Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
5

51Y ACONTECIÓ,

5.1
Mt. 4.18Mr. 1.16
que estando él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre él para oir la palabra de Dios.

2

5.2
Mt. 4.18-22Mr. 1.16-20Jn. 1.40-42
Y vió dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.

3Y entrado en uno de estos barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba

5.3
Mt. 13.2
desde el barco á las gentes.

4Y como cesó de hablar, dijo á Simón:

5.4
Jn. 21.6
Tira á alta mar, y echad vuestras redes para pescar.

5Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro,

5.5
Jn. 21.3
habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; mas en tu palabra echaré la red.

6Y habiéndolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se rompía.

7E hicieron señas á los

5.7
ver. 10.
compañeros que estaban en el
5.7
vers. 2,3,11.
otro barco, que viniesen á ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos barcos, de tal manera que se anegaban.

1 El leproso y el paralítico.

2 Vocación de Leví.

8Lo cual viendo Simón Pedro, se derribó de rodillas á Jesús, diciendo:

5.8
Is. 6.5
Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.

9Porque temor le había rodeado, y á todos los que estaban con él, de la presa de los peces que habían tomado;

10Y asimismo á Jacobo y á Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo á Simón: No temas: desde ahora pescarás hombres.

11Y como llegaron á tierra los barcos,

5.11
ver. 28.
dejándolo todo, le siguieron.

12Y aconteció

5.12
Mt. 8.2-4Mr. 1.40-44
que estando en una ciudad, he aquí un hombre lleno de lepra, el cual viendo á Jesús, postrándose sobre el rostro, le rogó, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme.

13Entonces, extendiendo la mano, le tocó diciendo: Quiero: sé limpio. Y luego la lepra se fué de él.

14Y él le mandó que no lo dijese á nadie:

5.14
Lv. 14.1
Mas ve, díjole, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mandó Moisés, para testimonio á ellos.

15

5.15
Mr. 1.45
Empero tanto más se extendía su fama: y se juntaban muchas gentes á oir y ser sanadas de sus enfermedades.

16Mas él se apartaba

5.16
Mt. 14.23
a los desiertos, y oraba.

17Y aconteció un día, que él estaba enseñando, y los Fariseos y

5.17
cp. 2.46.
doctores de la ley estaban sentados, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalem: y la virtud del Señor estaba allí para sanarlos.

18Y he aquí unos hombres,

5.18
Mt. 9.2-8Mr. 2.3-12
que traían sobre un lecho un hombre que estaba paralítico; y buscaban meterle, y ponerle delante de él.

19Y no hallando por donde meterle á causa de la multitud, subieron

5.19
2 S. 11.2
encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho en medio, delante de Jesús;

20El cual, viendo la fe de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son perdonados.

21Entonces los escribas y los Fariseos comenzaron á pensar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?

22Jesús entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les dijo: ¿Qué pensáis en vuestros corazones?

23¿Qué es más fácil, decir: Tus pecados te son perdonados, ó decir: Levántate y anda?

24Pues para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados, (dice al paralítico): A ti digo, levántate, toma tu lecho, y vete á tu casa.

25Y luego, levantándose en presencia de ellos, y tomando

5.25
ver. 18.
aquel en que estaba echado, se fué á su casa,
5.25
cp. 18.43.
glorificando á Dios.

26Y tomó espanto á todos, y glorificaban á Dios; y

5.26
ver. 8.
fueron llenos del temor, diciendo: Hemos visto maravillas hoy.

27Y después de estas cosas

5.27
Mt. 9.9-13Mr. 2.14-17
salió, y vió á un publicano llamado Leví, sentado al banco de los públicos tributos, y le dijo: Sígueme.

28Y dejadas todas las cosas, levantándose, le siguió.

29E hizo Leví gran banquete en su casa; y había mucha compañía de

5.29
Mt. 18.17
publicanos y de otros, los cuales estaban á la mesa con ellos.

30Y los escribas y los Fariseos murmuraban contra sus discípulos, diciendo: ¿Por qué coméis y bebéis con los publicanos y pecadores?

31Y respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no necesitan médico, sino los que están enfermos.

32

5.32
Jn. 9.39
No he venido á llamar justos, sino pecadores á arrepentimiento.

33

5.33
Mt. 9.14-17Mr. 2.18-22
Entonces
5.33
Mt. 9.14Mr. 2.18
ellos le dijeron: ¿Por qué los discípulos de Juan ayunan muchas veces y hacen
5.33
cp. 2.37.
oraciones, y asimismo los de los Fariseos, y tus discípulos comen y beben?

34Y él les dijo: ¿Podéis hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos?

35

5.35
Jn. 16.4
Empero vendrán días cuando el esposo les será quitado: entonces ayunarán en aquellos días.

1 Jesús, Señor del sábado.

2 Elección de los doce.

36Y les decía también una parábola: Nadie mete remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo nuevo.

37Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos; de otra manera el vino nuevo romperá los cueros, y el vino se derramará, y los cueros se perderán.

38Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conserva.

39Y ninguno que bebiere del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.

6

61Y ACONTECIÓ

6.1
Mt. 12.1-8Mr. 2.23-28
que pasando él por los sembrados en un sábado segundo del primero, sus discípulos arrancaban espigas, y comían, restregándolas con las manos.

2Y algunos de los Fariseos les dijeron:

6.2
Jn. 5.10
¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en los sábados?

3Y respondiendo Jesús les dijo: ¿Ni aun esto habéis leído, qué hizo David cuando tuvo hambre, él, y los que con él estaban;

4Cómo entró en la casa de Dios, y tomó los panes de la proposición, y comió, y dió también á los que estaban con él, los cuales no era lícito comer, sino á solos los sacerdotes?

5Y les decía. El Hijo del hombre es Señor aun del sábado.

6Y

6.6
Mt. 12.9-14Mr. 3.1-6
aconteció también en otro sábado, que él entró en la sinagoga y enseñaba; y estaba allí un hombre que tenía la mano derecha
6.6
Jn. 5.3
seca.

7Y le

6.7
cp. 14.1.
acechaban los escribas y los Fariseos, si sanaría en sábado, por hallar de qué le acusasen.

8Mas él

6.8
Mt. 9.4
sabía los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él levantándose, se puso en pie.

9Entonces Jesús les dice: Os preguntaré un cosa: ¿Es lícito en sábados hacer bien, ó hacer mal? ¿salvar la vida, ó quitarla?

10Y

6.10
Mr. 2.7
mirándolos á todos alrededor, dice al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fué restaurada.

11Y ellos se llenaron de rabia; y hablaban

6.11
Mt. 12.14Mr. 3.6
los unos á los otros qué harían á Jesús.

12Y aconteció en aquellos días,

6.12
Mt. 14.2311.1
que fué al monte á orar, y pasó la noche orando á Dios.

13Y como fué de día,

6.13
Mt. 10.1Mr. 3.13,14
llamó á sus discípulos,
6.13
Mt. 10.2-4Mr. 3.16-19Hch. 1.13
y escogió doce de ellos, á los cuales también llamó apóstoles:

14A Simón, al cual también llamó Pedro, y á Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé,

15Mateo y Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, y Simón el que se llama

6.15
Mt. 10.4
Celador,

16

6.16
Jn. 14.22
Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que también fué el traidor.

17Y descendió con ellos, y se paró

6.17
Mt. 5.1
en un lugar llano, y la compañía de sus discípulos,
6.17
Mt. 4.25Mr. 3.7,8
y una grande multitud de pueblo de toda Judea y de Jerusalem, y de la costa de
6.17
Mt. 15.21
Tiro y de Sidón, que habían venido á oirle, y para ser sanados de sus enfermedades;

18Y los que habían sido atormentados de espíritus inmundos: y estaban curados.

19Y toda la gente procuraba tocarle; porque

6.19
Mr. 5.30
salía de él virtud, y sanaba á todos.

20Y alzando él los ojos á sus discípulos, decía:

6.20
Mt. 5.3-12
Bienaventurados vosotros los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.

21Bienaventurados los que ahora tenéis hambre; porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

22Bienaventurados seréis, cuando los hombres os aborrecieren, y cuando

6.22
Jn. 16.2
os apartaren de sí, y os denostaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por el Hijo del hombre.

23Gozaos en aquel día, y alegraos; porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres á los profetas.

1 El sermón

2 del monte.

24Mas ¡ay de vosotros,

6.24
cp. 12.21.
ricos! porque
6.24
Mt. 6.2
tenéis vuestro consuelo.

25¡Ay de vosotros,

6.25
Is. 65.13
los que estáis hartos! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis.

26¡Ay de vosotros,

6.26
Jn. 15.1917.141 Jn. 4.5
cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! porque así hacían sus padres á los falsos profetas.

27Mas á vosotros

6.27
ver. 35.
los que oís, digo: Amad á vuestros enemigos, haced bien á los que os aborrecen;

28Bendecid á los que os maldicen, y orad por los que os calumnian.

29Y

6.29
Mt. 5.39-42
al que te hiriere en la mejilla, dale también la otra;
6.29
1 Co. 6.7
y al que te quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.

30Y á cualquiera que te pidiere, da; y al que tomare lo que es tuyo, no vuelvas á pedir.

31Y

6.31
Mt. 7.12
como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros:

32Porque

6.32
Mt. 5.46,47
si amáis á los que os aman, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores aman á los que los aman.

33Y si hiciereis bien á los que os hacen bien, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores hacen lo mismo.

34Y si prestareis

6.34
Mt. 5.42
a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracias tendréis? porque también los pecadores prestan á los pecadores, para recibir otro tanto.

35Amad, pués, á vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y

6.35
Mt. 5.45
seréis hijos del
6.35
cp. 1.32.
Altísimo: porque él es benigno para con los ingratos y malos.

36Sed pues misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.

37No juzguéis,

6.37
Mt. 7.1-5
y no seréis juzgados: no condenéis, y no seréis condenados: perdonad, y seréis perdonados.

38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida, y rebosando darán en vuestro

6.38
Mr. 3.5
seno: porque con la misma medida que midiereis, os será vuelto á medir.

39Y les decía una parábola:

6.39
Mt. 15.14
¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?

40El discípulo

6.40
Mt. 10.24
no es sobre su maestro; mas cualquiera que fuere como el maestro, será perfecto.

41¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y la viga que está en tu propio ojo no consideras?

42¿O cómo puedes decir á tu hermano: Hermano, deja, echaré fuera la paja que está en tu ojo, no mirando tú la viga, que está en tu ojo? Hipócrita, echa primero fuera de tu ojo la viga, y entonces verás bien para sacar la paja que está en el ojo de tu hermano.

43Porque no es buen árbol

6.43
Mt. 7.16,18
el que da malos frutos; ni árbol malo el que da buen fruto.

44Porque

6.44
Mt. 12.33
cada árbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de los espinos, ni vendimian uvas de las zarzas.

45El buen hombre

6.45
Mt. 12.35
del buen tesoro de su corazón saca bien; y el mal hombre del mal tesoro de su corazón saca mal;
6.45
Mt. 12.34
porque de la abundancia del corazón habla su boca.

46¿Por qué me llamáis, Señor,

6.46
Mt. 7.21
Señor, y no hacéis lo que digo?

47Todo aquel que viene á mí,

6.47
Mt. 7.24-27
y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré á quién es semejante:

48Semejante es al hombre que edifica una casa, el cual cavó y ahondó, y puso el fundamento sobre la peña; y cuando vino una avenida, el río dió con ímpetu en aquella casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre la peña.

49Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra,

6.49
Mt. 7.26
sin fundamento; en la cual el río dió con ímpetu, y luego cayó; y fué grande la ruina de aquella casa.

7

71Y COMO acabó todas sus palabras oyéndole el pueblo,

7.1
Sal. 79.12
entró en Capernaum.

1 El centurión de Capernaum.

2 Los mensajeros de Juan.

2Y el siervo de un centurión, al cual tenía él en estima, estaba enfermo y á punto de morir.

3Y como oyó hablar de Jesús, envió á él los ancianos de los Judíos, rogándole que viniese y librase á su siervo.

4Y viniendo ellos á Jesús, rogáronle con diligencia, diciéndole: Porque es digno de concederle esto;

5Que ama nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.

6Y Jesús fué con ellos. Mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envió el centurión amigos á él, diciéndole: Señor, no te incomodes, que no soy digno que entres debajo de mi tejado;

7Por lo cual ni aun me tuve por digno de venir á ti; mas di la palabra, y mi siervo será sano.

8Porque también yo soy hombre puesto en potestad, que tengo debajo de mí soldados; y digo á éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y á mi siervo: Haz esto, y lo hace.

9Lo cual oyendo Jesús, se maravilló de él, y vuelto, dijo á las gentes que le seguían: Os digo que ni aun en Israel he hallado

7.9
ver. 50.
tanta fe.

10Y vueltos á casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

11Y aconteció después, que él iba á la ciudad que se llama Naín, é iban con él muchos de sus discípulos, y gran compañía.

12Y como llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban fuera á un difunto, unigénito de su madre, la cual también era viuda: y había con ella grande compañía de la ciudad.

13Y como el Señor la vió, compadecióse de ella, y le dice: No llores.

14Y acercándose, tocó el féretro: y los que lo llevaban, pararon. Y dice: Mancebo, á ti digo,

7.14
Mr. 5.41
levántate.

15Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó á hablar. Y dióle á su madre.

16Y todos tuvieron miedo,

7.16
cp. 1.65.
y glorificaban á Dios, diciendo:
7.16
ver. 39.
Que un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y
7.16
cp. 1.68.
que Dios ha visitado á su pueblo.

17Y salió esta fama de él por toda Judea, y por toda la tierra de alrededor.

18Y sus discípulos

7.18
Mt. 11.2-19
dieron á Juan las nuevas de todas estas cosas: y llamó Juan á dos de sus discípulos,

19Y envió á Jesús, diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?

20Y como los hombres vinieron á él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado á ti, diciendo: ¿Eres tú aquél que había de venir, ó esperaremos á otro?

21Y en la misma hora sanó á muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos; y á muchos ciegos dió la vista.

22Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas á Juan de lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, á los pobres es anunciado el evangelio:

23Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en mí.

24Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenzó á hablar de Juan á las gentes: ¿Qué salisteis á ver al desierto? ¿una caña que es agitada por el viento?

25Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un hombre cubierto de vestidos delicados? He aquí, los que están en vestido precioso, y viven en delicias, en los palacios de los reyes están.

26Mas ¿qué salisteis á ver? ¿un profeta? También os digo, y aun más que profeta.

27Este es de quien está escrito:

7.27
Mal. 3.1
He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz,

El cual aparejará tu camino delante de ti.

28Porque os digo que entre los nacidos de mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista: mas el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

1 Jesús en casa de Simón.

2 La mujer pecadora.

29Y todo el pueblo oyéndole, y los publicanos,

7.29
ver. 35.
justificaron á Dios,
7.29
Mt. 8.5-13
bautizándose con
7.29
Hch. 18.2519.3
el bautismo de Juan.

30Mas los Fariseos y

7.30
Mt. 22.35
los sabios de la ley, desecharon
7.30
Hch. 20.27
el consejo de Dios contra sí mismos, no siendo bautizados de él.

31Y dice el Señor: ¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación, y á qué son semejantes?

32Semejantes son á los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los unos á los otros, y dicen: Os tañimos con flautas, y no bailasteis: os endechamos, y no llorasteis.

33Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan, ni bebía vino, y decís: Demonio tiene.

34Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

35Mas la sabiduría es justificada de todos sus hijos.

36Y le rogó

7.36
Mt. 26.6-13Mr. 14.3-9
uno de los Fariseos, que comiese con él. Y entrado en casa del Fariseo, sentóse á la mesa.

37Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, como entendió que estaba á la mesa en casa de aquel Fariseo,

7.37
Mt. 26.7
trajo un alabastro de ungüento,

38Y estando detrás á sus pies, comenzó llorando á regar con lágrimas sus pies, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pies, y los ungía con el ungüento.

39Y como vió esto el Fariseo que le había convidado, habló entre sí, diciendo: Este, si fuera

7.39
ver. 16.
profeta, conocería quién y cuál es la mujer que le toca, que es pecadora.

40Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él dice: Di, Maestro.

41Un acredor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos

7.41
Mt. 18.28
denarios, y el otro cincuenta;

42Y no teniendo ellos de qué pagar, perdonó á ambos. Di, pues, ¿cuál de éstos le amará más?

43Y respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquél al cual perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado.

44Y vuelto á la mujer, dijo á Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa,

7.44
Gn. 18.4
no diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha limpiado con los cabellos.

45

7.45
2 S. 15.5Ro. 16.16
No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies.

46No ungiste

7.46
Sal. 23.5
mi cabeza con óleo; mas ésta ha ungido con ungüento mis pies.

47Por lo cual te digo que sus muchos pecados son perdonados, porque amó mucho; mas al que se perdona poco, poco ama.

48Y á ella dijo:

7.48
Mt. 9.2
Los pecados te son perdonados.

49Y los que estaban juntamente sentados á la mesa, comenzaron á decir entre sí:

7.49
Mr. 2.7
¿Quién es éste, que también perdona pecados?

50Y dijo á la mujer:

7.50
ver. 9.
Tu fe te ha salvado,
7.50
cp. 8.48.
ve en paz.