Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
24

241Y CINCO días después descendió el sumo sacerdote

24.1
cp. 23.2.
Ananías, con algunos de los ancianos, y un cierto Tértulo, orador; y parecieron delante del gobernador contra Pablo.

2Y citado que fué, Tértulo comenzó á acusar, diciendo: Como por causa tuya vivamos en grande paz, y muchas cosas sean bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia,

3Siempre y en todo lugar lo recibimos con todo hacimiento de gracias, oh excelentísimo Félix.

4Empero por no molestarte más largamente, ruégote que nos oigas brevemente conforme á tu equidad.

5Porque hemos hallado

24.5
cp. 17.6.
que este hombre es pestilencial, y levantador de sediciones entre todos los Judíos por todo el mundo, y príncipe de la secta de los Nazarenos:

6El cual

24.6
cp. 21.28.
también tentó á violar el templo; y prendiéndole,
24.6
Jn. 18.31
le quisimos juzgar conforme á nuestra ley:

7Mas interviniendo

24.7
cp. 21.32,33 y
el tribuno Lisias, con grande violencia le quitó de nuestras manos,

8Mandando á sus acusadores que viniesen á ti; del cual tú mismo juzgando, podrás entender todas estas cosas de que le acusamos.

9Y contendían también los Judíos, diciendo ser así estas cosas.

10Entonces Pablo, haciéndole el gobernador señal que hablase, respondió: Porque sé que muchos años ha eres gobernador de esta nación, con buen ánimo satisfaré por mí.

11Porque tú puedes entender que

24.11
ver. 1. cp. 21.18,27.
no hace más de doce días que subí á adorar á Jerusalem;

12Y ni me hallaron en el

24.12
cp. 25.8.
templo disputando con ninguno, ni haciendo concurso de multitud, ni en sinagogas, ni en la ciudad;

13Ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan.

14Esto empero te confieso, que conforme á aquel Camino que llaman herejía, así sirvo al Dios de mis padres, creyendo todas las cosas que en la ley y en los profetas están escritas;

15Teniendo esperanza en Dios que ha de haber

24.15
ver. 21. cp. 23.6.
resurrección de los muertos, así de justos como de injustos, la cual también ellos esperan.

16Y por esto,

24.16
cp. 23.1.
procuro yo tener siempre conciencia sin remordimiento acerca de Dios y acerca de los hombres.

17Mas pasados

24.17
cp. 18.22,23 y
muchos años,
24.17
Ro. 15.25-281 Co. 16.1-32 Co. 8.49.1,12
vine á hacer limosnas á mi nación, y ofrendas,

1 Festo sucede á Félix.

2 Pablo apela á César.

18Cuando me hallaron

24.18
cp. 21.26,27 y
purificado en el templo (no con multitud ni con alboroto) unos Judíos de Asia;

19Los cuales debieron comparecer delante de ti, y acusarme, si contra mí tenían algo.

20O digan estos mismos si hallaron en mí alguna cosa mal hecha,

24.20
cp. 22.30.
cuando yo estuve en el concilio,

21Si no sea que, estando entre ellos

24.21
cp. 23.6.
prorrumpí en alta voz: Acerca de la resurrección de los muertos soy hoy juzgado de vosotros.

22Entonces Félix, oídas estas cosas, estando bien informado de

24.22
cp. 9.2.
esta secta, les puso dilación, diciendo: Cuando descendiere el tribuno
24.22
ver. 7.
Lisias acabaré de conocer de vuestro negocio.

23Y mandó al centurión que Pablo fuese guardado, y aliviado de las prisiones; y

24.23
cp. 28.16.
que no vedase á ninguno de sus familiares servirle, ó venir á él.

24Y algunos días después, viniendo Félix con Drusila, su mujer, la cual era Judía, llamó á Pablo, y oyó de él la fe que es en Jesucristo.

25Y disertando él de la justicia, y de la continencia, y del juicio venidero, espantado Félix, respondió: Ahora vete, mas

24.25
cp. 17.32.
en teniendo oportunidad te llamaré:

26Esperando también con esto, que de parte de Pablo le serían dados

24.26
ver. 17.
dineros, porque le soltase; por lo cual, haciéndole venir muchas veces, hablaba con él.

27Mas al cabo de dos años recibió Félix por sucesor á Porcio Festo: y queriendo Félix

24.27
cp. 25.9.
ganar la gracia de los Judíos, dejó preso á Pablo.

25

251FESTO pues, entrado en la

25.1
cp. 23.34.
provincia, tres días después subió de Cesarea á Jerusalem.

2Y

25.2
cp. 24.1.
vinieron á él los príncipes de los sacerdotes y los principales de los Judíos contra Pablo; y le rogaron,

3Pidiendo gracia contra él, que le hiciese traer á Jerusalem,

25.3
cp. 23.12-15.
poniendo ellos asechanzas para matarle en el camino.

4Mas Festo respondió, que Pablo estaba guardado en Cesarea, y que él mismo partiría presto.

5Los que de vosotros pueden, dijo, desciendan juntamente; y si hay algún crimen en este varón, acúsenle.

6Y deteniéndose entre ellos no más de ocho ó diez días, venido á Cesarea, el siguiente día se sentó en el tribunal, y mandó que Pablo fuese traído.

7El cual venido, le rodearon los Judíos

25.7
cp. 24.1.
que habían venido de Jerusalem,
25.7
cp. 24.5,13.
poniendo contra Pablo muchas y graves acusaciones, las cuales no podían probar;

8Alegando él por su parte:

25.8
cp. 21.28 y
Ni contra la ley de los Judíos, ni contra el templo, ni contra César he pecado en nada.

9Mas Festo,

25.9
cp. 24.27.
queriendo congraciarse con los Judíos, respondiendo á Pablo, dijo:
25.9
ver. 20.
¿Quieres subir á Jerusalem, y allá ser juzgado de estas cosas delante de mí?

10Y Pablo dijo: Ante el tribunal de César estoy, donde conviene que sea juzgado. A los Judíos no he hecho injuria ninguna, como tú sabes muy bien.

11Porque si alguna injuria, ó cosa alguna digna de muerte he hecho, no rehuso morir; mas si nada hay de las cosas de que éstos me acusan, nadie puede darme á ellos.

25.11
cp. 26.32 y
A César apelo.

12Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondió: ¿A César has apelado? á César irás.

13Y pasados algunos días, el rey Agripa y Bernice vinieron á Cesarea á saludar á Festo.

14Y como estuvieron allí muchos días, Festo declaró la causa de Pablo al rey, diciendo:

25.14
cp. 24.27.
Un hombre ha sido dejado preso por Félix,

15

25.15
vers. 2-6.
Sobre el cual, cuando fuí á Jerusalem, vinieron á los príncipes de los sacerdotes y los ancianos de los Judíos, pidiendo condenación contra él:

16A los cuales respondí: no ser costumbre de los Romanos dar alguno á la muerte antes que

25.16
cp. 23.30 y
el que es acusado tenga presentes sus acusadores, y haya lugar de defenderse de la acusación.

1 Su discurso ante Festo,

2 el rey Agripa, y Bernice.

17Así que, habiendo venido ellos juntos acá, sin ninguna dilación, al día siguiente, sentado en el tribunal, mandé traer al hombre;

18Y estando presentes los acusadores, ningún cargo produjeron de los que yo sospechaba:

19Solamente

25.19
cp. 18.15 y
tenían contra él ciertas cuestiones acerca de su
25.19
cp. 17.22.
superstición, y de un cierto Jesús, difunto, el cual Pablo afirmaba que estaba vivo.

20Y yo, dudando en cuestión semejante, dije, si quería ir á Jerusalem, y allá ser juzgado de estas cosas.

21Mas apelando Pablo á ser guardado al conocimiento de Augusto, mandé que le guardasen hasta que le enviara á César.

22Entonces Agripa dijo á Festo: Yo también quisiera oir á ese hombre. Y él dijo: Mañana le oirás.

23Y al otro día, viniendo Agripa y Bernice con mucho aparato, y entrando en la audiencia con los tribunos y principales hombres de la ciudad, por mandato de Festo, fué traído Pablo.

24Entonces Festo dijo: Rey Agripa, y todos los varones que estáis aquí juntos con nosotros: veis á éste, por el cual toda la multitud de los Judíos me ha demandado en Jerusalem y aquí, dando voces que

25.24
cp. 22.22.
no conviene que viva más;

25Mas yo, hallando que

25.25
cp. 23.29 y
ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y
25.25
vers. 11,12.
él mismo apelando á Augusto, he determinado enviarle:

26Del cual no tengo cosa cierta que escriba al señor; por lo que le he sacado á vosotros, y mayormente á tí, oh rey Agripa, para que hecha información, tenga yo qué escribir.

27Porque fuera de razón me parece enviar un preso, y no informar de las causas.

26

261ENTONCES Agripa dijo á Pablo: Se te permite hablar por ti mismo. Pablo entonces, extendiendo la mano, comenzó á responder por sí, diciendo:

2Acerca de todas las cosas de que soy acusado por los Judíos, oh rey Agripa, me tengo por dichoso de que haya hoy de defenderme delante de ti;

3Mayormente sabiendo tú todas las

26.3
cp. 6.14.
costumbres y cuestiones que hay entre los Judíos: por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.

4Mi vida pues desde la mocedad, la cual desde el principio fué en mi nación, en Jerusalem, todos los Judíos la saben:

5Los cuales tienen ya conocido que yo desde el principio, si quieren testificarlo, conforme á

26.5
cp. 22.3 y
la más rigurosa secta de nuestra religión he vivido Fariseo.

6Y ahora,

26.6
cp. 23.6.
por la esperanza de
26.6
cp. 13.32.
la promesa que hizo Dios á nuestros padres, soy llamado en juicio;

7A la cual promesa nuestras doce tribus, sirviendo constantemente de día y de noche, esperan que han de llegar. Por la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado de los Judíos.

8¡Qué! ¿Júzgase cosa increíble entre vosotros que Dios resucite los muertos?

9Yo

26.9
1 Ti. 1.13
ciertamente había pensando deber hacer muchas cosas contra el nombre de Jesús de Nazaret:

10Lo cual

26.10
cp. 8.3.
también hice en Jerusalem, y yo encerré en cárceles
26.10
cp. 9.13.
a muchos de los santos,
26.10
cp. 9.14,21 y
recibida potestad de los príncipes de los sacerdotes; y
26.10
cp. 22.20.
cuando eran matados, yo dí mi voto.

11Y muchas veces, castigándolos por todas las sinagogas, los forcé á blasfemar; y

26.11
cp. 9.1,2.
enfurecido sobremanera contra ellos, los perseguí hasta en las ciudades extrañas.

12En lo cual ocupado,

26.12
cp. 9.3-8 y cp. 22.6-11.
yendo á Damasco con potestad y comisión de los príncipes de los sacerdotes,

13En mitad del día, oh rey, vi en el camino una luz del cielo, que sobrepujaba el resplandor del sol, la cual me rodeó y á los que iban conmigo.

14Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba, y decía en lengua hebraica: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra los aguijones.

1 Fin del discurso de Pablo.

2 Viaje de Pablo á Roma.

15Yo entonces dije: ¿Quién eres, Señor? Y el Señor dijo: Yo soy Jesús, á quien tú persigues.

16Mas levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que apareceré á ti:

17Librándote del pueblo y de los Gentiles,

26.17
cp. 22.21.
a los cuales ahora te envío,

18Para que

26.18
Ef. 1.18
abras sus ojos,
26.18
Jn. 8.12Ef. 4.185.8
para que se conviertan de las tinieblas á la luz, y de la potestad de Satanás á Dios; para que reciban, por la fe que es en mí,
26.18
cp. 5.31.
remisión de pecados y
26.18
cp. 20.32.
suerte entre los santificados.

19Por lo cual, oh rey Agripa, no fuí rebelde á la visión celestial:

20Antes

26.20
cp. 9.20,22.
anuncié primeramente á los que están en Damasco, y
26.20
cp. 9.29.
Jerusalem, y
26.20
cp. 11.26, etc.
por toda la tierra de Judea, y
26.20
cp. 13.46, etc.
a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen á Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento.

21Por causa de esto los Judíos, tomándome en el templo, tentaron matarme.

22Mas ayudado del auxilio de Dios, persevero hasta el día de hoy, dando testimonio á pequeños y á grandes, no diciendo nada fuera de las cosas

26.22
Lc. 24.27,4413.2724.14
que los profetas y Moisés dijeron que habían de venir:

23Que Cristo

26.23
Mt. 26.24
había de padecer, y
26.23
1 Co. 15.20,23Col. 1.18Ap. 1.5
ser el primero de la resurrección de los muertos,
26.23
Lc. 2.32
para anunciar luz al pueblo y á los Gentiles.

24Y diciendo él estas cosas en su defensa, Festo á gran voz dijo:

26.24
1 Co. 1.232.144.10
Estás loco, Pablo: las muchas letras te vuelven loco.

25Mas él dijo: No estoy loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de templanza.

26Pues el rey sabe estas cosas, delante del cual también hablo confiadamente. Pues no pienso que ignora nada de esto; pues no ha sido esto hecho en algún rincón.

27¿Crees, rey Agripa, á los profetas? Yo sé que crees.

28Entonces Agripa dijo á Pablo: Por poco me persuades á ser

26.28
cp. 11.26.
Cristiano.

29Y Pablo dijo: ¡Pluguiese á Dios que por poco ó por mucho, no solamente tú, mas también todos los que hoy me oyen, fueseis hechos tales cual yo soy, excepto

26.29
cp. 21.33 y
estas prisiones!

30Y como hubo dicho estas cosas, se levantó el rey, y el presidente, y

26.30
cp. 25.23.
Bernice, y los que se habían sentado con ellos;

31Y como se retiraron aparte, hablaban los unos á los otros, diciendo:

26.31
cp. 23.29.
Ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prisión, hace este hombre.

32Y Agripa dijo á Festo:

26.32
cp. 23.18.
Podía este hombre ser suelto,
26.32
cp. 25.11.
si no hubiera apelado á César.