Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
6

61MIRAD que no hagáis vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos: de otra manera no tendréis merced de vuestro Padre que está en los cielos.

1 El sermón

2 del monte.

2Cuando pues haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las plazas, para ser estimados de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su recompensa.

3Mas cuando tú haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha;

4Para que sea tu limosna en secreto: y tu Padre que ve en secreto, él te recompensará en público.

5Y cuando oras, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en las sinagogas, y en los cantones de las calles en pie, para ser vistos de los hombres: de cierto os digo, que ya tienen su pago.

6Mas tú, cuando oras, éntrate en tu cámara, y cerrada tu puerta, ora á tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en secreto,

6.6
Lc. 14.14
te recompensará en público.

7Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles;

6.7
1 R. 18.26,29
que piensan que por su parlería serán oídos.

8No os hagáis, pues, semejantes á ellos;

6.8
ver. 32.
porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.

9Vosotros pues, oraréis así:

6.9
Lc. 11.2-4
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

10

6.10
cp. 3.2.
Venga tu reino.
6.10
cp. 26.39,42.
Sea hecha tu voluntad,
6.10
Sal. 103.20,21
como en el cielo, así también en la tierra.

11Danos hoy nuestro pan cotidiano.

12Y

6.12
cp. 18.21-35.
perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores.

13

6.13
cp. 26.41.
Y no nos metas en tentación, mas líbranos
6.13
cp. 13.19.
del mal:
6.13
1 Cr. 29.112 Cr. 20.6
porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

14Porque si perdonareis

6.14
Mr. 11.25,26
a los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial.

15Mas

6.15
Stg. 2.13
si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

16Y

6.16
Is. 58.5
cuando ayunáis, no seáis como los hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer á los hombres que ayunan: de cierto os digo, que ya tienen su pago.

17Mas tú, cuando ayunas,

6.17
2 S. 12.20
unge tu cabeza y lava tu rostro;

18Para no parecer á los hombres que ayunas, sino á tu Padre que está en secreto: y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.

19No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan;

20

6.20
cp. 19.21.
Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:

21Porque donde estuviere vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón.

22La lámpara del cuerpo

6.22
ver. 23.
es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero, todo tu cuerpo será luminoso:

23Mas si tu ojo fuere

6.23
cp. 20.15.
malo, todo tu cuerpo será tenebroso. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?

24Ninguno puede servir

6.24
Lc. 16.13
a dos señores; porque ó aborrecerá al uno y amará al otro, ó se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir á Dios y á
6.24
Lc. 16.9,11,13
Mammón.

25

6.25
Hasta ver. 33, Lc. 12.22-31.
Por tanto os digo:
6.25
vers. 27.28,31,34.
No os congojéis por vuestra vida, qué habéis de comer, ó que habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir: ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas?.

27Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose, añadir á su estatura

6.27
Sal. 39.5
un codo?

28Y por el vestido ¿por qué os congojáis? Reparad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan;

29Mas os digo, que ni aun

6.29
1 R. 10.4-7
Salomón con toda su gloria fué vestido así como uno de ellos.

30Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más á vosotros,

6.30
cp. 8.26 y
hombres de poca fe?

31No os congojéis pues, diciendo: ¿Qué comeremos, ó qué beberemos, ó con qué nos cubriremos?

1 El sermón

2 del monte.

32Porque los Gentiles buscan todas estas cosas:

6.32
ver. 8.
que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester.

33Mas

6.33
1 R. 3.11-14Sal. 37.25Mr. 10.301 Ti. 4.8
buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

7

71

7.1
Hasta ver. 5, Lc. 6,37,38,41,42.
NO juzguéis,
7.1
Ro. 14.3,4,10,131 Co. 4.3,5Stg. 4.11,12
para que no seáis juzgados.

2Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados;

7.2
Mr. 4.24
y con la medida con que medís, os volverán á medir.

3Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?

4O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo?

5¡Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.

6

7.6
cp. 15.26.
No deis lo santo á los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos; porque no las rehuellen con sus pies, y vuelvan y os despedacen.

7

7.7
Hasta ver. 11, Lc. 11.9-13.
Pedid,
7.7
cp. 21.22.
y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

8Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá.

9¿Qué hombre hay de vosotros, á quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra?

10¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?

11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas á vuestros hijos, ¿cuánto más

7.11
cp. 5.16,45,48 y
vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas á los que le piden?

12Así que,

7.12
Lc. 6.31
todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos;
7.12
cp. 22.39,40.
porque esta es la ley y los profetas.

13Entrad por la puerta

7.13
Lc. 13.24
estrecha: porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva á perdición, y muchos son los que entran por ella.

14Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva á la vida, y pocos son los que la hallan.

15Y

7.15
Dt. 13.1-3Jer. 23.9,14-17Mr. 13.5,222 P. 2.1,31 Jn. 4.1
guardaos de los falsos profetas, que vienen á vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces.

16

7.16
cp. 12.33.
Por sus frutos los conoceréis. ¿Cógense uvas de los espinos, ó higos de los abrojos?

17Así, todo buen árbol lleva buenos frutos; mas el árbol maleado lleva malos frutos.

18No puede el buen árbol llevar malos frutos, ni el árbol maleado llevar frutos buenos.

19Todo árbol

7.19
cp. 3.10.
que no lleva buen fruto, córtase y échase en el fuego.

20Así que, por sus frutos los conoceréis.

21

7.21
Lc. 6.4613.25-27
No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

22Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre

7.22
Hch. 19.13
lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos mucho milagros?

23Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad.

24

7.24
Lc. 6.47-49
Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé á un
7.24
cp. 25.2.
hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;

25Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y combatieron aquella casa; y no cayó: porque estaba fundada sobre la peña.

26Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le compararé á un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;

27Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, é hicieron ímpetu en aquella casa; y cayó, y fué grande su ruina.

28Y fué que, como Jesús acabó estas palabras,

7.28
cp. 13.54 y
las gentes se admiraban de su doctrina;

29

7.29
Jn. 7.46
Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.

8

1 La fe del centurión.

2 Los endemoniados gergesenos.

81Y COMO descendió del monte, le seguían muchas gentes.

2Y

8.2
Mr. 1.40-44Lc. 5.12,14
he aquí un leproso vino, y le
8.2
cp. 9.18 y
adoraba, diciendo: Señor, si quisieres, puedes limpiarme.

3Y extendiendo Jesús su mano,

8.3
ver. 15. cp. 20.34.
le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y luego su lepra fué limpiada.

4Entonces Jesús le dijo:

8.4
cp. 9.30 y
Mira, no lo digas á nadie; mas ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece el presente
8.4
Lv. 14.2,3,4,10,21,22
que mandó Moisés, para testimonio á ellos.

5Y

8.5
Lc. 7.1-10
entrando Jesús en Capernaum, vino á él un centurión, rogándole,

6Y diciendo: Señor, mi mozo yace en casa paralítico, gravemente atormentado.

7Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.

8Y respondió el centurión, y dijo: Señor, no soy digno de que entres debajo de mi techado; mas solamente di la palabra, y mi mozo sanará.

9Porque también yo soy hombre bajo de potestad, y tengo bajo de mí soldados: y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.

10Y oyendo Jesús, se maravilló, y dijo á los que le seguían:

8.10
cp. 9.2.
De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado fe tanta.

11Y os digo que

8.11
Mal. 1.11Lc. 13.29Ro. 15.9-12Ga. 3.14
vendrán muchos del oriente y del occidente, y
8.11
cp. 13.38 y
se sentarán con Abraham, é Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos:

12Mas

8.12
cp. 13.38 y
los hijos del reino serán echados á
8.12
cp. 22.13 y
las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes.

13Entonces Jesús dijo al centurión: Ve, y como creiste te sea hecho. Y su mozo fué sano en el mismo momento.

14

8.14
Mr. 1.29-34Lc. 4.38-40
Y vino Jesús á casa de Pedro, y vió á su suegra echada en cama, y con fiebre.

15Y tocó su mano, y la fiebre la dejó: y ella se levantó, y les servía.

16Y como fué ya tarde, trajeron á él muchos

8.16
cp. 2.24.
endemoniados: y echó los demonios con la palabra, y sanó á todos los enfermos;

17Para que se cumpliese lo que fué dicho por el profeta Isaías, que dijo:

8.17
Is. 53.41 P. 2.24
El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.

18Y viendo Jesús muchas gentes alrededor de sí, mandó pasar á la otra parte del lago.

19Y llegándose un escriba,

8.19
Lc. 9.57-60
le dijo: Maestro, te seguiré á donde quiera que fueres.

20Y Jesús le dijo: Las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del hombre no tiene donde recueste su cabeza.

21Y otro de sus discípulos le dijo: Señor, dame licencia para que vaya primero, y entierre á mi padre.

22Y Jesús le dijo: Sígueme; deja que los muertos entierren á sus muertos.

23

8.23
Mr. 4.36—5.17Lc. 8.22-37
Y entrando él en el barco, sus discípulos le siguieron.

24Y he aquí, fué hecho en la mar un gran movimiento, que el barco se cubría de las ondas; mas él dormía.

25Y llegándose sus discípulos, le despertaron, diciendo: Señor, sálvanos, que perecemos.

26Y él les dice: ¿Por qué teméis,

8.26
cp. 6.30.
hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió á los vientos y á la mar; y fué grande bonanza.

27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y la mar le obedecen?

28Y como él hubo llegado en la otra ribera al país de los Gergesenos, le vinieron al encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, fieros en gran manera, que nadie podía pasar por aquel camino.

29Y he aquí clamaron, diciendo: ¿Qué tenemos contigo, Jesús,

8.29
cp. 14.33.
Hijo de Dios? ¿has venido acá á molestarnos antes de tiempo?

30Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

31Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permítenos ir á aquel hato de puercos.

32Y les dijo: Id. Y ellos salieron, y se fueron á aquel hato de puercos: y he aquí, todo el hato de los puercos se precipitó de un despeñadero en la mar, y murieron en las aguas.

1 Curación del paralítico.

2 La hija de Jairo.

33Y los porqueros huyeron, y viniendo á la ciudad, contaron todas las cosas, y lo que había pasado con los endemoniados.

34Y he aquí, toda la ciudad salió á encontrar á Jesús: y cuando le vieron,

8.34
Lc. 5.8Hch. 16.39
le rogaban que saliese de sus términos.