Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
12

121Y COMENZO

12.1
Mt. 21.33-46Lc. 20.9-19
a hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió lejos.

2Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña.

3Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío.

4Y volvió á enviarles otro siervo; mas apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron á enviarle afrentado.

5Y volvió á enviar otro, y á aquél mataron; y á otros muchos, hiriendo á unos y matando á otros.

6Teniendo pues aún un hijo

12.6
Mt. 3.17
suyo amado, enviólo también á ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia á mi hijo.

7Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

8Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña.

9¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros.

10¿Ni aun esta Escritura habéis leído:

12.10
Sal. 118.22,23
La piedra que desecharon los que edificaban,

Esta es puesta por cabeza de esquina;

11Por el Señor es hecho esto,

Y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12Y procuraban prenderle,

12.12
cp. 11.18.
porque entendían que decía á ellos aquella parábola; mas temían á la multitud; y dejándole, se fueron.

13Y

12.13
Mt. 22.15-45Lc. 20.20-38
envían á él algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.

14Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, y que no te cuidas de nadie; porque no miras á la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? ¿Daremos, ó no daremos?

15Entonces él, como entendía la hipocresía de ellos, les dijo:

12.15
Jn. 8.6
¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.

16Y ellos se la trajeron y les dice: ¿Cúya es esta imagen y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César.

17Y respondiendo Jesús, les dijo: Dad lo que es de César á César; y lo que es de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.

18Entonces vienen á el los Saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:

19Maestro, Moisés nos escribió,

12.19
Dt. 25.5
que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante linaje á su hermano.

20Fueron siete hermanos: y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente;

21Y la tomó el segundo, y murió, y ni aquél tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera.

22Y la tomaron los siete, y tampoco dejaron simiente: á la postre murió también la mujer.

23En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.

24Entonces respondiendo Jesús, les dice: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

25Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos.

26Y de que los muertos hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios

12.26
Lc. 20.37
en la zarza, diciendo:
12.26
Ex. 3.6
Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

1 El gran mandamiento.

2 La ofrenda de la viuda.

27No es Dios de muertos, mas Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

28Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

29Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es:

12.29
Dt. 6.4,5
Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.

31Y el segundo es semejante á él:

12.31
Lc. 19.18
Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios,

12.32
Dt. 4.35
y no hay otro fuera de él;

33Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo,

12.33
1 S. 15.22
más es que todos los holocaustos y sacrificios.

34Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios.

12.34
Mt. 22.46Lc. 20.40
Y ya ninguno osaba preguntarle.

35

12.35
Lc. 20.41-44
Y respondiendo Jesús decía, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo:

12.36
Sal. 110.1
Dijo el Señor á mi Señor:

Siéntate á mi diestra,

Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde, pues, es su hijo? Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana.

38Y les decía en su doctrina:

12.38
Lc. 20.45-47
Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las
12.38
Mt. 23.6,7
salutaciones en las plazas,

39Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

40Que devoran

12.40
Mt. 23.14
las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor juicio.

41

12.41
Lc. 21.1-4
Y estando sentado Jesús delante del
12.41
Jn. 8.20
arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba
12.41
Mt. 10.9
dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho.

42Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí.

43Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca:

44Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.

13

131Y SALIENDO del templo,

13.1
Hasta ver. 37, Mt. 24.1-51.
le dice uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras, y qué edificios.

2Y Jesús respondiendo, le dijo: ¿Ves estos grandes edificios? no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada.

3Y sentándose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron aparte

13.3
Mt. 17.1
Pedro y Jacobo y Juan y Andrés:

4Dinos, ¿cuándo serán estas cosas? ¿y qué señal habrá cuando todas estas cosas han de cumplirse?

5Y Jesús respondiéndoles, comenzó á decir: Mirad, que nadie os engañe;

6Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y engañaran á muchos.

7Mas cuando oyereis de guerras y de rumores de guerras no os turbéis, porque conviene hacerse así; mas aun no será el fin.

8Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en muchos lugares, y habrá hambres y alborotos; principios de dolores serán estos.

9Mas vosotros mirad por vosotros:

13.9
Mt. 10.17-22
porque os entregarán en los concilios, y en sinagogas seréis azotados: y delante de presidentes y de reyes seréis llamados por causa de mí, en testimonio á ellos.

1 El sermón profético,

2 La vuelta de Cristo.

10Y

13.10
Mt. 24.14
a todas las gentes conviene que el evangelio sea predicado antes.

11Y cuando os trajeren para entregaros,

13.11
Mt. 6.25
no premeditéis qué habéis de decir, ni lo penséis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.

12Y entregará á la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo: y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.

13Y seréis aborrecidos de todos por mi nombre: mas

13.13
Dn. 12.12Mt. 10.2224.13Ap. 2.10
el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

14Empero cuando viereis

13.14
Mt. 24.15
la abominación de asolamiento, que fué dicha por el profeta Daniel, que estará donde no debe (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea huyan á los montes;

15Y el que esté sobre el terrado, no descienda á la casa, ni entre para tomar algo de su casa;

16Y el que estuviere en el campo, no vuelva atrás á tomar su capa.

17Mas ¡ay de las preñadas, y de las que criaren en aquellos días!

18Orad pues, que no acontezca vuestra huída en invierno.

19Porque aquellos días serán de aflicción, cual nunca fué desde el principio de la creación que crió Dios, hasta este tiempo, ni será.

20Y si el Señor no hubiese abreviado aquellos días, ninguna carne se salvaría; mas por causa de los escogidos que él escogió, abrevió aquellos días.

21Y entonces si alguno

13.21
Mt. 24.23Lc. 21.8
os dijere: He aquí, aquí está el Cristo; ó, He aquí, allí está, no le creáis.

22Porque se levantarán falsos Cristos y falsos profetas, y darán señales y prodigios, para engañar, si se pudiese hacer, aun á los escogidos.

23Mas vosotros mirad; os lo he dicho antes todo.

24Empero en aquellos días,

13.24
Is. 13.10Ez. 32.7Jl. 2.10,313.15Mt. 24.29
después de aquella aflicción, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su resplandor;

25Y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes que están en los cielos serán conmovidas;

26Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en las nubes con mucha potestad y gloria.

27Y entonces enviará sus ángeles, y juntará sus escogidos de los cuatro vientos, desde el cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

28De la higuera aprended

13.28
Mt. 24.32Lc. 21.29
la semejanza: Cuando su rama ya se enternece, y brota hojas, conocéis que el verano está cerca:

29Así también vosotros, cuando viereis hacerse estas cosas, conoced que está cerca, á las puertas.

30De cierto os digo que no pasará esta generación, que todas estas cosas no sean hechas.

31El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

32Empero de aquel día y de la hora,

13.32
Hch. 1.7
nadie sabe; ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre.

33Mirad,

13.33
Lc. 21.36Ef. 6.18
velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo.

34Como

13.34
Mt. 25.14Lc. 19.12
el hombre que partiéndose lejos, dejó su casa, y dió facultad á sus siervos, y á cada uno su obra, y al portero mandó que velase:

35Velad pues, porque no sabéis cuándo el señor de la casa vendrá; si á la tarde, ó á la media noche, ó al canto del gallo, ó á la mañana;

36Porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

37Y las cosas que á vosotros digo, á todos las dijo: Velad.

14

141Y DOS días después

14.1
Mt. 26.2-5Lc. 22.1,2
era la Pascua y los días de los panes sin levadura: y procuraban los príncipes de los sacerdotes y los escribas cómo le prenderían por engaño, y le matarían.

2Y decían: No en el día de la fiesta, porque no se haga alboroto del pueblo.

3Y estando él en Bethania

14.3
Mt. 26.6-13Jn. 12.1-8
en casa de Simón el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza.

1 La cena en Bethania.

2 La última pascua.

4Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?

5Porque podía esto ser vendido por más de trescientos

14.5
Mt. 18.28
denarios, y darse á los pobres. Y murmuraban contra ella.

6Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis? Buena obra me ha hecho;

7Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas á mí no siempre me tendréis.

8Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la

14.8
Mt. 26.12
sepultura.

9De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella.

10Entonces Judas Iscariote,

14.10
Mt. 26.14-16Lc. 23.3-6
uno de los doce, vino á los príncipes de los sacerdotes, para entregársele.

11Y ellos oyéndolo se holgaron, y prometieron que le darían dineros. Y buscaba oportunidad cómo le entregaría.

12Y el primer día

14.12
Mt. 26.17-19Lc. 22.7-13
de los panes sin levadura, cuando sacrificaban la pascua, sus discípulos le dicen: ¿Dónde quieres que vayamos á disponer para que comas la pascua?

13Y envía

14.13
Lc. 22.8
dos de sus discípulos, y les dice: Id á la ciudad, y os encontrará un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidle;

14Y donde entrare, decid al señor de la casa: El Maestro dice: ¿Dónde está el aposento donde he de comer la pascua con mis discípulos?

15Y él os mostrará un gran cenáculo ya preparado: aderezad para nosotros allí.

16Y fueron sus discípulos, y vinieron á la ciudad, y hallaron como les había dicho; y aderezaron la pascua.

17Y llegada la tarde,

14.17
Mt. 26.20-24
fué con los doce.

18Y como se sentaron á la mesa y comiesen, dice Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

19Entonces ellos comenzaron á entristecerse, y á decirle cada uno por sí: ¿Seré yo? Y el otro: ¿Seré yo?

20Y él respondiendo les dijo: Es uno de los doce que moja conmigo en el plato.

21A la verdad el Hijo del hombre va, como está de él escrito; mas ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera á aquel hombre si nunca hubiera nacido.

22Y estando ellos comiendo,

14.22
Mt. 26.26-29Lc. 22.19,201 Co. 11.23,25
tomó Jesús pan, y bendiciendo, partió y les dió, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo.

23Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, les dió: y bebieron de él todos.

24Y les dice: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada.

25De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día cuando lo beberé nuevo en el reino de Dios.

26Y

14.26
Mt. 26.30-35
como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas.

27Jesús entonces les dice: Todos seréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está:

14.27
Zac. 13.7
Heriré al pastor, y serán derramadas las ovejas.

28Mas después que haya resucitado, iré delante de vosotros á Galilea.

29Entonces Pedro le dijo: Aunque

14.29
Jn. 21.15
todos sean escandalizados, mas no yo.

30Y le dice Jesús: De cierto te digo que tú, hoy, en esta noche, antes que el gallo haya cantado

14.30
Mt. 26.34,75Lc. 22.34,60Jn. 13.3818.27
dos veces, me negarás tres veces.

31Mas él con mayor porfía decía: Si me fuere menester morir contigo, no te negaré. También todos decían lo mismo.

32Y

14.32
Mt. 26.36-46Lc. 22.39-42,45,46
vienen al lugar que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.

33Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.

1 Jesús en Gethsemaní.

2 Jesús delante del Sanedrín.

34Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.

35Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oro que si fuese posible,

14.35
Jn. 12.2713.1
pasase de él aquella hora,

36Y decía:

14.36
Ro. 8.15
Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles: traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.

37Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora?

38Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma.

39Y volviéndose á ir, oró, y dijo

14.39
Mt. 26.39,42
las mismas palabras.

40Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y

14.40
cp. 9.6.
no sabían qué responderle.

41Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta,

14.41
Jn. 13.1
la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.

42Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.

43Y luego, aun hablando él,

14.43
Mt. 26.47-56Lc. 22.47-53Jn. 18.3-11
vino Judas, que era uno de los doce, y con él una compañía con espadas y palos, de parte de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas y de los ancianos.

44Y el que le entregaba les había dado señal común, diciendo: Al que yo besare, aquél es: prendedle, y llevadle con seguridad.

45Y como vino, se acercó luego á él, y le dice: Maestro, Maestro. Y le besó.

46Entonces ellos echaron en él sus manos, y le prendieron.

47Y uno de los que estaban allí, sacando la espada, hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó la oreja.

48Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿Como á ladrón habéis salido con espadas y con palos á tomarme?

49Cada día estaba con vosotros enseñando en el templo, y no me tomasteis; pero es así, para que se cumplan las Escrituras.

50Entonces dejándole todos sus discípulos, huyeron.

51Empero un mancebillo le seguía cubierto de una sábana sobre el cuerpo desnudo; y los mancebos le prendieron:

52Mas él, dejando la sábana, se huyó de ellos desnudo.

53Y trajeron á Jesús

14.53
Mt. 26.57-68Lc. 22.54Jn. 18.12-15,19-24
al sumo sacerdote; y se juntaron á él todos los príncipes de los sacerdotes y los ancianos y los escribas.

54Empero Pedro le siguió de lejos hasta dentro del patio del sumo sacerdote; y estaba sentado con los servidores, y

14.54
Jn. 18.18,25
calentándose al fuego.

55Y los príncipes de los sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús, para entregarle á la muerte; mas no lo hallaban.

56Porque muchos decían falso testimonio contra él; mas sus testimonios no concertaban.

57Entonces levantándose unos, dieron falso testimonio contra él, diciendo:

58Nosotros le hemos oído decir:

14.58
cp. 15.29.
Yo derribaré este templo
14.58
Hch. 7.4817.24He. 9.11,24
que es hecho de mano, y en tres días edificaré otro hecho sin mano.

59Mas ni aun así se concertaba el testimonio de ellos.

60Entonces el sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó á Jesús, diciendo: ¿No respondes algo? ¿Qué atestiguan estos contra ti?

61Mas él callaba, y nada respondía.

14.61
Lc. 22.66
El sumo sacerdote le volvió á preguntar, y le dice: ¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?

62Y Jesús le dijo: Yo soy;

14.62
Mt. 24.30
y veréis al Hijo del hombre sentado á la diestra de la potencia de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.

63Entonces el sumo sacerdote, rasgando sus vestidos, dijo: ¿Qué más tenemos necesidad de testigos?

64Oído habéis la blasfemia: ¿qué os parece? Y ellos todos le condenaron ser culpado de muerte.

65

14.65
Mt. 26.67,68Lc. 22.64
Y algunos comenzaron á escupir en él, y cubrir su rostro, y á darle bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herían de bofetadas.

1 Pedro niega á Jesús.

2 Jesús ante Pilato.

66Y estando Pedro abajo

14.66
Mt. 26.69-75Lc. 22.55-62Jn. 18.16-18,25-27
en el atrio, vino
14.66
ver. 54.
una de las criadas del sumo sacerdote;

67Y como vió á Pedro que se calentaba, mirándole, dice: Y tú con Jesús el Nazareno estabas.

68Mas él negó, diciendo: No conozco, ni sé lo que dices. Y se salió fuera á la entrada; y

14.68
ver. 30.
cantó el gallo.

69Y la criada viéndole otra vez, comenzó á decir á los que estaban allí: Este es de ellos.

70Mas él negó otra vez. Y poco después, los que estaban allí dijeron otra vez á Pedro: Verdaderamente tú eres de ellos;

14.70
Lc. 22.59Hch. 2.7
porque eres Galileo, y tu habla es semejante.

71Y él comenzó á maldecir y á jurar: No conozco á este hombre de quien habláis.

72Y el gallo cantó la

14.72
ver. 30.
segunda vez: y Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.