Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
10

101Y PARTIÉNDOSE de allí,

10.1
Mt. 19.1-9
vino á los términos de Judea y tras el Jordán: y volvió el pueblo á juntarse á él; y de nuevo les enseñaba como solía.

2Y llegándose los Fariseos, le preguntaron,

10.2
Jn. 8.6
para tentarle, si era lícito al marido repudiar á su mujer.

3Mas él respondiendo, les dijo: ¿Qué os mandó Moisés?

4Y ellos dijeron: Moisés permitió escribir carta de divorcio, y repudiar.

5Y respondiendo Jesús, les dijo: Por la dureza de vuestro corazón os escribió este mandamiento;

6Pero al principio de la creación, varón y hembra los hizo Dios.

7Por esto

10.7
Gn. 2.24
dejará el hombre á su padre y á su madre, y se juntará á su mujer.

8Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.

9Pues lo que Dios juntó, no lo aparte el hombre.

10Y en casa volvieron los discípulos á preguntarle de lo mismo.

11Y les dice: Cualquiera que repudiare á su mujer, y se casare con otra, comete adulterio contra ella:

12Y

10.12
1 Co. 7.13
si la mujer repudiare á su marido y se casare con otro, comete adulterio.

13Y

10.13
Mt. 19.13-15Lc. 18.15-17
le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reñían á los que los presentaban.

14Y viéndolo Jesús, se enojó, y les dijo: Dejad los niños venir, y no se lo estorbéis; porque

10.14
Mt. 18.3
de los tales es el reino de Dios.

15De cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un niño, no entrará en él.

16Y

10.16
cp. 9.36.
tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía.

17

10.17
Mt. 19.16-30Lc. 18.18-30
Y saliendo él para ir su camino, vino uno corriendo, é hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para poseer la vida eterna?

18Y Jesús le dijo: ¿Por qué me dices bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.

19Los mandamientos sabes:

10.19
Ex. 20.13-16,12.
No adulteres: No mates: No hurtes: No digas falso testimonio: No defraudes: Honra á tu padre y á tu madre.

20El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde mi mocedad.

21Entonces Jesús mirándole, amóle, y díjole: Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da á los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven,

10.21
cp. 8.34.
sígueme, tomando tu cruz.

22Mas él, entristecido por esta palabra, se fué triste, porque tenía muchas posesiones.

23Entonces Jesús, mirando alrededor, dice á sus discípulos: ¡Cuán dificilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!

24Y los discípulos se espantaron de sus palabras; mas Jesús respondiendo, les volvió á decir: ¡Hijos, cuán dificil es

10.24
Sal. 52.71 Ti. 6.17
entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!

1 Camino á Jerusalem.

2 Petición de Jacobo y Juan.

25Más fácil es pasar un camello por el ojo de una aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

26Y ellos

10.26
cp. 6.51 y
se espantaban más, diciendo dentro de sí: ¿Y quién podrá salvarse?

27Entonces Jesús mirándolos, dice: Para los hombres es imposible; mas para Dios, no; porque todas las cosas son posibles para Dios.

28Entonces Pedro comenzó á decirle: He aquí, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te hemos seguido.

29Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio,

30Que no reciba cien tantos

10.30
Lc. 18.30
ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

31Empero muchos primeros serán postreros, y postreros primeros.

32Y

10.32
Mt. 20.17-19Lc. 18.31-34
estaban en el camino subiendo á Jerusalem; y
10.32
Lc. 9.5112.50
Jesús iba delante de ellos, y se espantaban, y le seguían con miedo: entonces volviendo á tomar á los doce aparte, les comenzó á decir las cosas que le habían de acontecer:

33He aquí subimos á Jerusalem, y el Hijo del hombre será entregado á los principes de los sacerdotes, y á los escribas, y le condenarán á muerte, y le entregarán á los Gentiles:

34Y le escarnecerán, y le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.

35

10.35
Mt. 20.20-28
Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se llegaron á él, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos.

36Y él les dijo: ¿Qué queréis que os haga?

37Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno á tu diestra, y el otro á tu siniestra.

38Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo bebo, ó ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

39Y ellos dijeron: Podemos. Y Jesús les dijo: A la verdad, del vaso que yo bebo, beberéis; y del bautismo de que soy bautizado, seréis bautizados.

40Mas que os sentéis á mi diestra y á mi siniestra, no es mío darlo, sino á quienes está aparejado.

41Y como lo oyeron los diez, comenzaron á enojarse de Jacobo y de Juan.

42Mas Jesús, llamándolos, les dice:

10.42
Lc. 22.25-27
Sabéis que los que se ven ser príncipes entre las gentes, se enseñorean de ellas, y los que entre ellas son grandes, tienen sobre ellas potestad.

43Mas no será así entre vosotros: antes cualquiera que quisiere hacerse grande entre vosotros, será vuestro servidor;

44Y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, será siervo de todos.

45Porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, y dar su vida en rescate por muchos.

46

10.46
Mt. 20.29-34Lc. 18.35-43
Entonces vienen á Jericó: y saliendo él de Jericó, y sus discípulos y una gran compañía, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.

47Y oyendo que era Jesús el Nazareno, comenzó á dar voces y decir: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí.

48Y muchos le reñían, que callase: mas él daba mayores voces: Hijo de David, ten misericordia de mí.

49Entonces Jesús parándose, mandó llamarle: y llaman al ciego, diciéndole: Ten confianza: levántate, te llama.

50El entonces, echando su capa, se levantó, y vino á Jesús.

51Y respondiendo Jesús, le dice: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dice: Maestro, que cobre la vista.

52Y Jesús le dijo: Ve,

10.52
Mt. 9.22
tu fe te ha salvado. Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.

11

111Y

11.1
Mt. 21.1-11Lc. 19.29-38
COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethphagé, y de
11.1
Mt. 21.17
Bethania, al monte de las Olivas, envía dos de sus discípulos,

1 La entrada triunfal.

2 La higuera seca.

2Y les dice: Id al lugar que está delante de vosotros, y luego entrados en él, hallaréis un pollino atado,

11.2
Nm. 19.2Lc. 23.53
sobre el cual ningún hombre ha subido; desatadlo y traedlo.

3Y si alguien os dijere: ¿Por qué hacéis eso? decid que el Señor lo ha menester: y luego lo enviará acá.

4Y fueron, y hallaron el pollino atado á la puerta fuera, entre dos caminos; y le desataron.

5Y unos de los que estaban allí, les dijeron: ¿Qué hacéis desatando el pollino?

6Ellos entonces les dijeron como Jesús había mandado: y los dejaron.

7Y

11.7
Jn. 12.12-15
trajeron el pollino á Jesús, y echaron sobre él sus vestidos, y se sentó sobre él.

8Y muchos tendían sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los árboles, y las tendían por el camino.

9Y los que iban delante, y los que iban detrás, daban voces diciendo:

11.9
Sal. 118.26
¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor.

10Bendito el reino de nuestro padre David que viene: ¡Hosanna en las alturas!

11Y

11.11
Mt. 21.10,12,17
entró Jesús en Jerusalem, y en el templo: y habiendo mirado alrededor todas las cosas, y siendo ya tarde, salióse á Bethania con los doce.

12Y

11.12
Mt. 21.18,19
el día siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.

13Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, se acercó, si quizá hallaría en ella algo: y como vino á ella, nada halló sino hojas; porque no era tiempo de higos.

14Entonces Jesús respondiendo, dijo á la higuera: Nunca más coma nadie fruto de ti para siempre. Y lo oyeron sus discípulos.

15

11.15
Mt. 21.12-17Lc. 19.45-47
Vienen, pues, á Jerusalem; y entrando Jesús en el templo, comenzó á echar fuera á los que vendían y compraban en el templo; y trastornó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas;

16Y no consentía que alguien llevase vaso por el templo.

17Y les enseñaba diciendo: ¿No está escrito que

11.17
Is. 56.7
mi casa, casa de oración será llamada por todas las gentes?
11.17
Jer. 7.11
Mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones.

18Y lo oyeron los escribas y los príncipes de los sacerdotes, y procuraban cómo le matarían; porque le tenían miedo, por cuanto todo el pueblo estaba maravillado de su doctrina.

19Mas como fué tarde, Jesús salió de la ciudad.

20Y

11.20
Mt. 21.19-22
pasando por la mañana, vieron que
11.20
ver. 14.
la higuera se había secado desde las raíces.

21Entonces Pedro acordándose, le dice: Maestro, he aquí la higuera que maldijiste, se ha secado.

22Y respondiendo Jesús, les dice: Tened fe en Dios.

23Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y échate en la mar, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.

24Por tanto, os digo que todo lo que orando pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

25Y cuando

11.25
Mt. 6.5Lc. 18.11
estuviereis orando,
11.25
Mt. 6.14
perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que vuestro Padre que está en los cielos os perdone también á vosotros vuestras ofensas.

26Porque

11.26
Stg. 2.13
si vosotros no perdonareis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

27Y volvieron á Jerusalem;

11.27
Mt. 21.23-27Lc. 20.1-8
y andando él por el templo, vienen á él los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos;

28Y le dicen: ¿Con qué facultad haces estas cosas? ¿y quién te ha dado esta facultad para hacer estas cosas?

29Y Jesús respondiendo entonces, les dice: Os preguntaré también yo una palabra; y respondedme, y os diré con qué facultad hago estas cosas:

30El bautismo de Juan, ¿era del cielo, ó de los hombres? Respondedme.

1 Los labradores malvados.

2 La cuestión del tributo.

31Entonces ellos pensaron dentro de sí, diciendo: Si dijéremos, del cielo, dirá: ¿Por qué, pues, no le creísteis?

32Y si dijéremos, de los hombres, tememos al pueblo: porque todos juzgaban de Juan, que verdaderamente era profeta.

33Y respondiendo, dicen á Jesús: No sabemos. Entonces respondiendo Jesús, les dice: Tampoco yo os diré con qué facultad hago estas cosas.

12

121Y COMENZO

12.1
Mt. 21.33-46Lc. 20.9-19
a hablarles por parábolas: Plantó un hombre una viña, y la cercó con seto, y cavó un lagar, y edificó una torre, y la arrendó á labradores, y se partió lejos.

2Y envió un siervo á los labradores, al tiempo, para que tomase de los labradores del fruto de la viña.

3Mas ellos, tomándole, le hirieron, y le enviaron vacío.

4Y volvió á enviarles otro siervo; mas apedreándole, le hirieron en la cabeza, y volvieron á enviarle afrentado.

5Y volvió á enviar otro, y á aquél mataron; y á otros muchos, hiriendo á unos y matando á otros.

6Teniendo pues aún un hijo

12.6
Mt. 3.17
suyo amado, enviólo también á ellos el postrero, diciendo: Tendrán en reverencia á mi hijo.

7Mas aquellos labradores dijeron entre sí: Este es el heredero; venid, matémosle, y la heredad será nuestra.

8Y prendiéndole, le mataron, y echaron fuera de la viña.

9¿Qué, pues, hará el señor de la viña? Vendrá, y destruirá á estos labradores, y dará su viña á otros.

10¿Ni aun esta Escritura habéis leído:

12.10
Sal. 118.22,23
La piedra que desecharon los que edificaban,

Esta es puesta por cabeza de esquina;

11Por el Señor es hecho esto,

Y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

12Y procuraban prenderle,

12.12
cp. 11.18.
porque entendían que decía á ellos aquella parábola; mas temían á la multitud; y dejándole, se fueron.

13Y

12.13
Mt. 22.15-45Lc. 20.20-38
envían á él algunos de los Fariseos y de los Herodianos, para que le sorprendiesen en alguna palabra.

14Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, sabemos que eres hombre de verdad, y que no te cuidas de nadie; porque no miras á la apariencia de hombres, antes con verdad enseñas el camino de Dios: ¿Es lícito dar tributo á César, ó no? ¿Daremos, ó no daremos?

15Entonces él, como entendía la hipocresía de ellos, les dijo:

12.15
Jn. 8.6
¿Por qué me tentáis? Traedme la moneda para que la vea.

16Y ellos se la trajeron y les dice: ¿Cúya es esta imagen y esta inscripción? Y ellos le dijeron: De César.

17Y respondiendo Jesús, les dijo: Dad lo que es de César á César; y lo que es de Dios, á Dios. Y se maravillaron de ello.

18Entonces vienen á el los Saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron, diciendo:

19Maestro, Moisés nos escribió,

12.19
Dt. 25.5
que si el hermano de alguno muriese, y dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y levante linaje á su hermano.

20Fueron siete hermanos: y el primero tomó mujer, y muriendo, no dejó simiente;

21Y la tomó el segundo, y murió, y ni aquél tampoco dejó simiente; y el tercero, de la misma manera.

22Y la tomaron los siete, y tampoco dejaron simiente: á la postre murió también la mujer.

23En la resurrección, pues, cuando resucitaren, ¿de cuál de ellos será mujer? porque los siete la tuvieron por mujer.

24Entonces respondiendo Jesús, les dice: ¿No erráis por eso, porque no sabéis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

25Porque cuando resucitarán de los muertos, ni se casarán, ni serán dados en casamiento, mas son como los ángeles que están en los cielos.

26Y de que los muertos hayan de resucitar, ¿no habéis leído en el libro de Moisés cómo le habló Dios

12.26
Lc. 20.37
en la zarza, diciendo:
12.26
Ex. 3.6
Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

1 El gran mandamiento.

2 La ofrenda de la viuda.

27No es Dios de muertos, mas Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.

28Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?

29Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es:

12.29
Dt. 6.4,5
Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.

30Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.

31Y el segundo es semejante á él:

12.31
Lc. 19.18
Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.

32Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios,

12.32
Dt. 4.35
y no hay otro fuera de él;

33Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo,

12.33
1 S. 15.22
más es que todos los holocaustos y sacrificios.

34Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios.

12.34
Mt. 22.46Lc. 20.40
Y ya ninguno osaba preguntarle.

35

12.35
Lc. 20.41-44
Y respondiendo Jesús decía, enseñando en el templo: ¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?

36Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo:

12.36
Sal. 110.1
Dijo el Señor á mi Señor:

Siéntate á mi diestra,

Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies.

37Luego llamándole el mismo David Señor, ¿de dónde, pues, es su hijo? Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana.

38Y les decía en su doctrina:

12.38
Lc. 20.45-47
Guardaos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las
12.38
Mt. 23.6,7
salutaciones en las plazas,

39Y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas;

40Que devoran

12.40
Mt. 23.14
las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor juicio.

41

12.41
Lc. 21.1-4
Y estando sentado Jesús delante del
12.41
Jn. 8.20
arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba
12.41
Mt. 10.9
dinero en el arca: y muchos ricos echaban mucho.

42Y como vino una viuda pobre, echó dos blancas, que son un maravedí.

43Entonces llamando á sus discípulos, les dice: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca:

44Porque todos han echado de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su alimento.