Dios habla Hoy (DHH)
3

La suerte de los buenos comparada con la de los malos

31Las almas de los buenos

están en las manos de Dios,

y el tormento no las alcanzará.

2Los insensatos creen que los buenos están muertos;

consideran su muerte como una desgracia,

3y como una calamidad el haberse alejado de nosotros.

Pero los buenos están en paz:

4aunque a los ojos de los hombres parecían castigados,

abrigaban la esperanza de no tener que morir.

5Después de sufrir pequeños castigos,

recibirán grandes beneficios,

porque Dios los puso a prueba

y los halló dignos de él.

6Los probó como al oro en el crisol,

y los aceptó como un sacrificio ofrecido en el altar.

7El día en que el Señor venga a juzgarlos,

resplandecerán como antorchas,

como chispas que prenden entre el rastrojo.

8Juzgarán a las naciones y gobernarán a los pueblos,

y el Señor reinará sobre ellos para siempre.

3.8
Cf.

9Los que confían en el Señor comprenderán la verdad,

y los fieles permanecerán a su lado con amor,

pues Dios es bueno y favorece a sus elegidos.

10Los malos tendrán el castigo que merecen sus malos pensamientos,

porque despreciaron a los buenos y se apartaron del Señor.

11¡Desdichados los que desprecian la sabiduría y la instrucción;

vana es su esperanza, inútiles sus esfuerzos,

y sin valor sus obras!

12Sus mujeres son estúpidas, malvados sus hijos

y maldita su descendencia.

Más vale no tener hijos que tenerlos del pecado

13¡Dichosa la mujer estéril

que se ha mantenido irreprochable

y no ha tenido relaciones prohibidas:

recibirá el premio merecido

cuando el Señor venga a juzgar a los hombres!

14¡Dichoso también el castrado

3.14
cf.

que nunca cometió ninguna maldad

ni tuvo malos pensamientos contra el Señor:

por su fidelidad recibirá una recompensa especial

y un lugar muy agradable en el templo del Señor!

15El fruto del trabajo honrado es espléndido,

y la raíz del buen juicio no se seca.

16Los hijos de los adúlteros no llegan a la madurez;

habiendo nacido de relaciones prohibidas, tendrán mal fin.

17Aunque lleguen a viejos, no se les tendrá en cuenta;

y al final, en su vejez, nadie los respetará;

18si mueren jóvenes, no tendrán esperanza,

y el día del juicio no tendrán quien los consuele.

19A la gente perversa le espera un destino terrible.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.