Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
22

221Y RESPONDIENDO Jesús,

22.1
Lc. 14.16-24
les volvió á hablar en parábolas, diciendo:

2El reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que hizo

22.2
Ap. 19.7,9
bodas á su hijo;

3Y envió sus siervos para que llamasen los llamados á las bodas; mas no quisieron venir.

4Volvió á enviar otros siervos, diciendo: Decid á los llamados: He aquí, mi comida he aparejado; mis toros y animales engordados son muertos, y todo está prevenido: venid á las bodas.

5Mas ellos no se cuidaron, y se fueron, uno á su labranza, y otro á sus negocios;

6Y otros, tomando á sus siervos, los afrentaron y los mataron.

1 Parábola de las bodas.

2 Los Saduceos confundidos.

7Y el rey, oyendo esto, se enojó; y enviando sus ejércitos, destruyó á aquellos homicidas, y puso fuego á su ciudad.

8Entonces dice á sus siervos: Las bodas á la verdad están aparejadas; mas los que eran llamados no eran

22.8
cp. 10.11,13.
dignos.

9Id pues á las salidas de los caminos, y llamad á las bodas á cuantos hallareis.

10Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron á todos los que hallaron, juntamente

22.10
cp. 13.38,47 y
malos y buenos: y las bodas fueron llenas de convidados.

11Y entró el rey para ver los convidados, y vió allí un hombre

22.11
Is. 61.10Ap. 19.8
no vestido de boda.

12Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda? Mas él cerró la boca.

13Entonces el rey dijo á los que servían: Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera:

22.13
cp. 8.12.
allí será el lloro y el crujir de dientes.

14Porque

22.14
cp. 20.16.
muchos son llamados, y pocos escogidos.

15Entonces, idos los Fariseos,

22.15
Mr. 12.13-37Lc. 20.20-38
consultaron cómo le tomarían en alguna palabra.

16Y envían á él los discípulos de ellos, con los

22.16
Mr. 3.612.13
Herodianos, diciendo: Maestro, sabemos que eres amador de la verdad, y que enseñas con verdad el camino de Dios, y que no te curas de nadie, porque no tienes acepción de persona de hombres.

17Dinos pues, ¿qué te parece? ¿es lícito dar tributo á

22.17
Lc. 3.1
César, ó no?

18Mas Jesús, entendida la malicia de ellos, les dice: ¿Por qué me tentáis, hipócritas?

19Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.

20Entonces les dice: ¿Cúya es esta figura, y lo que está encima escrito?

21Dícenle: De César. Y díceles:

22.21
Ro. 13.7
Pagad pues á César lo que es de César, y á Dios lo que es de Dios.

22Y oyendo esto, se maravillaron, y dejándole se fueron.

23Aquel día llegaron á él los

22.23
cp. 3.7 y
Saduceos, que dicen no haber resurrección, y le preguntaron,

24Diciendo: Maestro, Moisés dijo:

22.24
Dt. 25.5
Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y despertará simiente á su hermano.

25Fueron pues, entre nosotros siete hermanos: y el primero tomó mujer, y murió; y no teniendo generación, dejó su mujer á su hermano.

26De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta los siete.

27Y después de todos murió también la mujer.

28En la resurrección pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer? porque todos la tuvieron.

29Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis

22.29
Jn. 20.9
ignorando las Escrituras, y el poder de Dios.

30Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres marido; mas

22.30
1 Jn. 3.2
son como los ángeles de Dios en el cielo.

31Y de la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os es dicho por Dios, que dice:

32Yo soy el Dios de Abraham,

22.32
Ex. 3.6Hch. 7.32
y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

33Y oyendo esto las gentes,

22.33
cp. 7.28.
estaban atónitas de su doctrina.

34Entonces los Fariseos, oyendo que había cerrado la boca á los Saduceos, se juntaron á una.

35Y preguntó uno de ellos,

22.35
Lc. 10.2511.45,46,5214.3
intérprete de la ley, tentándole y diciendo:

36Maestro, ¿cuál es el mandamiento grande en la ley?

37Y Jesús le dijo:

22.37
Dt. 6.5Lc. 10.27
Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente.

38Este es el primero y el grande mandamiento.

39Y el segundo es semejante á éste:

22.39
Lv. 19.18
Amarás á tu prójimo como á ti mismo.

40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.

41Y estando juntos los Fariseos,

22.41
Lc. 20.41-44
Jesús les preguntó,

42Diciendo: ¿Qué os parece del Cristo? ¿de quién es Hijo? Dícenle:

22.42
cp. 1.1.
De David.

43El les dice: ¿Pues cómo David en Espíritu le llama Señor, diciendo:

44Dijo el Señor á mi Señor:

22.44
Sal. 110.1Hch. 2.34,35He. 1.13
Siéntate á mi diestra,

Entre tanto que pongo tus enemigos por estrado de tus pies?

45Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su Hijo?

1 El Cristo, hijo de David.

2 Jesús censura á los Fariseos.

46Y nadie le podía responder palabra;

22.46
Mr. 12.34Lc. 20.40
ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.

23

231ENTONCES

23.1
Mr. 12.38-40Lc. 20.45-47
habló Jesús á las gentes y á sus discípulos,

2Diciendo:

23.2
Esd. 7.10
Sobre la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los Fariseos:

3Así que, todo lo que os dijeren que guardéis, guardad lo y haced lo; mas no hagáis conforme á sus obras: porque dicen, y no hacen.

4Porque atan cargas pesadas

23.4
Lc. 11.46
y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; mas ni aun con su dedo las quieren mover.

5Antes, todas sus obras hacen

23.5
cp. 6.1.
para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus
23.5
Ex. 13.9
filacterias, y extienden
23.5
Nm. 15.38
los flecos de sus mantos;

6Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;

7Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.

8Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro

23.8
Jn. 13.13
Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.

9Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra;

23.9
cp. 7.11.
porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.

10Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

11

23.11
Mr. 9.35
El que es el mayor de vosotros, sea vuestro
23.11
cp. 20.20.
siervo.

12Porque el que se ensalzare,

23.12
Lc. 14.1118.14
será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.

13Mas

23.13
Lc. 11.52
¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni á los que están entrando dejáis entrar.

14¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas!

23.14
Mr. 12.40Lc. 20.47
porque coméis las casas de las viudas, y por pretexto hacéis larga oración: por esto llevaréis mas grave juicio.

15¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque rodeáis la mar y la tierra por hacer un

23.15
Hch. 2.106.5
prosélito; y cuando fuere hecho, le hacéis hijo del infierno doble más que vosotros.

16¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís:

23.16
cp. 5.33-35.
Cualquiera que jurare por el templo es nada; mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.

17¡Insensatos y ciegos! porque ¿cuál es mayor, el oro,

23.17
Ex. 30.29
o el templo que santifica al oro?

18Y: Cualquiera que jurare por el altar, es nada; mas cualquiera que jurare por el presente que está sobre él, deudor es.

19¡Necios y ciegos! porque, ¿cuál es mayor, el presente, ó

23.19
Ex. 29.37
el altar que santifica al presente?

20Pues el que jurare por el altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él;

21Y el que jurare por el templo, jura por él, y

23.21
1 R. 8.13
por Aquél que habita en él;

22Y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por Aquél que está sentado sobre él.

23¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y

23.23
cp. 9.13 y
dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es á saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro.

24¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, mas tragáis el camello!

25¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas!

23.25
Lc. 11.39
porque limpiáis lo que está de fuera
23.25
Mr. 7.4
del vaso y del plato; mas de dentro están llenos de robo y de injusticia.

26¡Fariseo ciego, limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera se haga limpio!

1 “Jerusalem, Jerusalem.”

2 El sermón profético.

27¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas!

23.27
Hch. 23.3
porque sois semejantes á sepulcros blanqueados, que de fuera, á la verdad, se muestran hermosos, mas de dentro están llenos de huesos de muertos y de
23.27
Nm. 19.16
toda suciedad.

28Así también vosotros de fuera, á la verdad, os mostráis justos á los hombres; mas de dentro, llenos estáis de hipocresía é iniquidad.

29¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y

23.29
Lc. 11.25
adornáis los monumentos de los justos,

30Y decís: Si fuéramos en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus compañeros en la sangre de los profetas.

31Así que, testimonio dais á vosotros mismos, que

23.31
Hch. 7.51,52
sois hijos de aquellos que mataron á los profetas.

32¡Vosotros también henchid la medida de vuestros padres!

33¡Serpientes,

23.33
cp. 3.7 y
generación de víboras! ¿cómo evitaréis el juicio del infierno?

34

23.34
Lc. 11.49-51
Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y
23.34
cp. 13.52.
escribas: y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis,
23.34
cp. 10.17.
y á otros de ellos azotaréis en vuestras sinagogas, y perseguiréis de ciudad en ciudad:

35

23.35
Ap. 18.24
Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra,
23.35
Gn. 4.8
desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de
23.35
2 Cr. 24.20,22
Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar.

36De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación.

37¡Jerusalem, Jerusalem,

23.37
Lc. 13.34,35
que matas á los profetas, y apedreas á los que son enviados á ti! ¡cuántas veces quise juntar tus hijos, como la gallina junta sus pollos debajo de las alas, y no quisiste!

38He aquí vuestra casa os es dejada desierta.

39Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis:

23.39
Sal. 118.26
Bendito el que viene en el nombre del Señor.

24

241Y

24.1
Mr. 13.1-37Lc. 21.5-36
SALIDO Jesús,
24.1
cp. 21.23.
íbase del templo; y se llegaron sus discípulos, para mostrarle los edificios del templo.

2Y respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? de cierto os digo, que no

24.2
Lc. 19.44
será dejada aquí piedra sobre piedra, que no sea destruída.

3Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron á él los discípulos aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?

4Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.

5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y á muchos engañarán.

6Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad

24.6
2 Ts. 2.2
que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin.

7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

8Y todas estas cosas, principio de dolores.

9Entonces os entregarán

24.9
cp. 10.17,21.
para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre.

10Y muchos entonces serán

24.10
cp. 11.6.
escandalizados; y se entregarán unos á otros, y unos á otros se aborrecerán.

11Y

24.11
cp. 7.15.
muchos falsos profetas se levantarán y engañarán á muchos.

12Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará.

13Mas

24.13
cp. 10.22.
el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.

14Y

24.14
cp. 4.23.
será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio á todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin.

15Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fué dicha por

24.15
Dn. 9.2711.3112.11
Daniel profeta, que estará
24.15
Hch. 6.13
en el lugar santo, (el que lee, entienda),

16Entonces los que están en Judea, huyan á los montes;

1 La grande tribulación.

2 La venida de Cristo.

17

24.17
Lc. 17.31
Y el que sobre el
24.17
2 S. 11.2
terrado, no descienda á tomar algo de su casa;

18Y el que en el campo, no vuelva atrás á tomar sus vestidos.

19Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días!

20Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado;

21Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será.

22Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de

24.22
vers. 24,31.
los escogidos, aquellos días serán acortados.

23Entonces,

24.23
Lc. 17.23
si alguno os dijere: He aquí está el Cristo, ó allí, no creáis.

24Porque se levantarán falsos Cristos, y

24.24
vers. 5,11.
falsos profetas, y
24.24
2 Ts. 2.9,11Ap. 13.13,1416.14
darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun á los escogidos.

25He aquí os lo he dicho antes.

26Así que, si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis: He aquí en las cámaras; no creáis.

27Porque

24.27
Lc. 17.24
como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre.

28Porque

24.28
Lc. 17.37
donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.

29Y luego después de la aflicción de aquellos días,

24.29
Is. 13.10Ez. 32.7Ap. 6.12,13
el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas.

30Y entonces

24.30
Ap. 1.7Dn. 7.13
se mostrará
24.30
ver. 3.
la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

31Y

24.31
cp. 13.41.
enviará sus ángeles con gran voz de
24.31
1 Co. 15.52
trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro.

32De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca.

33Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, á las puertas.

34De cierto os digo, que

24.34
cp. 16.28 y
no pasará esta generación, que todas estas cosas no acontezcan.

35

24.35
cp. 5.18.
El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.

36Empero del día y hora

24.36
vers. 42,43.
nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos,
24.36
Mr. 13.32
sino mi Padre solo.

37

24.37
Lc. 17.26,27,35,36
Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre.

38Porque como en los días

24.38
Gn. 3.4,57.7,21
antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca,

39Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó á todos, así será también la venida del Hijo del hombre.

40Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado:

41Dos mujeres moliendo á un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada.

42

24.42
cp. 25.13 y
Velad pues,
24.42
ver. 36. cp. 25.13.
porque no sabéis á qué hora ha de venir vuestro Señor.

43

24.43
Lc. 12.39-46
Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese á cuál vela
24.43
1 Ts. 5.22 P. 3.10
el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa.

44Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir á la hora que no pensáis.

45¿Quién pues

24.45
Lc. 12.42
es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento á tiempo?

46Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así.

47De cierto os digo, que

24.47
cp. 25.21,23.
sobre todos sus bienes le pondrá.

48Y si aquel siervo malo dijere en su corazón Mi señor se tarda en venir:

49Y comenzare á herir á sus consiervos, y aun á comer y á beber con los borrachos;

1 Las diez vírgenes.

2 Parábola de los talentos.

50Vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y á la hora que no sabe,

51Y le cortará por medio, y pondrá su parte

24.51
Lc. 12.46
con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes.