Biblia Reina Valera 1960 (RVR60)
7

Defensa y muerte de Esteban

71El sumo sacerdote dijo entonces: ¿Es esto así? 2Y él dijo:

Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Harán, 3y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que yo te mostraré.

7.2-3:
Gn. 12.1
4Entonces salió de la tierra de los caldeos y habitó en Harán;
7.4:
Gn. 11.31
y de allí, muerto su padre, Dios le trasladó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora.
7.4:
Gn. 12.4
5Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él,
7.5:
Gn. 12.7
13.15
15.18
17.8
cuando él aún no tenía hijo. 6Y le dijo Dios así: Que su descendencia sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y los maltratarían, por cuatrocientos años. 7Mas yo juzgaré, dijo Dios, a la nación de la cual serán siervos; y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.
7.6-7:
Gn. 15.13-14
8Y le dio el pacto de la circuncisión;
7.8:
Gn. 17.10-14
y así Abraham engendró a Isaac,
7.8:
Gn. 21.2-4
y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob,
7.8:
Gn. 25.26
y Jacob a los doce patriarcas.
7.8:
Gn. 29.31—35.18
9Los patriarcas, movidos por envidia,
7.9:
Gn. 37.11
vendieron a José para Egipto;
7.9:
Gn. 37.28
pero Dios estaba con él,
7.9:
Gn. 39.2,21
10y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría delante de Faraón rey de Egipto, el cual lo puso por gobernador sobre Egipto y sobre toda su casa.
7.10:
Gn. 41.39-41
11Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.
7.11:
Gn. 41.54-57
12Cuando oyó Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.
7.12:
Gn. 42.1-2
13Y en la segunda, José se dio a conocer a sus hermanos,
7.13:
Gn. 45.1
y fue manifestado a Faraón el linaje de José.
7.13:
Gn. 45.16
14Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob,
7.14:
Gn. 45.9-10,17-18
y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas.
7.14:
Gn. 46.27
15Así descendió Jacob a Egipto,
7.15:
Gn. 46.1-7
donde murió él,
7.15:
Gn. 49.33
y también nuestros padres; 16los cuales fueron trasladados a Siquem, y puestos en el sepulcro que a precio de dinero compró Abraham de los hijos de Hamor en Siquem.
7.16:
Gn. 23.3-16
33.19
50.7-13
Jos. 24.32

17Pero cuando se acercaba el tiempo de la promesa, que Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto, 18hasta que se levantó en Egipto otro rey que no conocía a José.

7.17-18:
Ex. 1.7-8
19Este rey, usando de astucia con nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres,
7.19:
Ex. 1.10-11
a fin de que expusiesen a la muerte a sus niños, para que no se propagasen.
7.19:
Ex. 1.22
20En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios; y fue criado tres meses en casa de su padre.
7.20:
Ex. 2.2
21Pero siendo expuesto a la muerte, la hija de Faraón le recogió y le crio como a hijo suyo.
7.21:
Ex. 2.3-10
22Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras.

23Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. 24Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. 25Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así. 26Y al día siguiente, se presentó a unos de ellos que reñían, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os maltratáis el uno al otro? 27Entonces el que maltrataba a su prójimo le rechazó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez sobre nosotros? 28¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al egipcio? 29Al oír esta palabra, Moisés huyó, y vivió como extranjero en tierra de Madián,

7.23-29:
Ex. 2.11-15
donde engendró dos hijos.
7.29:
Ex. 18.3-4

30Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. 31Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: 32Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. 33Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. 34Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto.

7.30-34:
Ex. 3.1-10

35A este Moisés, a quien habían rechazado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por gobernante y juez?, a este lo envió Dios como gobernante y libertador por mano del ángel que se le apareció en la zarza. 36Este los sacó, habiendo hecho prodigios y señales en tierra de Egipto,

7.36:
Ex. 7.3
y en el Mar Rojo,
7.36:
Ex. 14.21
y en el desierto por cuarenta años.
7.36:
Nm. 14.33
37Este Moisés es el que dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor vuestro Dios de entre vuestros hermanos, como a mí;
7.37:
Dt. 18.15,18
a él oiréis. 38Este es aquel Moisés que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí,
7.38:
Ex. 19.1—20.17
Dt. 5.1-33
y con nuestros padres, y que recibió palabras de vida que darnos; 39al cual nuestros padres no quisieron obedecer, sino que le desecharon, y en sus corazones se volvieron a Egipto, 40cuando dijeron a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido.
7.40:
Ex. 32.1
41Entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se regocijaron.
7.41:
Ex. 32.2-6
42Y Dios se apartó, y los entregó a que rindiesen culto al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas:

¿Acaso me ofrecisteis víctimas y sacrificios

En el desierto por cuarenta años, casa de Israel?

43Antes bien llevasteis el tabernáculo de Moloc,

Y la estrella de vuestro dios Renfán,

Figuras que os hicisteis para adorarlas.

Os transportaré, pues, más allá de Babilonia.

7.42-43:
Am. 5.25-27

44Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto.

7.44:
Ex. 25.9,40
45El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué
7.45:
Jos. 3.14-17
al tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. 46Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob.
7.46:
2 S. 7.1-16
1 Cr. 17.1-14
47Mas Salomón le edificó casa;
7.47:
1 R. 6.1-38
2 Cr. 3.1-17
48si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta:

49El cielo es mi trono,

Y la tierra el estrado de mis pies.

¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor;

¿O cuál es el lugar de mi reposo?

50¿No hizo mi mano todas estas cosas?

7.49-50:
Is. 66.1-2

51¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros.

7.51:
Is. 63.10
52¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? Y mataron a los que anunciaron de antemano la venida del Justo, de quien vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores; 53vosotros que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.

54Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. 55Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, 56y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. 57Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. 58Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. 59Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. 60Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.