Reina Valera Bible 1909 (RVR09)
5

51NAAMÁN, general del ejército del rey de Siria, era gran varón delante de su señor, y en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvamento á la Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.

2Y de Siria habían salido

5.2
cp. 6.23.
cuadrillas, y habían llevado cautiva de la tierra de Israel una muchacha; la cual sirviendo á la mujer de Naamán,

3Dijo á su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo

5.3
vers. 6,7,11.
sanaría de su lepra.

4Y entrando Naamán á su señor, declaróselo, diciendo: Así y así ha dicho una muchacha que es de la tierra de Israel.

5Y díjole el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré letras al rey de Israel. Partió pues él,

5.5
1 S. 9.7
llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de oro, y
5.5
vers. 22,23.
diez mudas de vestidos.

6Tomó también letras para el rey de Israel, que decían así: Luego en llegando á ti estas letras, sabe por ellas que yo envío á ti mi siervo Naamán, para que lo sanes de su lepra.

7Y luego que el rey de Israel leyó las cartas,

5.7
Gn. 44.13
rasgó sus vestidos, y dijo:
5.7
Gn. 30.2Dt. 32.39
¿Soy yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe á mí á que sane un hombre de su lepra?
5.7
1 R. 20.7
Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí.

8Y como Eliseo, varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus vestidos, envió á decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora á mí, y sabrá que hay profeta en Israel.

9Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y paróse á las puertas de la casa de Eliseo.

10Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo:

5.10
Jn. 9.7
Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.

11Y Naamán se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra.

12Abana y Pharphar, ríos de

5.12
1 R. 11.24
Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y volvióse, y fuése enojado.

13Mas sus criados se llegaron á él, y habláronle, diciendo:

5.13
cp. 6.21 y
Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?

1 Naamán curado de la lepra

2 y Giezi herido de ella.

14El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la palabra del varón de Dios:

5.14
ver. 10.
y su carne se volvió como la carne de un niño,
5.14
Lc. 4.27
y fué limpio.

15Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y púsose delante de él, y dijo:

5.15
Dn. 2.473.296.26,27
He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel.
5.15
Gn. 33.11
Ruégote que recibas algún presente de tu siervo.

16Mas él dijo:

5.16
1 R. 17.1
Vive Jehová, delante del cual estoy,
5.16
Gn. 14.23
que no lo tomaré. E importunándole que tomase, él nunca quiso.

17Entonces Naamán dijo: Ruégote pues, ¿no se dará á tu siervo una carga de un par de acémilas de aquesta tierra? porque de aquí adelante tu siervo no sacrificará holocausto ni sacrificio á otros dioses, sino á Jehová.

18En esto perdone Jehová á tu siervo: que cuando mi señor entrare en el templo de Rimmón, y para adorar en él se

5.18
cp. 7.2,17.
apoyare sobre mi mano, si yo también me inclinare en el templo de Rimmón, si en el templo de Rimmón me inclino, Jehová perdone en esto á tu siervo.

19Y él le dijo:

5.19
1 S. 1.17
Vete en paz. Partióse pues de él, y caminó como el espacio de una milla.

20Entonces

5.20
cp. 4.12.
Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi señor estorbó á este Siro Naamán, no tomando de su mano las cosas que había traído. Vive Jehová, que correré yo tras él, y tomaré de él alguna cosa.

21Y siguió Giezi á Naamán: y como le vió Naamán que venía corriendo tras él,

5.21
Gn. 24.64
apeóse del carro para recibirle, y dijo:
5.21
cp. 9.11.
¿Va bien?

22Y él dijo: Bien. Mi señor me envía á decir: He aquí vinieron á mí en esta hora del

5.22
Jos. 24.33
monte de Ephraim dos mancebos
5.22
cp. 2.3.
de los hijos de los profetas: ruégote que les des un talento de plata, y sendas mudas de vestidos.

23Y Naamán dijo:

5.23
cp. 6.3.
Ruégote que tomes dos talentos. Y él le constriñó, y ató dos talentos de plata en dos sacos, y dos mudas de vestidos, y púsolo á cuestas á dos de sus criados, que lo llevasen delante de él.

24Y llegado que hubo á un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y guardólo en casa: luego mandó á los hombres que se fuesen.

25Y él entró, y púsose delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido á ninguna parte.

26El entonces le dijo: ¿No fué también mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro á recibirte? ¿es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?

27La lepra de Naamán se te pegará á ti, y á tu simiente para siempre. Y salió de delante de él leproso,

5.27
Ex. 4.6
blanco como la nieve.

6

61LOS

6.1
cp. 2.3.
hijos de los profetas dijeron á Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos contigo nos es estrecho.

2Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagámonos allí lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad.

3Y dijo uno: Rogámoste que quieras venir con tus siervos. Y él respondió: Yo iré.

4Fuése pues con ellos; y como llegaron al Jordán, cortaron la madera.

5Y aconteció que derribando uno un árbol, cayósele el hacha en el agua; y dió voces, diciendo: ¡Ah, señor mío, que era emprestada!

6Y el varón de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó él un palo,

6.6
cp. 2.21.
y echólo allí; é hizo nadar el hierro.

7Y dijo: Tómalo. Y él tendió la mano, y tomólo.

8Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos, dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento.

1 Eliseo en Dothán.

2 Sitio y hambre de Samaria.

9Y el varón de Dios envió á decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal lugar, porque los Siros van allí.

10Entonces el rey de Israel envió á aquel lugar que el varón de Dios había dicho y amonestádole; y guardóse de allí, no una vez ni dos.

11Y el corazón del rey de Siria fué turbado de esto; y llamando á sus siervos, díjoles: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel?

12Entonces uno de los siervos dijo: No, rey, señor mío; sino que el profeta Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú hablas en tu más secreta cámara.

13Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe á tomarlo. Y fuéle dicho: He aquí él está en

6.13
Gn. 37.17
Dothán.

14Entonces envió el rey allá gente de á caballo, y carros, y un grande ejército, los cuales vinieron de noche, y cercaron la ciudad.

15Y levantándose de mañana

6.15
cp. 4.43.
el que servía al varón de Dios, para salir, he aquí el ejército que tenía cercada la ciudad, con gente de á caballo y carros. Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?

16Y él le dijo: No hayas miedo: porque

6.16
2 Cr. 32.7Sal. 55.18
más son los que están con nosotros que los que están con ellos.

17Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea. Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba lleno de gente de á caballo,

6.17
cp. 2.11.
y de carros de fuego alrededor de Eliseo.

18Y luego que los Siros descendieron á él, oró Eliseo á Jehová, y dijo: Ruégote que hieras á esta gente con ceguedad.

6.18
Gn. 19.11
E hiriólos con ceguedad, conforme al dicho de Eliseo.

19Después les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad; seguidme, que yo os guiaré al hombre que buscáis. Y guiólos á Samaria.

20Y así que llegaron á Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de éstos, para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y halláronse en medio de Samaria.

21Y cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo á Eliseo: ¿Herirélos,

6.21
cp. 8.9.
padre mío?

22Y él le respondió: No los hieras; ¿herirías tú á los que tomaste cautivos con tu espada y con tu arco?

6.22
Ro. 12.20
Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y beban, y se vuelvan á sus señores.

23Entonces les fué aparejada grande comida: y como hubieron comido y bebido, enviólos, y ellos se volvieron á su señor. Y nunca más vinieron

6.23
cp. 5.2 y
cuadrillas de Siria á la tierra de Israel.

24Después de esto aconteció, que

6.24
1 R. 20.1
Ben-adad rey de Siria juntó todo su ejército, y subió, y puso cerco á Samaria.

25Y hubo grande hambre en Samaria, teniendo ellos cerco sobre ella; tanto, que la cabeza de un asno era vendida por ochenta piezas de plata, y la cuarta de un cabo de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.

26Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le dió voces, y dijo: Salva, rey señor mío.

27Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te tengo de salvar yo? ¿del alfolí, ó del lagar?

28Y díjole el rey: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío.

29

6.29
Dt. 28.53Ez. 5.10
Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido su hijo.

30Y como el rey oyó las palabras de aquella mujer,

6.30
1 R. 21.27
rasgó sus vestidos, y pasó así por el muro: y llegó á ver el pueblo el saco que traía interiormente sobre su carne.

31Y él dijo:

6.31
Rt. 1.17
Así me haga Dios, y así me añada, si la cabeza de Eliseo hijo de Saphat quedare sobre él hoy.

1 Eliseo predice la abundancia.

2 Liberación de la ciudad.

32Estaba á la sazón Eliseo sentado en su casa, y con él estaban sentados los

6.32
Ez. 8.114.120.1
ancianos: y el rey envió á él un hombre. Mas antes que el mensajero viniese á él, dijo él á los ancianos: ¿No habéis visto como este hijo del
6.32
1 R. 18.421.13
homicida me envía á quitar la cabeza? Mirad pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la puerta, é impedidle la entrada:
6.32
cp. 7.17.
¿no viene tras él el ruido de los pies de su amo?

33Aun estaba él hablando con ellos, y he aquí el mensajero que descendía á él; y dijo: Ciertamente este mal de Jehová viene. ¿Para qué tengo de esperar más á Jehová?

7

71DIJO entonces Eliseo: Oid palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana á estas horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y

7.1
ver. 18.
dos seah de cebada un siclo, á la puerta de Samaria.

2Y

7.2
vers. 17,19.
un príncipe sobre cuya mano el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y dijo: Si Jehová hiciese
7.2
Gn. 7.11Mal. 3.10
ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.

3Y había cuatro hombres leprosos

7.3
Lv. 13.46
a la entrada de la puerta, los cuales dijeron el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?

4Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos pues ahora, y pasémonos al ejército de los Siros: si ellos nos dieren la vida, viviremos; y si nos dieren la muerte, moriremos.

5Levantáronse pues

7.5
vers. 9,12.
en el principio de la noche, para irse al campo de los Siros; y llegando á las primeras estancias de los Siros, no había allí hombre.

6Porque el Señor había hecho que en el campo de los Siros se

7.6
cp. 6.17 y
oyese estruendo de carros, ruido de caballos, y estrépito de grande ejército; y dijéronse los unos á los otros: He aquí el rey de Israel ha pagado contra nosotros á los reyes de los
7.6
Jue. 1.261 R. 10.29
Heteos, y á los reyes de los Egipcios, para que vengan contra nosotros.

7Y así se habían levantado y huído al principio de la noche, dejando sus tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campo como se estaba; y habían huído por salvar las vidas.

8Y como los leprosos llegaron á las primeras estancias, entráronse en una tienda, y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata, y oro, y vestidos, y fueron, y escondiéronlo: y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también tomaron, y fueron, y escondieron.

9Y dijéronse el uno al otro: No hacemos bien: hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos: y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la maldad. Vamos pues ahora, entremos, y demos la nueva en casa del rey.

10Y vinieron, y dieron voces á los guardas de la puerta de la ciudad, y declaráronles, diciendo: Nosotros fuimos al campo de los Siros, y he aquí que no había allí hombre, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados, y el campo como se estaba.

11Y los porteros dieron voces, y declaráronlo dentro, en el palacio del rey.

12Y levantóse el rey de noche, y dijo á sus siervos: Yo os declararé lo que nos han hecho los Siros. Ellos saben que tenemos hambre, y hanse salido de las tiendas y escondídose en el campo, diciendo: Cuando hubieren salido de la ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad.

13Entonces respondió uno de sus siervos, y dijo: Tomen ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad, (porque ellos también son como toda la multitud de Israel que ha quedado en ella; también ellos son como toda la multitud de Israel que ha perecido;) y enviemos, y veamos qué hay.

14Tomaron pues dos caballos de un carro, y envió el rey tras el campo de los Siros, diciendo: Id, y ved.

1 Cúmplese lo dicho por Eliseo.

2 Los bienes de la Sunamita.

15Y ellos fueron, y siguiéronlos hasta el Jordán: y he aquí, todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los Siros habían arrojado con la premura. Y volvieron los mensajeros, é hiciéronlo saber al rey.

16Entonces el pueblo salió, y saquearon el campo de los Siros. Y fué vendido un seah de flor de harina por un siclo, y dos seah de cebada por un siclo,

7.16
ver. 1.
conforme á la palabra de Jehová.

17Y el rey puso á la puerta

7.17
ver. 2.
a aquel príncipe sobre cuya mano él se apoyaba: y atropellóle el pueblo á la entrada, y murió, conforme á lo que había dicho el varón de Dios, lo que habló
7.17
cp. 6.32.
cuando el rey descendió á él.

18Aconteció pues de la manera que el varón de Dios había hablado al rey, diciendo: Dos seah de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina será vendido por un siclo mañana á estas horas, á la puerta de Samaria.

19A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: Aunque Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿pudiera ser eso? Y él dijo: He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.

20Y vínole así; porque el pueblo le atropelló á la entrada, y murió.