Dios habla Hoy (DHH)
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El castigo de las naciones vecinas

91Este es el mensaje que el Señor comunicó contra el país de Hadrac y la ciudad de Damasco: «Las ciudades de Siria9.1 Las ciudades de Siria: texto probable. Heb. el ojo del hombre. pertenecen al Señor, lo mismo que todas las tribus de Israel. 2También le pertenecen Hamat, vecina de aquellas ciudades, y Tiro y Sidón con toda su cultura. 3Tiro construyó fortificaciones, y amontonó oro y plata como quien amontona barro. 4Pero el Señor se lo quitará todo, y echará al mar su riqueza, y quemará por completo la ciudad.

5»Cuando la ciudad de Ascalón vea esto, se llenará de espanto. Gaza también sufrirá mucho, y las esperanzas de Ecrón quedarán por los suelos. ¡Gaza quedará sin rey, y Ascalón quedará sin habitantes! 6En Asdod vivirá una raza mezclada, y así humillaré el orgullo de los filisteos. 7Les quitaré de la boca la carne con sangre que comen, y de entre los dientes, los alimentos prohibidos.9.7 El texto se refiere a la práctica filistea de comer carne con sangre, es decir, carne que no había sido desangrada adecuadamente, según lo establecido por la ley de Moisés; cf. Gn 9.4; Lv 17.10-12; Dt 12.23-24. Pero de esa gente habrá algunos que quedarán para mí; llegarán a ser parte de Judá, y Ecrón será como los jebuseos.9.7 Los jebuseos: antiguos habitantes de Jerusalén, integrados al pueblo de Dios cuando David conquistó la ciudad (2~S 5.6-9). 8Y yo estaré atento para defender a los míos frente a cualquiera que pase por aquí. El opresor no volverá a oprimirlos, porque ahora yo vigilo con mis propios ojos.»

El futuro rey de Israel

9¡Alégrate mucho, ciudad de Sión!

¡Canta de alegría, ciudad de Jerusalén!

Tu rey viene a ti, justo y victorioso,

pero humilde, montado en un burro,

en un burrito, cría de una burra.9.9 Este pasaje, citado en Mt 21.5 y Jn 12.15, destaca el carácter humilde del Mesías, a pesar de estar investido de dignidad real. Su entrada montado en un burro, y no en un caballo o en un carro de guerra, pone de relieve el carácter pacífico del monarca (cf. Is 9.6), ya que el caballo era la montura del guerrero (cf. Ex 14.9; Zac 1.7-11).

10Él destruirá los carros de Efraín,

los caballos de Jerusalén

y los arcos de guerra.

Anunciará paz a las naciones

y gobernará de mar a mar,

del Éufrates al último rincón del mundo.9.10 Ese reinado será universal (cf. Sal 46.8-10; 72.7-8; Is 2.1-5; 11.6-9; Os 2.18; Miq 4.1-4; cf. Ef 2.14-18).

La restauración de Israel

11Esto dice el Señor:

«Jerusalén, por la sangre de tu alianza,9.11 La sangre de tu alianza: Ex 24.5-8; cf. Mt 26.28; Mc 14.24; Heb 9.20.

yo sacaré del pozo sin agua9.11 Pozo sin agua: fosa usada como calabozo; aquí alude a Babilonia, donde habían estado los judíos durante el exilio.

a tus presos que están en él.

12¡Ustedes, cautivos que mantienen la esperanza,

regresen a su fortaleza!

Les digo que voy a darles en bendición

el doble de cuanto tuvieron que sufrir.

13Pues he tendido mi arco de guerra, que es Judá,

y le he puesto una flecha, que es Efraín.

De ti, Sión, haré una espada,

y levantaré a tus hijos contra los hijos de Grecia.»

14El Señor se mostrará sobre su pueblo;

disparará sus flechas como rayos.

Dios, el Señor, tocará la trompeta

y avanzará entre las tempestades del sur.

15El Señor todopoderoso protegerá a los suyos,

y ellos pisotearán las piedras de los honderos

y devorarán a sus enemigos;

beberán su sangre como vino,

se llenarán de ella como un tazón,

como los cuernos del altar.

16En aquel día, el Señor su Dios

salvará a su pueblo como a un rebaño,

y brillarán los suyos en su propio país

como las piedras preciosas de una corona.

17¡Qué bueno, qué hermoso será el país!

Con la abundancia de su trigo y su vino,

nuestros muchachos y muchachas crecerán hermosos.

10

La promesa de liberación

101Pídanle al Señor lluvias de primavera,

y el Señor, que produce los relámpagos,

las enviará en abundancia,

y a todos les dará hierba en el campo.

2La palabra de los ídolos es mentira,

y es falso lo que ven los adivinos.

Sus predicciones son sueños sin sentido,

y sus palabras de consuelo están vacías.

Por eso el pueblo vaga como un rebaño,

y sufre por falta de un pastor.

3Por eso dice el Señor:

«Mi furor se ha encendido contra los pastores,

y castigaré a los guías de mi pueblo.»

El Señor todopoderoso, que cuida de su rebaño,

de los descendientes de Judá,

hará de ellos su fuerte caballo en la batalla.

4De ellos saldrán la Piedra Angular,

la Estaca de Tienda y el Arco de Guerra.

De ellos saldrán todos los caudillos.10.4 La Piedra Angular, la Estaca de Tienda y el Arco de Guerra son figuras retóricas que representan a los gobernantes y guerreros que iban a surgir de los descendientes de Judá (v. 3). Simbolizan la futura estabilidad del pueblo de Dios.

5Serán como soldados

que en la batalla pisan el barro de las calles;

lucharán, porque el Señor está con ellos,

y pondrán en vergüenza a los jinetes.

6Dice el Señor:

«Yo daré fuerzas a los descendientes de Judá

y salvaré a los descendientes de José.

Los guiaré de vuelta a su patria,

porque tengo compasión de ellos.

Volverán a ser como si yo nunca los hubiera rechazado,

pues yo soy el Señor su Dios,

que atiendo sus oraciones.

7Efraín será como un soldado.

Su corazón se alegrará como con vino,

y al verlo se alegrarán también sus hijos.

¡Su corazón se alegrará a causa del Señor!

8»Yo los llamaré y los reuniré,

porque los he salvado.

Volverán a ser tan numerosos

como lo fueron en otros tiempos.

9Yo los dispersé entre las naciones

pero, aun estando lejos, se acordarán de mí,

y un día volverán con sus hijos.

10Los haré regresar de Egipto,

los traeré de Asiria,

los llevaré a Galaad y al Líbano,

y serán tantos que faltará lugar para ellos.

11Atravesarán el mar de Egipto,10.11 Egipto: texto probable. Heb. angustia.

cuyas olas heriré.

Secaré el Nilo hasta el fondo,

destruiré el orgullo de Asiria

y acabaré con el poder de Egipto.

12Yo les daré fuerzas,

y avanzarán en mi nombre.

Yo, el Señor, doy mi palabra.»

11

111¡Abre, Líbano, tus puertas,

y que el fuego consuma tus cedros!

2¡Llora, oh pino,

porque cayó el cedro,

porque aquellos árboles hermosos

han quedado destruidos!

¡Giman ustedes, encinas de Basán,

porque el bosque espeso ha sido derribado!

3Lloran a gritos los pastores,

porque la hermosura de los pastos

ha quedado destruida.

Se oye el rugido del león,

porque la espesura del Jordán

ha quedado destruida.

Los dos pastores

411.4-17 Las ovejas representan al pueblo de Israel, víctima de la codicia y opresión por parte de sus malos pastores, es decir, de sus reyes o gobernantes.Esto me dijo el Señor mi Dios: «Cuida las ovejas destinadas al matadero. 5Los compradores las matan sin sentirse culpables, y los vendedores dicen: “¡Gracias al Señor, ya soy rico!” Ni siquiera sus propios pastores tienen compasión de ellas.11.5 Los compradores podrían representar a los gobernantes extranjeros después de la conquista de Alejandro Magno (9.1-8); los vendedores o tratantes (v. 7), a los funcionarios judíos puestos al servicio de los poderes extranjeros. 6Pues, del mismo modo, tampoco yo volveré a tener compasión de la gente que vive en este país, sino que voy a entregar a cada uno en manos de su prójimo y en manos de su rey. Estos destruirán el país, y no salvaré de sus manos a nadie. Yo, el Señor, lo afirmo.»

7Entonces me puse a cuidar las ovejas destinadas al matadero. Lo hice por cuenta de los tratantes.11.7 Por cuenta de los tratantes: según la versión griega. Heb. por tanto los humildes del rebaño. Y me conseguí dos bastones: al uno lo llamé «Bienestar» y al otro «Unión». 8Y en un solo mes despedí a tres pastores que habían agotado mi paciencia y que me odiaban.

9Y a las ovejas les dije: «¡No volveré a ser el pastor de ustedes! ¡Si alguna ha de morir, que muera! ¡Si a alguna la matan, que la maten! ¡Y las que queden, que se coman unas a otras!»

10Tomé entonces mi bastón llamado «Bienestar» y lo rompí en señal de que quedaba anulada la alianza que Dios había hecho con todas las naciones.11.10 El hecho de romper el bastón llamado «Bienestar» y de anular la alianza, equivale a afirmar que Dios ha retirado la protección a su pueblo. Cf. Os 1.9. 11Aquel día quedó anulada la alianza, y los tratantes de ovejas, que me estaban observando, comprendieron que era el Señor quien hablaba por medio de lo que yo hacía. 12Les dije entonces: «Si les parece bien, páguenme mi salario; y si no, déjenlo.» Y me pagaron treinta monedas de plata.

13El Señor me dijo: «Toma esas monedas, el espléndido precio que me han puesto, y échalas en el tesoro del templo.»11.13 Échalas en el tesoro del templo: según algunas versiones antiguas; heb. dáselas al alfarero. Yo tomé las treinta monedas y las eché en el tesoro del templo.11.12-13 Como treinta monedas de plata era el precio de un esclavo (Ex 21.32), el pastor se consideraba mal pagado. La expresión el espléndido precio tiene, por lo tanto, un sentido irónico. Cf. Mt 26.15; 27.9-10. 14Rompí después el segundo bastón, el llamado «Unión», y así quedó destruida la hermandad entre Judá e Israel.11.14 Algunos intérpretes han visto aquí una referencia muy antigua al cisma entre judíos y samaritanos. Hacia el 328 a.C., los samaritanos construyeron un templo en Guerizim, para rivalizar con el templo de Jerusalén.

15El Señor me dijo: «Y ahora hazte pasar por un pastor irresponsable. 16Porque voy a poner sobre este país un pastor que no se preocupará por la oveja descarriada, ni buscará a la perdida, ni curará a la herida, ni dará de comer a la debilitada, sino que se comerá la carne de las más gordas y no dejará de ellas ni las pezuñas. 17¡Ay del pastor inútil que abandona el rebaño! ¡Que caiga la espada sobre su brazo y su ojo derecho! ¡Que se le quede seco el brazo y completamente ciego el ojo!»