Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
3

31Y

3.1
Mt. 12.9-14Lc. 6.6-11
OTRA vez entró en
3.1
cp. 1.21,23,39 y
la sinagoga; y había allí un hombre que tenía una mano seca.

2Y le acechaban si en sábado le sanaría, para acusarle.

3Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate en medio.

4Y les dice: ¿Es lícito hacer bien en sábado, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla? Mas ellos callaban.

5Y mirándolos alrededor con enojo, condoleciéndose de la ceguedad de su corazón, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendió, y su mano fué restituída sana.

6Entonces saliendo los Fariseos, tomaron consejo con

3.6
Mt. 22.16
los Herodianos contra él, para matarle.

7

3.7
Mt. 12.15
Mas Jesús se apartó á la mar con sus discípulos: y le siguió
3.7
cp. 1.45.
gran multitud de Galilea, y de Judea.

8Y de Jerusalem, y de

3.8
Is. 34.5,6
Idumea, y de la otra parte del Jordán. Y los de alrededor de
3.8
Mt. 15.21
Tiro y de Sidón, grande multitud, oyendo cuán grandes cosas hacía, vinieron á él.

9Y dijo á sus discípulos que le estuviese siempre apercibida la barquilla, por causa del gentío, para que no le oprimiesen.

10Porque había sanado á muchos; de manera que caían sobre él cuantos tenían plagas, por tocarle.

11Y los espíritus inmundos, al verle, se postraban delante de él, y daban voces, diciendo: Tú eres el Hijo de Dios.

12Mas él les reñía mucho

3.12
Mt. 12.16
que no le manifestasen.

13Y subió al monte,

3.13
Mt. 10.1Lc. 6.12,139.1
y llamó á sí á los que él quiso; y vinieron á él.

14Y estableció doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos á predicar.

15Y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

1 Vocación de los doce.

2 Parábola del sembrador.

16

3.16
Mt. 10.2-4Lc. 6.14-16Hch. 1.13
A Simón, al cual puso por nombre Pedro;

17Y á Jacobo, hijo de Zebedeo, y á Juan hermano de Jacobo; y les apellidó

3.17
Lc. 9.54
Boanerges, que es, Hijos del trueno;

18Y á Andrés, y á Felipe, y á Bartolomé, y á Mateo, y á Tomas, y á Jacobo hijo de Alfeo, y á Tadeo, y á Simón el Cananita,

19Y á Judas Iscariote, el que le entregó. Y vinieron á casa.

20Y agolpóse de nuevo la gente,

3.20
cp. 6.31.
de modo que ellos ni aun podían comer pan.

21Y como lo oyeron

3.21
ver. 31.
los suyos, vinieron para prenderle:
3.21
Jn. 7.3-510.20
porque decían: Está fuera de sí.

22Y los escribas que habían venido de Jerusalem, decían

3.22
Mt. 9.3412.24
que tenía á Beelzebub, y que por el príncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

23Y habiéndolos llamado,

3.23
Mt. 12.25-29Lc. 11.17-22
les decía en parábolas: ¿Cómo puede Satanás echar fuera á Satanás?

24Y si algún reino contra sí mismo fuere dividido, no puede permanecer el tal reino.

25Y si alguna casa fuere dividida contra sí misma, no puede permanecer la tal casa.

26Y si Satanás se levantare contra sí mismo, y fuere dividido, no puede permanecer; antes tiene fin.

27Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si antes no atare al valiente y entonces saqueará su casa.

28

3.28
Mt. 12.31,32Lc. 12.10
De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados á los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren;

29Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto á eterno juicio.

30Porque decían: Tiene espíritu inmundo.

31

3.31
Mt. 12.46-50Lc. 8.19-21
Vienen después
3.31
ver. 21.
sus hermanos y su madre, y estando fuera, enviaron á él llamándole.

32Y la gente estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: He aquí, tu madre y tus hermanos te buscan fuera.

33Y él les respondió, diciendo: ¿Quién es mi madre y mis hermanos?

34Y mirando á los que estaban sentados alrededor de él, dijo: He aquí mi madre y hermanos.

35Porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, éste es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

4

41Y

4.1
Mt. 13.1-15Lc. 8.4-10
OTRA vez comenzó á enseñar junto á la mar, y se juntó á él mucha gente; tanto, que entrándose él en
4.1
cp. 3.9.
un barco, se sentó en la mar: y toda la gente estaba en tierra junto á la mar.

2Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:

3Oid: He aquí, el sembrador salió á sembrar.

4Y aconteció sembrando, que una parte cayó junto al camino; y vinieron las aves del cielo, y la tragaron.

5Y otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y luego salió, porque no tenía la tierra profunda:

6Mas salido el sol, se quemó; y por cuanto no tenía raíz, se secó.

7Y otra parte cayó en espinas; y subieron las espinas, y la ahogaron, y no dió fruto.

8Y otra parte cayó en buena tierra, y dió fruto, que subió y creció: y llevó uno á treinta, y otro á sesenta, y otro á ciento.

9Entonces les dijo: El que tiene oídos para oir, oiga.

10Y cuando estuvo solo, le preguntaron los que estaban cerca de él con los doce, sobre la parábola.

11Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios; mas

4.11
1 Co. 5.12,13Col. 4.5
a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;

12

4.12
Is. 6.9,10
Para que viendo, vean y no echen de ver; y oyendo, oigan y no entiendan: porque no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

13

4.13
Hasta ver. 20, Mt. 13.18-23.
Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

1 Su explicación. Varias otras.

2 Jesús calma la tempestad.

14El que siembra es el que siembra la palabra.

15Y éstos son los de junto al camino: en los que la palabra es sembrada: mas después que la oyeron, luego viene Satanás, y quita la palabra que fué sembrada en sus corazones.

16Y asimismo éstos son los que son sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, luego la toman con gozo;

17Mas no tienen raíz en sí, antes son temporales, que en levantándose la tribulación ó la persecución por causa de la palabra, luego se escandalizan.

18Y éstos son los que son sembrados entre espinas: los que oyen la palabra;

19Mas los cuidados de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias que hay en las otras cosas, entrando, ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

20Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra, y la reciben, y hacen fruto, uno á treinta, otro á sesenta, y otro á ciento.

21También les dijo:

4.21
Mt. 5.15
¿Tráese la antorcha para ser puesta debajo del almud, ó debajo de la cama? ¿No es para ser puesta en el candelero?

22Porque

4.22
Mt. 10.26Lc. 8.1712.2
no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni secreto que no haya de descubrirse.

23Si alguno tiene oídos para oir, oiga.

24Les dijo también:

4.24
Lc. 8.18
Mirad lo que oís:
4.24
Mt. 7.2
con la medida que medís, os medirán otros, y será añadido á vosotros los que oís.

25Porque al que tiene,

4.25
Mt. 13.12
le será dado; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

26Decía más:

4.26
Mt. 13.24-30
Así es el reino de Dios, como si un hombre echa simiente en la tierra;

27Y duerme, y se levanta de noche y de día, y la simiente brota y crece como él no sabe.

28Porque de suyo fructifica la tierra, primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga;

29Y cuando el fruto fuere producido,

4.29
Ap. 14.15
luego se mete la hoz, porque la siega es llegada.

30Y decía:

4.30
Mt. 13.31,32Lc. 13.18,19
¿A qué haremos semejante el reino de Dios? ¿ó con qué parábola le compararemos?

31Es como el grano de mostaza, que, cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las simientes que hay en la tierra;

32Mas después de sembrado, sube, y se hace

4.32
Mt. 13.32
la mayor de todas las legumbres, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan morar bajo su sombra.

33Y con muchas tales parábolas les hablaba la palabra,

4.33
Jn. 16.12
conforme á lo que podían oir.

34Y sin parábola no les hablaba; mas á sus discípulos

4.34
ver. 10.
en particular declaraba todo.

35Y les dijo aquel día

4.35
Mt. 8.18,23Lc. 8.22
cuando fué tarde: Pasemos de la otra parte.

36

4.36
Hasta cp. 5.17, Mt. 8.23-34.
Y despachando la multitud, le tomaron como estaba, en el barco; y había también con él otros barquitos.

37Y se levantó una grande tempestad de viento, y echaba las olas en el barco, de tal manera que ya se henchía.

38Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal, y le despertaron, y le dicen: ¿Maestro, no tienes cuidado que perecemos?

39Y levantándose, increpó al viento, y dijo á la mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y fué hecha grande bonanza.

40Y á ellos dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

41Y temieron con gran temor, y decían el uno al otro. ¿Quién es éste, que aun el viento y la mar le obedecen?

5

51Y VINIERON de la otra parte de la mar á la provincia de los

5.1
Lc. 8.22,26,37
Gadarenos.

2Y salido él del barco, luego le salió al encuentro, de los sepulcros,

5.2
Mt. 8.28
un hombre con un espíritu inmundo,

3Que tenía domicilio en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podía alguien atar;

1 El endemoniado Gadareno.

2 Una mujer enferma, curada.

4Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grillos desmenuzados; y nadie le podía domar.

5Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, é hiriéndose con las piedras.

6Y como vió á Jesús de lejos, corrió, y le adoró.

7Y clamando á gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo:

5.9
Mt. 26.53
Legión me llamo; porque somos muchos.

10Y le rogaba mucho que no le enviase fuera de aquella provincia.

11Y estaba allí cerca del monte una grande manada de puercos paciendo.

12Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos á los puercos para que entremos en ellos.

13Y luego Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los puercos, y la manada cayó por un despeñadero en la mar; los cuales eran como dos mil; y en la mar se ahogaron.

14Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos.

5.14
Mt. 8.34
Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido.

15Y vienen á Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado y

5.15
Lc. 8.27
vestido, y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

16Y les contaron los que lo habían visto, cómo había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los puercos.

17Y comenzaron á rogarle que se fuese de los términos de ellos.

18Y entrando él en el barco, le rogaba

5.18
Lc. 8.38,39
el que había sido fatigado del demonio, para estar con él.

19Mas Jesús no le permitió, sino le dijo: Vete á tu casa, á los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

20Y se fué, y comenzó á publicar en

5.20
Mt. 4.25Lc. 8.39
Decápolis cuan grandes cosas Jesús había hecho con él: y todos se maravillaban.

21Y pasando otra vez

5.21
Mt. 9.1Lc. 8.40
Jesús en un barco á la otra parte, se juntó á él gran compañía; y estaba junto á la mar.

22

5.22
Hasta ver. 43, Mt. 9.18-26.
Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies,

23Y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está á la muerte: ven y pondrás las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.

24Y fué con él, y le seguía gran compañía, y le apretaban.

25Y una mujer

5.25
Lc. 15.25
que estaba con flujo de sangre doce años hacía,

26Y había sufrido mucho de muchos médicos, y había gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,

27Como oyó hablar de Jesús, llegó por detrás entre la compañía, y tocó su vestido.

28Porque decía: Si tocare tan solamente su vestido, seré salva.

29Y luego la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.

30Y luego Jesús, conociendo en sí mismo

5.30
Lc. 6.198.46
la virtud que había salido de él, volviéndose á la compañía, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

31Y le dijeron sus discípulos: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?

32Y él miraba alrededor para ver á la que había hecho esto.

33Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en sí había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.

34Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva: ve en paz, y queda sana de tu azote.

35Hablando aún él, vinieron de casa del príncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija es muerta; ¿para qué fatigas más al Maestro?

1 La hija de Jairo.

2 La misión de los doce.

36Mas luego Jesús, oyendo esta razón que se decía, dijo al príncipe de la sinagoga: No temas, cree solamente.

37Y no permitió que alguno viniese tras él sino

5.37
Mt. 17.1
Pedro, y Jacobo, y Juan hermano de Jacobo.

38Y vino á casa del príncipe de la sinagoga, y vió el alboroto, los que lloraban y gemían mucho.

39Y entrando, les dice: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La muchacha no es muerta, mas duerme.

40Y hacían burla de él: mas él, echados fuera todos, toma al padre y á la madre de la muchacha, y á

5.40
ver. 37.
los que estaban con él, y entra donde la muchacha estaba.

41Y tomando la mano de la muchacha, le dice:

5.41
cp. 7.34.
Talitha cumi; que es, si lo interpretares: Muchacha, á ti digo, levántate.

42Y luego la muchacha se levantó, y andaba; porque tenía doce años. Y se espantaron de grande espanto.

43Mas él

5.43
cp. 7.36 y
les mandó mucho que nadie lo supiese, y dijo que le diesen de comer.