Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
10

Job lamenta su condición

101Está mi alma hastiada de mi vida;

Daré libre curso a mi queja,

Hablaré con amargura de mi alma.

2Diré a Dios: No me condenes;

Hazme entender por qué contiendes conmigo.

3¿Te parece bien que oprimas,

Que deseches la obra de tus manos,

Y que favorezcas los designios de los impíos?

4¿Tienes tú acaso ojos de carne?

¿Ves tú como ve el hombre?

5¿Son tus días como los días del hombre,

O tus años como los tiempos humanos,

6Para que inquieras mi iniquidad,

Y busques mi pecado,

7Aunque tú sabes que no soy impío,

Y que no hay quien de tu mano me libre?

8Tus manos me hicieron y me formaron;

¿Y luego te vuelves y me deshaces?

9Acuérdate que como a barro me diste forma;

¿Y en polvo me has de volver?

10¿No me vaciaste como leche,

Y como queso me cuajaste?

11Me vestiste de piel y carne,

Y me tejiste con huesos y nervios.

12Vida y misericordia me concediste,

Y tu cuidado guardó mi espíritu.

13Estas cosas tienes guardadas en tu corazón;

Yo sé que están cerca de ti.

14Si pequé, tú me has observado,

Y no me tendrás por limpio de mi iniquidad.

15Si fuere malo, ¡ay de mí!

Y si fuere justo, no levantaré mi cabeza,

Estando hastiado de deshonra, y de verme afligido.

16Si mi cabeza se alzare, cual león tú me cazas;

Y vuelves a hacer en mí maravillas.

17Renuevas contra mí tus pruebas,

Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo.

18¿Por qué me sacaste de la matriz?

Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto.

19Fuera como si nunca hubiera existido,

Llevado del vientre a la sepultura.

20¿No son pocos mis días?

Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco,

21Antes que vaya para no volver,

A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte;

22Tierra de oscuridad, lóbrega,

Como sombra de muerte y sin orden,

Y cuya luz es como densas tinieblas.

11

Zofar acusa de maldad a Job

111Respondió Zofar naamatita, y dijo:

2¿Las muchas palabras no han de tener respuesta?

¿Y el hombre que habla mucho será justificado?

3¿Harán tus falacias callar a los hombres?

¿Harás escarnio y no habrá quien te avergüence?

4Tú dices: Mi doctrina es pura,

Y yo soy limpio delante de tus ojos.

5Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara,

Y abriera sus labios contigo,

6Y te declarara los secretos de la sabiduría,

Que son de doble valor que las riquezas!

Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.

7¿Descubrirás tú los secretos de Dios?

¿Llegarás tú a la perfección del Todopoderoso?

8Es más alta que los cielos; ¿qué harás?

Es más profunda que el Seol; ¿cómo la conocerás?

9Su dimensión es más extensa que la tierra,

Y más ancha que el mar.

10Si él pasa, y aprisiona, y llama a juicio,

¿Quién podrá contrarrestarle?

11Porque él conoce a los hombres vanos;

Ve asimismo la iniquidad, ¿y no hará caso?

12El hombre vano se hará entendido,

Cuando un pollino de asno montés nazca hombre.

13Si tú dispusieres tu corazón,

Y extendieres a él tus manos;

14Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti,

Y no consintieres que more en tu casa la injusticia,

15Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha,

Y serás fuerte, y nada temerás;

16Y olvidarás tu miseria,

O te acordarás de ella como de aguas que pasaron.

17La vida te será más clara que el mediodía;

Aunque oscureciere, será como la mañana.

18Tendrás confianza, porque hay esperanza;

Mirarás alrededor, y dormirás seguro.

19Te acostarás, y no habrá quien te espante;

Y muchos suplicarán tu favor.

20Pero los ojos de los malos se consumirán,

Y no tendrán refugio;

Y su esperanza será dar su último suspiro.

12

Job proclama el poder y la sabiduría de Dios

121Respondió entonces Job, diciendo:

2Ciertamente vosotros sois el pueblo,

Y con vosotros morirá la sabiduría.

3También tengo yo entendimiento como vosotros;

No soy yo menos que vosotros;

¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto?

4Yo soy uno de quien su amigo se mofa,

Que invoca a Dios, y él le responde;

Con todo, el justo y perfecto es escarnecido.

5Aquel cuyos pies van a resbalar

Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas.

6Prosperan las tiendas de los ladrones,

Y los que provocan a Dios viven seguros,

En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.

7Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán;

A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán;

8O habla a la tierra, y ella te enseñará;

Los peces del mar te lo declararán también.

9¿Qué cosa de todas estas no entiende

Que la mano de Jehová la hizo?

10En su mano está el alma de todo viviente,

Y el hálito de todo el género humano.

11Ciertamente el oído distingue las palabras,

Y el paladar gusta las viandas.

12En los ancianos está la ciencia,

Y en la larga edad la inteligencia.

13Con Dios está la sabiduría y el poder;

Suyo es el consejo y la inteligencia.

14Si él derriba, no hay quien edifique;

Encerrará al hombre, y no habrá quien le abra.

15Si él detiene las aguas, todo se seca;

Si las envía, destruyen la tierra.

16Con él está el poder y la sabiduría;

Suyo es el que yerra, y el que hace errar.

17Él hace andar despojados de consejo a los consejeros,

Y entontece a los jueces.

18Él rompe las cadenas de los tiranos,

Y les ata una soga a sus lomos.

19Él lleva despojados a los príncipes,

Y trastorna a los poderosos.

20Priva del habla a los que dicen verdad,

Y quita a los ancianos el consejo.

21Él derrama menosprecio sobre los príncipes,

Y desata el cinto de los fuertes.

22Él descubre las profundidades de las tinieblas,

Y saca a luz la sombra de muerte.

23Él multiplica las naciones, y él las destruye;

Esparce a las naciones, y las vuelve a reunir.

24Él quita el entendimiento a los jefes del pueblo de la tierra,

Y los hace vagar como por un yermo sin camino.

25Van a tientas, como en tinieblas y sin luz,

Y los hace errar como borrachos.