Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
25

251FESTO pues, entrado en la

25.1
cp. 23.34.
provincia, tres días después subió de Cesarea á Jerusalem.

2Y

25.2
cp. 24.1.
vinieron á él los príncipes de los sacerdotes y los principales de los Judíos contra Pablo; y le rogaron,

3Pidiendo gracia contra él, que le hiciese traer á Jerusalem,

25.3
cp. 23.12-15.
poniendo ellos asechanzas para matarle en el camino.

4Mas Festo respondió, que Pablo estaba guardado en Cesarea, y que él mismo partiría presto.

5Los que de vosotros pueden, dijo, desciendan juntamente; y si hay algún crimen en este varón, acúsenle.

6Y deteniéndose entre ellos no más de ocho ó diez días, venido á Cesarea, el siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que Pablo fuese traído.

7El cual venido, le rodearon los Judíos

25.7
cp. 24.1.
que habían venido de Jerusalem,
25.7
cp. 24.5,13.
poniendo contra Pablo muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar;

8Alegando él por su parte:

25.8
cp. 21.28 y
Ni contra la ley de los Judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada.

9Mas Festo,

25.9
cp. 24.27.
queriendo congraciarse con los Judíos, respondiendo á Pablo, dijo:
25.9
ver. 20.
¿Quieres subir á Jerusalem, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?

10Y Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde conviene que sea juzgado. A los Judíos no he hecho injuria ninguna, como tú sabes muy bien.

11Porque si alguna injuria, ó cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehuso morir; mas si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede darme á ellos.

25.11
cp. 26.32 y
A César apelo.

12Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: ¿A César has apelado? á César irás.

13Y pasados algunos días, el rey Agripa y Bernice vinieron á Cesarea á saludar á Festo.

14Y como estuvieron allí muchos días, Festo declaró la causa de Pablo al rey, diciendo:

25.14
cp. 24.27.
Un hombre ha sido dejado preso por Félix,

15

25.15
vers. 2-6.
Sobre el cual, cuando fuí á Jerusalem, vinieron á los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de los Judíos, pidiendo condenación contra él:

16A los cuales respondí: no ser costumbre de los Romanos dar alguno á la muerte antes que

25.16
cp. 23.30 y
el que es acusado tenga presentes sus acusadores, y haya lugar de defenderse de la acusación.

1 Su discurso ante Festo,

2 el rey Agripa, y Bernice.

17Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre;

18Y estando presentes los acusadores, ningún cargo produjeron de los que yo sospechaba:

19Solamente

25.19
cp. 18.15 y
tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su
25.19
cp. 17.22.
superstición, y de un cierto Jesús, difunto, el cual Pablo afirmaba que estaba vivo.

20Y yo, dudando en cuestión semejante, dije, si quería ir á Jerusalem, y allá ser juzgado de estas cosas.

21Mas apelando Pablo á ser guardado al conocimiento de Augusto, mandé que le guardasen hasta que le enviara á César.

22Entonces Agripa dijo á Festo: Yo también quisiera oir á ese hombre. Y él dijo: Mañana le oirás.

23Y al otro día, viniendo Agripa y Bernice con mucho aparato, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo, fué traído Pablo.

24Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros: veis á éste, por el cual toda la multitud de los Judíos me ha demandado en Jerusalem y aquí, dando voces que

25.24
cp. 22.22.
no conviene que viva más;

25Mas yo, hallando que

25.25
cp. 23.29 y
ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y
25.25
vers. 11,12.
él mismo apelando á Augusto, he determinado enviarle:

26Del cual no tengo cosa cierta que escriba al señor; por lo que le he sacado á vosotros, y mayormente á tí, oh rey Agripa, para que hecha información, tenga yo qué escribir.

27Porque fuera de razón me parece enviar un preso, y no informar de las causas.

26

261ENTONCES Agripa dijo á Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó á responder por sí, diciendo:

2Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, oh rey Agripa, me tengo por dichoso de que haya hoy de defenderme delante de ti;

3Mayormente sabiendo tú todas las

26.3
cp. 6.14.
costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos: por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.

4Mi vida pues desde la mocedad, la cual desde el principio fué en mi nación, en Jerusalem, todos los Judíos la saben:

5Los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme á

26.5
cp. 22.3 y
la más rigurosa secta de nuestra religión he vivido Fariseo.

6Y ahora,

26.6
cp. 23.6.
por la esperanza de
26.6
cp. 13.32.
la promesa que hizo Dios á nuestros padres, soy llamado en juicio;

7A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos.

8¡Qué! ¿Júzgase cosa increíble entre vosotros que Dios resucite los muertos?

9Yo

26.9
1 Ti. 1.13
ciertamente había pensando deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret:

10Lo cual

26.10
cp. 8.3.
también hice en Jerusalem, y yo encerré en cárceles
26.10
cp. 9.13.
a muchos de los santos,
26.10
cp. 9.14,21 y
recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes; y
26.10
cp. 22.20.
cuando eran matados, yo dí mi voto.

11Y muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forcé á blasfemar; y

26.11
cp. 9.1,2.
enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extrañas.

12En lo cual ocupado,

26.12
cp. 9.3-8 y cp. 22.6-11.
yendo á Damasco con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes,

13En mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y á los que iban conmigo.

14Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones.

1 Fin del discurso de Pablo.

2 Viaje de Pablo á Roma.

15Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, á quien tú persigues.

16Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré á ti:

17Librándote del pueblo y de los Gentiles,

26.17
cp. 22.21.
a los cuales ahora te envío,

18Para que

26.18
Ef. 1.18
abras sus ojos,
26.18
Jn. 8.12Ef. 4.185.8
para que se conviertan de las tinieblas á la luz, y de la potestad de Satanás á Dios; para que reciban, por la fe que es en mí,
26.18
cp. 5.31.
remisión de pecados y
26.18
cp. 20.32.
suerte entre los santificados.

19Por lo cual, oh rey Agripa, no fuí rebelde á la visión celestial:

20Antes

26.20
cp. 9.20,22.
anuncié primeramente á los que están en Damasco, y
26.20
cp. 9.29.
Jerusalem, y
26.20
cp. 11.26, etc.
por toda la tierra de Judea, y
26.20
cp. 13.46, etc.
a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen á Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

21Por causa de esto los Judíos, tomándome en el templo, tentaron matarme.

22Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio á pequeños y á grandes, no diciendo nada fuera de las cosas

26.22
Lc. 24.27,4413.2724.14
que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir:

23Que Cristo

26.23
Mt. 26.24
había de padecer, y
26.23
1 Co. 15.20,23Col. 1.18Ap. 1.5
ser el primero de la resurrección de los muertos,
26.23
Lc. 2.32
para anunciar luz al pueblo y á los Gentiles.

24Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo á gran voz dijo:

26.24
1 Co. 1.232.144.10
Estás loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco.

25Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de templanza.

26Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón.

27¿Crees, rey Agripa, á los profetas? Yo sé que crees.

28Entonces Agripa dijo á Pablo: Por poco me persuades á ser

26.28
cp. 11.26.
Cristiano.

29Y Pablo dijo: ¡Pluguiese á Dios que por poco ó por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto

26.29
cp. 21.33 y
estas prisiones!

30Y como hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el presidente, y

26.30
cp. 25.23.
Bernice, y los que se habían sentado con ellos;

31Y como se retiraron aparte, hablaban los unos á los otros, diciendo:

26.31
cp. 23.29.
Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre.

32Y Agripa dijo á Festo:

26.32
cp. 23.18.
Podía este hombre ser suelto,
26.32
cp. 25.11.
si no hubiera apelado á César.

27

271MAS como fué determinado que habíamos de navegar para Italia, entregaron á Pablo y algunos otros presos á un centurión, llamado Julio, de la compañía Augusta.

2Así que, embarcándonos en una nave Adrumentina, partimos, estando con nosotros

27.2
cp. 19.29.
Aristarco, Macedonio de
27.2
cp. 20.4.
Tesalónica, para navegar junto á los lugares de Asia.

3Y otro día llegamos á Sidón; y Julio, tratando á Pablo con humanidad,

27.3
cp. 24.23 y
permitióle que fuese á los amigos, para ser de ellos asistido.

4Y haciéndonos á la vela desde allí, navegamos bajo de Cipro, porque los vientos eran contrarios.

5Y habiendo pasado la mar de Cilicia y Pamphylia, arribamos á Mira, ciudad de Licia.

6Y hallando allí el centurión

27.6
cp. 28.11.
una nave Alejandrina que navegaba á Italia, nos puso en ella.

7Y navegando muchos días despacio, y habiendo apenas llegado delante de Gnido, no dejándonos el viento, navegamos bajo de Creta, junto á Salmón.

8Y costeándola difícilmente, llegamos á un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca del cual estaba la ciudad de Lasea.

9Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegación, porque ya era pasado

27.9
Lv. 23.27,29
el ayuno, Pablo amonestaba,

1 Naufragio de la nave

2 que conducía á Pablo.

10Diciéndoles: Varones, veo que con trabajo y mucho daño, no sólo de la cargazón y de la nave, mas aun de nuestras personas, habrá de ser la navegación.

11Mas el centurión creía más al piloto y al patrón de la nave, que á lo que Pablo decía.

12Y no habiendo puerto cómodo para invernar, muchos acordaron pasar aún de allí, por si pudiesen arribar á Fenice é invernar allí, que es un puerto de Creta que mira al Nordeste y Sudeste.

13Y soplando el austro, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, alzando velas, iban cerca de la costa de Creta.

14Mas no mucho después dió en ella un viento repentino, que se llama Euroclidón.

15Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo resistir contra el viento, la dejamos, y erámos llevados.

16Y habiendo corrido á sotavento de una pequeña isla que se llama Clauda, apenas pudimos ganar el esquife:

17El cual tomado, usaban de remedios, ciñendo la nave; y teniendo temor de que diesen en la Sirte, abajadas las velas, eran así llevados.

18Mas siendo atormentados de una vehemente tempestad, al siguiente día

27.18
Jon. 1.5
alijaron;

19Y al tercer día nosotros con nuestras manos arrojamos los aparejos de la nave.

20Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos días, y viniendo una tempestad no pequeña, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.

21Entonces Pablo, habiendo ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no partir de Creta, y evitar este inconveniente y daño.

22Mas ahora os amonesto que tengáis buen ánimo; porque ninguna pérdida habrá de persona de vosotros, sino solamente de la nave.

23Porque

27.23
cp. 18.9 y
esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios del cual yo soy,
27.23
Ro. 1.92 Ti. 1.3
y al cual sirvo,

24Diciendo: Pablo, no temas; es menester que seas presentado delante de César; y he aquí, Dios te ha dado todos los que navegan contigo.

25Por tanto, oh varones, tened buen ánimo;

27.25
Lc. 1.45Ro. 4.20,212 Ti. 1.12
porque yo confío en Dios que será así como me ha dicho;

26Si bien

27.26
cp. 28.1.
es menester que demos en una isla.

27Y venida la décimacuarta noche, y siendo llevados por el mar Adriático, los marineros á la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra;

28Y echando la sonda, hallaron veinte brazas; y pasando un poco más adelante, volviendo á echar la sonda, hallaron quince brazas.

29Y habiendo temor de dar en lugares escabrosos, echando cuatro anclas de la popa, deseaban que se hiciese de día.

30Entonces procurando los marineros huir de la nave, echado que hubieron

27.30
ver. 16.
el esquife á la mar, aparentando como que querían largar las anclas de proa,

31Pablo dijo al centurión y á los soldados: Si éstos no quedan en la nave, vosotros no podéis salvaros.

32Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejáronlo perder.

33Y como comenzó á ser de día, Pablo exhortaba á todos que comiesen, diciendo: Este es el décimocuarto día que esperáis y permanecéis ayunos, no comiendo nada.

34Por tanto, os ruego que comáis por vuestra salud: que

27.34
1 R. 1.52Mt. 10.30Lc. 12.721.18
ni aun un cabello de la cabeza de ninguno de vosotros perecerá.

35Y habiendo dicho esto, tomando el pan,

27.35
Mt. 15.36
hizo gracias á Dios en presencia de todos, y partiendo, comenzó á comer.

36Entonces todos teniendo ya mejor ánimo, comieron ellos también.

37Y éramos todas las personas en la nave doscientas setenta y seis.

38Y satisfechos de comida, aliviaban la nave, echando el grano á la mar.

1 Pablo en Melita.

2 Llegada á Roma.

39Y como se hizo de día, no conocían la tierra; mas veían un golfo que tenía orilla, al cual acordaron echar, si pudiesen, la nave.

40Cortando pues las anclas, las dejaron en la mar, largando también las ataduras de los gobernalles; y alzada la vela mayor al viento, íbanse á la orilla.

41Mas dando en un lugar de dos aguas,

27.41
2 Co. 11.25
hicieron encallar la nave; y la proa, hincada, estaba sin moverse, y la popa se abría con la fuerza de la mar.

42Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos, porque ninguno se fugase nadando.

43Mas el centurión, queriendo salvar á Pablo, estorbó este acuerdo, y mandó que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen á tierra;

44Y los demás, parte en tablas, parte en cosas de la nave. Y así aconteció

27.44
ver. 22.
que todos se salvaron saliendo á tierra.