Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
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21EMPERO tú, habla lo que conviene á la sana doctrina:

2Que los viejos sean templados, graves, prudentes, sanos en la fe, en la caridad, en la paciencia.

1 Deberes de cada estado.

2 La enseñanza útil y la inútil.

3Las viejas, asimismo, se distingan en un porte santo; no calumniadoras, no dadas á mucho vino, maestras de honestidad:

4Que enseñen á las mujeres jóvenes á ser predentes, á que amen á sus maridos, á que amen á sus hijos,

5A ser templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, sujetas á sus maridos; porque la palabra de Dios no sea blasfemada.

6Exhorta asimismo á los mancebos á que sean comedidos;

7Mostrándote en todo por ejemplo de buenas obras; en doctrina haciendo ver integridad, gravedad,

8Palabra sana, e irreprensible; que el adversario se avergüence, no teniendo mal ninguno que decir de vosotros.

9Exhorta á los siervos á que sean sujetos á sus señores, que agraden en todo, no respondones;

10No defraudando, antes mostrando toda buena lealtad, para que adornen en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.

11Porque la gracia de Dios que trae salvación á todos los hombres, se manifestó.

12Enseñándonos que, renunciando á la impiedad y á los deseos mundanos, vivamos en este siglo templada, y justa, y píamente,

13Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.

14Que se dió á sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y limpiar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.

15Esto habla y exhorta, y reprende con toda autoridad. Nadie te desprecie.

3

31AMONÉSTALES que se sujeten á los príncipes y potestades, que obedezcan, que estén prontos á toda buena obra.

2Que a nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres.

3Porque también éramos nosotros necios en otro tiempo, rebeldes, extraviados, sirviendo á concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos á los otros.

4Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,

5No por obras de justicia que nosotros habíamos hecho, mas por su misericordia nos salvó, por el lavacro de la regeneración, y de la renovación del Espíritu Santo;

6El cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

7Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.

8Palabra fiel, y estas cosas quiero que afirmes, para que los que creen á Dios procuren gobernarse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles á los hombres.

9Mas las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y debates acerca de la ley, evita; porque son sin provecho y vanas.

10Rehusa hombre hereje, después de una y otra amonestación;

11Estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio.

12Cuando enviare á ti á Artemas, ó á Tichîco, procura venir á mí, á Nicópolis: porque allí he determinado invernar.

13A Zenas doctor de la ley, y á Apolos, envía delante, procurando que nada les falte.

14Y aprendan asimismo los nuestros á gobernarse en buenas obras para los usos necesarios, para que no sean sin fruto.

15Todos los que están conmigo te saludan. Saluda á los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros. Amén.

A Tito, el cual fué el primer obispo ordenado á la iglesia de los Cretenses, escrita de Nicópolis de Macedonia.