Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
6

61Y ACONTECIÓ

6.1
Mt. 12.1-8Mr. 2.23-28
que pasando él por los sembrados en un sábado segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos.

2Y algunos de los Fariseos les dijeron:

6.2
Jn. 5.10
¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?

3Y respondiendo Jesús les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, qué hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban;

4Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dió también á los que estaban con él, los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes?

5Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

6Y

6.6
Mt. 12.9-14Mr. 3.1-6
aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha
6.6
Jn. 5.3
seca.

7Y le

6.7
cp. 14.1.
acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen.

8Mas él

6.8
Mt. 9.4
sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie.

9Entonces Jesús les dice: Os preguntaré un cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla?

10Y

6.10
Mr. 2.7
mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada.

11Y ellos se llenaron de rabia; y hablaban

6.11
Mt. 12.14Mr. 3.6
los unos á los otros qué harían á Jesús.

12Y aconteció en aquellos días,

6.12
Mt. 14.2311.1
que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.

13Y como fué de día,

6.13
Mt. 10.1Mr. 3.13,14
llamó á sus discípulos,
6.13
Mt. 10.2-4Mr. 3.16-19Hch. 1.13
y escogió doce de ellos, á los cuales también llamó apóstoles:

14A Simón, al cual también llamó Pedro, y á Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,

15Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón el que se llama

6.15
Mt. 10.4
Celador,

16

6.16
Jn. 14.22
Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor.

17Y descendió con ellos, y se paró

6.17
Mt. 5.1
en un lugar llano, y la compañía de sus discípulos,
6.17
Mt. 4.25Mr. 3.7,8
y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de
6.17
Mt. 15.21
Tiro y de Sidón, que habían venido á oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;

18Y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos: y estaban curados.

19Y toda la gente procuraba tocarle; porque

6.19
Mr. 5.30
salía de él virtud, y sanaba á todos.

20Y alzando él los ojos á sus discípulos, decía:

6.20
Mt. 5.3-12
Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.

21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

22Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando

6.22
Jn. 16.2
os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre.

23Gozaos en aquel día, y alegraos; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres á los profetas.

1 El sermón

2 del monte.

24Mas ¡ay de vosotros,

6.24
cp. 12.21.
ricos! porque
6.24
Mt. 6.2
tenéis vuestro consuelo.

25¡Ay de vosotros,

6.25
Is. 65.13
los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.

26¡Ay de vosotros,

6.26
Jn. 15.1917.141 Jn. 4.5
cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas.

27Mas á vosotros

6.27
ver. 35.
los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;

28Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

29Y

6.29
Mt. 5.39-42
al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra;
6.29
1 Co. 6.7
y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.

30Y á cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas á pedir.

31Y

6.31
Mt. 7.12
como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:

32Porque

6.32
Mt. 5.46,47
si amáis á los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores aman á los que los aman.

33Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo.

34Y si prestareis

6.34
Mt. 5.42
a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto.

35Amad, pués, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y

6.35
Mt. 5.45
seréis hijos del
6.35
cp. 1.32.
Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos.

36Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

37No juzguéis,

6.37
Mt. 7.1-5
y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.

38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro

6.38
Mr. 3.5
seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.

39Y les decía una parábola:

6.39
Mt. 15.14
¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?

40El discípulo

6.40
Mt. 10.24
no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto.

41¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?

42¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga, que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

43Porque no es buen árbol

6.43
Mt. 7.16,18
el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.

44Porque

6.44
Mt. 12.33
cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas.

45El buen hombre

6.45
Mt. 12.35
del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal;
6.45
Mt. 12.34
porque de la abundancia del corazón habla su boca.

46¿Por qué me llamáis, Señor,

6.46
Mt. 7.21
Señor, y no hacéis lo que digo?

47Todo aquel que viene á mí,

6.47
Mt. 7.24-27
y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante:

48Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña.

49Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra,

6.49
Mt. 7.26
sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.

7

71Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo,

7.1
Sal. 79.12
entró en Capernaum.

1 El centurión de Capernaum.

2 Los mensajeros de Juan.

2Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir.

3Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.

4Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;

5Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.

6Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;

7Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.

8Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.

9Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado

7.9
ver. 50.
tanta fe.

10Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

11Y aconteció después, que él iba á la ciudad que se llama Naín, é iban con él muchos de sus discípulos, y gran compañía.

12Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda: y había con ella grande compañía de la ciudad.

13Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.

14Y acercándose, tocó el féretro: y los que lo llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, á ti digo,

7.14
Mr. 5.41
levántate.

15Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó á hablar. Y dióle á su madre.

16Y todos tuvieron miedo,

7.16
cp. 1.65.
y glorificaban á Dios, diciendo:
7.16
ver. 39.
Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y
7.16
cp. 1.68.
que Dios ha visitado á su pueblo.

17Y salió esta fama de él por toda Judea, y por toda la tierra de alrededor.

18Y sus discípulos

7.18
Mt. 11.2-19
dieron á Juan las nuevas de todas estas cosas: y llamó Juan á dos de sus discípulos,

19Y envió á Jesús, diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?

20Y como los hombres vinieron á él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado á ti, diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?

21Y en la misma hora sanó á muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos; y á muchos ciegos dió la vista.

22Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas á Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, á los pobres es anunciado el evangelio:

23Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.

24Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es agitada por el viento?

25Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de vestidos delicados? He aquí, los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.

26Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y aun más que profeta.

27Este es de quien está escrito:

7.27
Mal. 3.1
He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual aparejará tu camino delante de ti.

28Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

1 Jesús en casa de Simón.

2 La mujer pecadora.

29Y todo el pueblo oyéndole, y los publicanos,

7.29
ver. 35.
justificaron á Dios,
7.29
Mt. 8.5-13
bautizándose con
7.29
Hch. 18.2519.3
el bautismo de Juan.

30Mas los Fariseos y

7.30
Mt. 22.35
los sabios de la ley, desecharon
7.30
Hch. 20.27
el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados de él.

31Y dice el Señor: ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación, y á qué son semejantes?

32Semejantes son á los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos á los otros, y dicen: Os tañimos con flautas, y no bailasteis: os endechamos, y no llorasteis.

33Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan, ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.

34Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

35Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.

36Y le rogó

7.36
Mt. 26.6-13Mr. 14.3-9
uno de los Fariseos, que comiese con él. Y entrado en casa del Fariseo, sentóse á la mesa.

37Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo,

7.37
Mt. 26.7
trajo un alabastro de ungüento,

38Y estando detrás á sus pies, comenzó llorando á regar con lágrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el ungüento.

39Y como vió esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera

7.39
ver. 16.
profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.

40Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dice: Di, Maestro.

41Un acredor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos

7.41
Mt. 18.28
denarios, y el otro cincuenta;

42Y no teniendo ellos de qué pagar, perdonó á ambos. Di, pues, ¿cuál de éstos le amará más?

43Y respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquél al cual perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

44Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa,

7.44
Gn. 18.4
no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.

45

7.45
2 S. 15.5Ro. 16.16
No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

46No ungiste

7.46
Sal. 23.5
mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies.

47Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.

48Y á ella dijo:

7.48
Mt. 9.2
Los pecados te son perdonados.

49Y los que estaban juntamente sentados á la mesa, comenzaron á decir entre sí:

7.49
Mr. 2.7
¿Quién es éste, que también perdona pecados?

50Y dijo á la mujer:

7.50
ver. 9.
Tu fe te ha salvado,
7.50
cp. 8.48.
ve en paz.

8

81Y ACONTECIÓ después, que él caminaba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él,

2Y

8.2
Mt. 27.55,56Mr. 15.41
algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la cual habían salido siete demonios,

3Y

8.3
cp. 24.10.
Juana, mujer de Chuza, procurador de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus haciendas.

4Y

8.4
Mt. 13.2-11,14Mr. 4.1-12
como se juntó una grande compañía, y los que estaban en cada ciudad vinieron á él, dijo por una parábola:

5Uno que sembraba, salió á sembrar su simiente; y sembrando, una parte cayó junto al camino, y fué hollada; y las aves del cielo la comieron.

6Y otra parte cayó sobre la piedra; y nacida, se secó, porque no tenía humedad.

1 Parábola del sembrador.

2 Jesús calma la tempestad.

7Y otra parte cayó entre las espinas; y naciendo las espinas juntamente, la ahogaron.

8Y otra parte cayó en buena tierra, y cuando fué nacida, llevó fruto á ciento por uno. Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oídos para oir, oiga.

9Y sus discípulos le preguntaron, diciendo, qué era está parábola.

10Y él dijo: A vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios; mas á los otros por parábolas,

8.10
Is. 6.9
para que viendo no vean, y oyendo no entiendan.

11Es pues

8.11
Mt. 13.18-23Mr. 4.13-20
ésta la parábola: La simiente es la palabra de Dios.

12Y los de junto al camino, éstos son los que oyen; y luego viene el diablo, y quita la palabra de su corazón, porque no crean y se salven.

13Y los de sobre la piedra, son los que habiendo oído, reciben la palabra con gozo; mas éstos no tienen raíces; que á tiempo creen, y en el tiempo de la tentación se apartan.

14Y la que cayó entre las espinas, éstos son los que oyeron; mas yéndose, son ahogados de los cuidados y de las riquezas y de los pasatiempos de la vida, y no llevan fruto.

15Mas la que en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y llevan fruto

8.15
Mt. 24.13He. 10.36Stg. 5.7
en paciencia.

16Ninguno

8.16
Mt. 5.15Mr. 4.21
que enciende la antorcha la cubre con vasija, ó la pone debajo de la cama; mas la pone en un candelero, para que los que entran vean la luz.

17Porque no hay cosa oculta,

8.17
Mt. 10.26Mr. 4.22
que no haya de ser manifestada; ni cosa escondida, que no haya de ser entendida, y de venir á luz.

18Mirad pues cómo oís;

8.18
Mt. 13.12Mr. 4.24,25
porque á cualquiera que tuviere, le será dado; y á cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener le será quitado.

19

8.19
Mt. 12.46-50Mr. 3.31-35
Y vinieron á él su madre y hermanos; y no podían llegar á el por causa de la multitud.

20Y le fué dado aviso, diciendo: Tu madre y tus hermanos están fuera, que quieren verte.

21El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los

8.21
cp. 11.28.
que oyen la palabra de Dios, y la ejecutan.

22Y

8.22
Mt. 21.32
aconteció un día que él entró en un barco con sus discípulos, y les dijo: Pasemos á la otra parte del
8.22
cp. 5.1,2.
lago. Y partieron.

23Pero mientras ellos navegaban, él se durmió. Y sobrevino una tempestad de viento en el lago; y henchían de agua, y peligraban.

24Y llegándose á él, le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Y despertado él increpó al viento y á la tempestad del agua; y cesaron, y fué hecha bonanza.

25Y les dijo: ¿Qué es de vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, diciendo los unos á los otros: ¿Quién es éste, que aun á los vientos y al agua manda, y le obedecen?

26Y navegaron

8.26
ver. 37.
a la tierra de los Gadarenos, que está delante de Galilea.

27Y saliendo él á tierra, le vino al encuentro de la ciudad

8.27
Mt. 8.28
un hombre que tenía demonios ya de mucho tiempo; y no vestía vestido, ni estaba en casa, sino por los sepulcros.

28El cual, como vió á Jesús, exclamó y se postró delante de él, y dijo á gran voz: ¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Ruégote que no me atormentes.

29(Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de mucho tiempo le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos; mas rompiendo las prisiones, era agitado del demonio por los desiertos.)

30Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Qué nombre tienes? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él.

31Y le rogaban que no les mandase ir al

8.31
Ap. 9.1
abismo.

32Y había allí un hato de muchos puercos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dejó.

1 El endemoniado gadareno.

2 La hija de Jairo.

33Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos; y el hato se arrojó de un despeñadero en el lago, y ahogóse.

34Y los pastores, como vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por las heredades.

35Y salieron á ver lo que había acontecido; y vinieron á Jesús, y hallaron sentado al hombre de quien habían salido los demonios,

8.35
ver. 27.
vestido, y en su juicio,
8.35
Mt. 8.18,23-34Mr. 4.36—5.17
a los pies de Jesús; y tuvieron miedo.

36Y les contaron los que lo habían visto, cómo había sido salvado aquel endemoniado.

37Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos alrededor, le rogaron que se fuese de ellos; porque tenían gran temor. Y él, subiendo en el barco, volvióse.

38Y

8.38
Mr. 5.18-20
aquel hombre, de quien habían salido los demonios, le rogó para estar con él; mas Jesús le despidió, diciendo:

39Vuélvete á tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fué, publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas habiá hecho Jesús con él.

40Y aconteció que

8.40
Mt. 9.1Mr. 5.21
volviendo Jesús, recibióle la gente; porque todos le esperaban.

41Y he aquí un varón,

8.41
Mt. 9.18-26Mr. 5.22-43
llamado Jairo, y que era príncipe de la sinagoga, vino, y cayendo á los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa;

42Porque tenía

8.42
cp. 7.12.
una hija única, como de doce años, y ella se estaba muriendo. Y yendo, le apretaba la compañía.

43Y una mujer, que tenía flujo de sangre hacía ya doce años, la cual había gastado en médicos toda su hacienda, y por ninguno había podido ser curada,

44Llegándose por las espaldas, tocó el borde de su vestido; y luego se estancó el flujo de su sangre.

45Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que estaban con él: Maestro, la compañía te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?

46Y Jesús dijo: Me ha tocado alguien; porque yo he conocido que ha salido virtud de mí.

47Entonces, como la mujer vió que no se había ocultado, vino temblando, y postrándose delante de él declaróle delante de todo el pueblo la causa por qué le había tocado, y cómo luego había sido sana.

48Y él dijo: Hija, tu fe

8.48
Mr. 10.52
te ha salvado:
8.48
cp. 7.50.
ve en paz.

49Estando aún él hablando, vino uno del príncipe de la sinagoga á decirle: Tu hija es muerta, no des trabajo al Maestro.

50Y oyéndolo Jesús, le respondió: No temas: cree solamente, y será salva.

51Y entrado en casa, no dejó entrar á nadie consigo, sino á Pedro, y á Jacobo, y á Juan, y al padre y á la madre de la moza.

52Y lloraban todos, y la plañían. Y él dijo: No lloréis; no es muerta, sino que duerme.

53Y hacían burla de él, sabiendo que estaba muerta.

54Mas él, tomándola de la mano, clamó, diciendo: Muchacha, levántate.

55Entonces su espíritu volvió, y se levantó luego: y él mando que le diesen de comer.

56Y sus padres estaban atónitos;

8.56
Mt. 8.4
a los cuales él mandó, que á nadie dijesen lo que había sido hecho.