrupción he dicho: Mi padre eres tú;

A los gusanos: Mi madre y mi hermana.

15¿Dónde, pues, estará ahora mi esperanza?

Y mi esperanza, ¿quién la verá?

16A la profundidad del Seol descenderán,

Y juntamente descansarán en el polvo.

18

Bildad describe la suerte de los malos

181Respondió Bildad suhita, y dijo:

2¿Cuándo pondréis fin a las palabras?

Entended, y después hablemos.

3¿Por qué somos tenidos por bestias,

Y a vuestros ojos somos viles?

4Oh tú, que te despedazas en tu furor,

¿Será abandonada la tierra por tu causa,

Y serán removidas de su lugar las peñas?

5Ciertamente la luz de los impíos será apagada,

Y no resplandecerá la centella de su fuego.

6La luz se oscurecerá en su tienda,

Y se apagará sobre él su lámpara.

7Sus pasos vigorosos serán acortados,

Y su mismo consejo lo precipitará.

8Porque red será echada a sus pies,

Y sobre mallas andará.

9Lazo prenderá su calcañar;

Se afirmará la trampa contra él.

10Su cuerda está escondida en la tierra,

Y una trampa le aguarda en la senda.

11De todas partes lo asombrarán temores,

Y le harán huir desconcertado.

12Serán gastadas de hambre sus fuerzas,

Y a su lado estará preparado quebrantamiento.

13La enfermedad roerá su piel,

Y a sus miembros devorará el primogénito de la muerte.

14Su confianza será arrancada de su tienda,

Y al rey de los espantos será conducido.

15En su tienda morará como si no fuese suya;

Piedra de azufre será esparcida sobre su morada.

16Abajo se secarán sus raíces,

Y arriba serán cortadas sus ramas.

17Su memoria perecerá de la tierra,

Y no tendrá nombre por las calles.

18De la luz será lanzado a las tinieblas,

Y echado fuera del mundo.

19No tendrá hijo ni nieto en su pueblo,

Ni quien le suceda en sus moradas.

20Sobre su día se espantarán los de occidente,

Y pavor caerá sobre los de oriente.

21Ciertamente tales son las moradas del impío,

Y este será el lugar del que no conoció a Dios.

19

Job confía en que Dios lo justificará

191Respondió entonces Job, y dijo:

2¿Hasta cuándo angustiaréis mi alma,

Y me moleréis con palabras?

3Ya me habéis vituperado diez veces;

¿No os avergonzáis de injuriarme?

4Aun siendo verdad que yo haya errado,

Sobre mí recaería mi error.

5Pero si vosotros os engrandecéis contra mí,

Y contra mí alegáis mi oprobio,

6Sabed ahora que Dios me ha derribado,

Y me ha envuelto en su red.

7He aquí, yo clamaré agravio, y no seré oído;

Daré voces, y no habrá juicio.

8Cercó de vallado mi camino, y no pasaré;

Y sobre mis veredas puso tinieblas.

9Me ha despojado de mi gloria,

Y quitado la corona de mi cabeza.

10Me arruinó por todos lados, y perezco;

Y ha hecho pasar mi esperanza como árbol arrancado.

11Hizo arder contra mí su furor,

Y me contó para sí entre sus enemigos.

12Vinieron sus ejércitos a una, y se atrincheraron en mí,

Y acamparon en derredor de mi tienda.

13Hizo alejar de mí a mis hermanos,

Y mis conocidos como extraños se apartaron de mí.

14Mis parientes se detuvieron,

Y mis conocidos se olvidaron de mí.

15Los moradores de mi casa y mis criadas me tuvieron por extraño;

Forastero fui yo a sus ojos.

16Llamé a mi siervo, y no respondió;

De mi propia boca le suplicaba.

17Mi aliento vino a ser extraño a mi mujer,

Aunque por los hijos de mis entrañas le rogaba.

18Aun los muchachos me menospreciaron;

Al levantarme, hablaban contra mí.

19Todos mis íntimos amigos me aborrecieron,

Y los que yo amaba se volvieron contra mí.

20Mi piel y mi carne se pegaron a mis huesos,

Y he escapado con solo la piel de mis dientes.

21¡Oh, vosotros mis amigos, tened compasión de mí, tened compasión de mí!

Porque la mano de Dios me ha tocado.

22¿Por qué me perseguís como Dios,

Y ni aun de mi carne os saciáis?

23¡Quién diese ahora que mis palabras fuesen escritas!

¡Quién diese que se escribiesen en un libro;

24Que con cincel de hierro y con plomo

Fuesen esculpidas en piedra para siempre!

25Yo sé que mi Redentor vive,

Y al fin se levantará sobre el polvo;

26Y después de deshecha esta mi piel,

En mi carne he de ver a Dios;

27Al cual veré por mí mismo,

Y mis ojos lo verán, y no otro,

Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

28Mas debierais decir: ¿Por qué le perseguimos?

Ya que la raíz del asunto se halla en mí.

29Temed vosotros delante de la espada;

Porque sobreviene el furor de la espada a causa de las injusticias,

Para que sepáis que hay un juicio.