Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
13

Job defiende su integridad

131He aquí que todas estas cosas han visto mis ojos,

Y oído y entendido mis oídos.

2Como vosotros lo sabéis, lo sé yo;

No soy menos que vosotros.

3Mas yo hablaría con el Todopoderoso,

Y querría razonar con Dios.

4Porque ciertamente vosotros sois fraguadores de mentira;

Sois todos vosotros médicos nulos.

5Ojalá callarais por completo,

Porque esto os fuera sabiduría.

6Oíd ahora mi razonamiento,

Y estad atentos a los argumentos de mis labios.

7¿Hablaréis iniquidad por Dios?

¿Hablaréis por él engaño?

8¿Haréis acepción de personas a su favor?

¿Contenderéis vosotros por Dios?

9¿Sería bueno que él os escudriñase?

¿Os burlaréis de él como quien se burla de algún hombre?

10Él os reprochará de seguro,

Si solapadamente hacéis acepción de personas.

11De cierto su alteza os habría de espantar,

Y su pavor habría de caer sobre vosotros.

12Vuestras máximas son refranes de ceniza,

Y vuestros baluartes son baluartes de lodo.

13Escuchadme, y hablaré yo,

Y que me venga después lo que viniere.

14¿Por qué quitaré yo mi carne con mis dientes,

Y tomaré mi vida en mi mano?

15He aquí, aunque él me matare, en él esperaré;

No obstante, defenderé delante de él mis caminos,

16Y él mismo será mi salvación,

Porque no entrará en su presencia el impío.

17Oíd con atención mi razonamiento,

Y mi declaración entre en vuestros oídos.

18He aquí ahora, si yo expusiere mi causa,

Sé que seré justificado.

19¿Quién es el que contenderá conmigo?

Porque si ahora yo callara, moriría.

20A lo menos dos cosas no hagas conmigo;

Entonces no me esconderé de tu rostro:

21Aparta de mí tu mano,

Y no me asombre tu terror.

22Llama luego, y yo responderé;

O yo hablaré, y respóndeme tú.

23¿Cuántas iniquidades y pecados tengo yo?

Hazme entender mi transgresión y mi pecado.

24¿Por qué escondes tu rostro,

Y me cuentas por tu enemigo?

25¿A la hoja arrebatada has de quebrantar,

Y a una paja seca has de perseguir?

26¿Por qué escribes contra mí amarguras,

Y me haces cargo de los pecados de mi juventud?

27Pones además mis pies en el cepo, y observas todos mis caminos,

Trazando un límite para las plantas de mis pies.

28Y mi cuerpo se va gastando como de carcoma,

Como vestido que roe la polilla.

14

Job discurre sobre la brevedad de la vida

141El hombre nacido de mujer,

Corto de días, y hastiado de sinsabores,

2Sale como una flor y es cortado,

Y huye como la sombra y no permanece.

3¿Sobre este abres tus ojos,

Y me traes a juicio contigo?

4¿Quién hará limpio a lo inmundo?

Nadie.

5Ciertamente sus días están determinados,

Y el número de sus meses está cerca de ti;

Le pusiste límites, de los cuales no pasará.

6Si tú lo abandonares, él dejará de ser;

Entre tanto deseará, como el jornalero, su día.

7Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza;

Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán.

8Si se envejeciere en la tierra su raíz,

Y su tronco fuere muerto en el polvo,

9Al percibir el agua reverdecerá,

Y hará copa como planta nueva.

10Mas el hombre morirá, y será cortado;

Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él?

11Como las aguas se van del mar,

Y el río se agota y se seca,

12Así el hombre yace y no vuelve a levantarse;

Hasta que no haya cielo, no despertarán,

Ni se levantarán de su sueño.

13¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol,

Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira,

Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras!

14Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir?

Todos los días de mi edad esperaré,

Hasta que venga mi liberación.

15Entonces llamarás, y yo te responderé;

Tendrás afecto a la hechura de tus manos.

16Pero ahora me cuentas los pasos,

Y no das tregua a mi pecado;

17Tienes sellada en saco mi prevaricación,

Y tienes cosida mi iniquidad.

18Ciertamente el monte que cae se deshace,

Y las peñas son removidas de su lugar;

19Las piedras se desgastan con el agua impetuosa, que se lleva el polvo de la tierra;

De igual manera haces tú perecer la esperanza del hombre.

20Para siempre serás más fuerte que él, y él se va;

Demudarás su rostro, y le despedirás.

21Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá;

O serán humillados, y no entenderá de ello.

22Mas su carne sobre él se dolerá,

Y se entristecerá en él su alma.

15

Elifaz reprende a Job

151Respondió Elifaz temanita, y dijo:

2¿Proferirá el sabio vana sabiduría,

Y llenará su vientre de viento solano?

3¿Disputará con palabras inútiles,

Y con razones sin provecho?

4Tú también disipas el temor,

Y menoscabas la oración delante de Dios.

5Porque tu boca declaró tu iniquidad,

Pues has escogido el hablar de los astutos.

6Tu boca te condenará, y no yo;

Y tus labios testificarán contra ti.

7¿Naciste tú primero que Adán?

¿O fuiste formado antes que los collados?

8¿Oíste tú el secreto de Dios,

Y está limitada a ti la sabiduría?

9¿Qué sabes tú que no sepamos?

¿Qué entiendes tú que no se halle en nosotros?

10Cabezas canas y hombres muy ancianos hay entre nosotros,

Mucho más avanzados en días que tu padre.

11¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios,

Y las palabras que con dulzura se te dicen?

12¿Por qué tu corazón te aleja,

Y por qué guiñan tus ojos,

13Para que contra Dios vuelvas tu espíritu,

Y saques tales palabras de tu boca?

14¿Qué cosa es el hombre para que sea limpio,

Y para que se justifique el nacido de mujer?

15He aquí, en sus santos no confía,

Y ni aun los cielos son limpios delante de sus ojos;

16¿Cuánto menos el hombre abominable y vil,

Que bebe la iniquidad como agua?

17Escúchame; yo te mostraré,

Y te contaré lo que he visto;

18Lo que los sabios nos contaron

De sus padres, y no lo encubrieron;

19A quienes únicamente fue dada la tierra,

Y no pasó extraño por en medio de ellos.

20Todos sus días, el impío es atormentado de dolor,

Y el número de sus años está escondido para el violento.

21Estruendos espantosos hay en sus oídos;

En la prosperidad el asolador vendrá sobre él.

22Él no cree que volverá de las tinieblas,

Y descubierto está para la espada.

23Vaga alrededor tras el pan, diciendo: ¿En dónde está?

Sabe que le está preparado día de tinieblas.

24Tribulación y angustia le turbarán,

Y se esforzarán contra él como un rey dispuesto para la batalla,

25Por cuanto él extendió su mano contra Dios,

Y se portó con soberbia contra el Todopoderoso.

26Corrió contra él con cuello erguido,

Con la espesa barrera de sus escudos.

27Porque la gordura cubrió su rostro,

E hizo pliegues sobre sus ijares;

28Y habitó las ciudades asoladas,

Las casas inhabitadas,

Que estaban en ruinas.

29No prosperará, ni durarán sus riquezas,

Ni extenderá por la tierra su hermosura.

30No escapará de las tinieblas;

La llama secará sus ramas,

Y con el aliento de su boca perecerá.

31No confíe el iluso en la vanidad,

Porque ella será su recompensa.

32Él será cortado antes de su tiempo,

Y sus renuevos no reverdecerán.

33Perderá su agraz como la vid,

Y derramará su flor como el olivo.

34Porque la congregación de los impíos será asolada,

Y fuego consumirá las tiendas de soborno.

35Concibieron dolor, dieron a luz iniquidad,

Y en sus entrañas traman engaño.