Dios habla Hoy (DHH)
4

Visión del candelabro y los olivos

41Volvió entonces el ángel que hablaba conmigo, y me despertó como se despierta a uno que está dormido. Me preguntó: 2«¿Qué ves?» Y yo le contesté: «Veo un candelabro de oro, con un depósito de aceite encima. En lo alto tiene siete lámparas, a las que llega el aceite por siete tubos. 3Junto al candelabro hay dos olivos,4.3 Los dos olivos, según el v. 14, son los consagrados (o ungidos) para el servicio del Señor: Josué representa al sacerdocio y ha sido consagrado para el culto (Lv 4.3,5,16); a Zorobabel, el príncipe de la dinastía davídica, le corresponde el poder real (Zac 4.6). uno a su derecha y otro a su izquierda.»

4Pregunté al ángel que hablaba conmigo: «Mi señor, ¿qué significa esto?» 5El ángel me contestó: «¿No sabes lo que significa?» Yo le dije: «No, señor.»

6Y él continuó: «Este es el mensaje del Señor para Zorobabel:4.6 Zorobabel, descendiente de David, fue gobernador de Jerusalén al finalizar el exilio en Babilonia y estuvo a cargo de la reconstrucción del templo (v. 9). Los judíos repatriados esperaban verlo coronado rey. Cf. Esd 3.8; 5.2; Hag 1.1; 2.20-23. “No depende del ejército, ni de la fuerza, sino de mi Espíritu, dice el Señor todopoderoso. 7¿Quién eres tú, gran montaña? ¡Quedarás convertida en llanura delante de Zorobabel! Él sacará la piedra principal, mientras grita la gente: ¡Qué hermosa es! ¡Qué hermosa!”»

8Después me dio el Señor otro mensaje: 9«Zorobabel ha puesto los cimientos de este templo, y él mismo será quien lo termine.» Así reconocerán ustedes que fue el Señor todopoderoso quien me envió. 10«Aquellos que no tomaron en serio los pequeños comienzos, ahora se alegrarán viendo a Zorobabel terminar las obras.»

Después de esto, el ángel añadió: «Estas siete lámparas son los ojos del Señor, que están recorriendo toda la tierra.»

11Yo le pregunté: «¿Qué son esos dos olivos, uno a cada lado del candelabro?» 12También le pregunté: «¿Y qué significan esas dos ramas de olivo que están junto a los tubos de oro por donde llega el aceite a las lámparas?» 13El ángel me respondió: «¿No sabes lo que significan?» Le dije: «No, señor.»

14Y él me contestó: «Estos son los dos que han sido consagrados para el servicio del Señor de toda la tierra.»

5

Visión del rollo escrito

51Tuve otra visión. Vi un rollo escrito, que volaba. 2El ángel me preguntó: «¿Qué ves?» Le contesté: «Veo un rollo escrito, que vuela; mide nueve metros de largo por cuatro metros y medio de ancho.»

3Me dijo entonces: «Ahí está escrita la maldición que alcanza a todo el país. Según lo escrito por ambos lados, nadie que robe o que jure en falso puede quedar sin castigo.5.3 La maldición que se incluye en el rollo puede referirse a las que se enumeran en Dt 27.14-26; 28.15-19. Esa maldición alcanzará a todo el que robe o jure en falso (Ex 20.7,15). 4El Señor todopoderoso afirma: “Yo envío esta maldición para que entre en casa del que roba y en casa del que jura en falso por mi nombre. Y la maldición permanecerá allí hasta que no queden ni vigas ni piedras.”»

Visión de la medida y la mujer

5Luego salió el ángel que hablaba conmigo, y me dijo: «¡Fíjate en eso que aparece ahora!» 6Le pregunté: «¿Qué es eso?» Él me contestó: «Es una medida. Es la medida del pecado de los que viven en el país.»

7La medida estaba cubierta con una tapa de plomo. Y fue levantada la tapa, y había una mujer sentada dentro de la medida. 8Me dijo el ángel: «Esa mujer es la maldad.» Y la empujó adentro de la medida, y la cerró con la tapa de plomo.

9Miré otra vez, y vi aparecer dos mujeres. Tenían alas, y el viento las impulsaba. Eran alas como de cigüeña, y llevaban la medida por los aires.

10Pregunté entonces al ángel que hablaba conmigo: «¿A dónde llevan esa medida?» 11Y él me contestó: «Van a construirle un templo en Babilonia. Cuando ya esté terminado el templo, la instalarán allí, sobre un pedestal.»

6

Visión de los cuatro carros de guerra

61Tuve otra visión. Vi aparecer cuatro carros de guerra por entre dos montañas de bronce. 2El primer carro iba tirado por caballos rojos; el segundo, por caballos negros; 3el tercero, por caballos blancos; y el cuarto, por caballos tordillos.

4Pregunté al ángel que hablaba conmigo: «Mi señor, ¿qué significa esto?» 5El ángel me contestó: «Estos son los cuatro vientos, que salen de delante del Señor de toda la tierra. 6El carro tirado por caballos negros va al país del norte; el tirado por caballos blancos, al país del poniente; y el tirado por caballos tordillos, al país del sur.»

7Y salieron los caballos tordillos, ansiosos de recorrer toda la tierra. El ángel les dijo: «Recorran toda la tierra.» Y ellos lo hicieron así.

8Después de esto, el ángel me gritó: «¡Mira, los que fueron al país del norte van a calmar el enojo del Señor en ese país!»

9El Señor me dio este mensaje: 10«Recoge una colecta entre los desterrados que ya han regresado de Babilonia: Heldai, Tobías y Jedaías. Luego, en el mismo día, vete a casa de Josías, hijo de Sofonías. 11Con la plata y el oro que hayas recogido, haz coronas,6.11 La corona, símbolo de realeza, debía estar destinada a Zorobabel, el legítimo representante de la dinastía de David (3.8). Aquí la recibe el sumo sacerdote, porque este pasaje recibió su redacción final cuando Zorobabel ya había desaparecido de la escena y el gobierno del pueblo judío estaba en manos de los sacerdotes. y ponle una en la cabeza al sumo sacerdote Josué, hijo de Josadac. 12Y dile: “El Señor todopoderoso afirma que el varón llamado Retoño6.12 Zorobabel, llamado aquí Retoño (cf. 3.8) reconstruirá el templo y junto al sacerdote gobernará en paz la ciudad restaurada (v. 13). brotará de sus propias raíces y reconstruirá el templo del Señor. 13Reconstruirá el templo del Señor y recibirá los honores propios de un rey. Se sentará en su trono a gobernar, y al lado de su trono se sentará el sacerdote, y habrá paz entre los dos. 14Y las coronas serán un recuerdo que quedará en el templo del Señor en honor de Heldai, Tobías, Jedaías y Josías, hijo de Sofonías.”»6.14 Heldai y Josías: según el v. 10 y una versión antigua. Heb. Helom y Hen respectivamente.

15Vendrá gente de lejos, para ayudar a reconstruir el templo del Señor; y entonces reconocerán ustedes que el Señor todopoderoso fue quien me envió. Esto sucederá cuando ustedes escuchen la voz del Señor su Dios y le obedezcan.