Dios habla Hoy (DHH)
19

El paso del Mar Rojo

191Pero los impíos sufrieron el castigo en todo su rigor,

porque tú sabías de antemano lo que iban a hacer:

2iban a dejar salir a tu pueblo, urgiéndolo a que se fuera,

19.1-2
Ex 12.33

para luego, cambiando de parecer, perseguirlo.

19.2-5
Ex 14.5-14

3Cuando todavía estaban de luto

y lloraban junto a las tumbas de sus muertos,

tuvieron la insensata idea

de perseguir a tu pueblo, como si estuviera huyendo,

después de haberle suplicado que se fuera.

4El castigo que habían merecido

los llevó a este extremo

y les hizo olvidar lo sucedido;

por esto, sufrieron los tormentos

que faltaban todavía para completar el castigo.

5Así, mientras tu pueblo realizaba un maravilloso viaje,

ellos encontraron la muerte fuera de su patria.

6Toda la creación, obedeciendo tus órdenes,

cambió por completo su naturaleza,

para que tus hijos no sufrieran daño alguno.

7Se vio la nube cubrir con su sombra el campamento,

19.7
Ex 14.19-20

y donde antes había agua, surgir la tierra seca;

en el Mar Rojo apareció un camino despejado,

y una verde llanura entre las impetuosas olas.

19.7-9
Ex 14.21-22

8Por allí pasó todo al pueblo, protegido por tu mano,

presenciando prodigios asombrosos.

9Parecían caballos que pastaban,

saltaban de alegría como corderitos

y te alababan a ti, Señor, que los habías librado.

10Porque todavía recordaban lo que había sucedido

en aquel país donde habían estado desterrados:

cómo la tierra, en vez de ganado, produjo mosquitos,

y el río, en vez de peces, innumerables ranas.

19.10
Ex 7.25—8.15

11Más tarde vieron una nueva manera de nacer las aves:

cuando acosados por el hambre

pidieron alimentos delicados,

12las codornices salieron del mar, para satisfacerlos.

19.11-12
Nm 11.31

Egipto es más culpable que Sodoma

13Los castigos cayeron sobre esa nación pecadora,

después de haber sido anunciados por violentos truenos.

19.13
Sal 77.16-20

Ellos sufrieron justamente, por su maldad,

pues habían mostrado un odio cruel hacia los extranjeros.

14Los habitantes de Sodoma no acogieron

a personas deconocidas que llegaron a su ciudad.

19.14-15
Gn 19.1-11

Pero los egipcios convirtieron en esclavos

a extranjeros que estaban prestándoles servicios.

19.14-16
Cf.

15Los de Sodoma fueron castigados

por haber recibido a los extranjeros como enemigos.

16Pero los egipcios, después de haber recibido cordialmente a los israelitas,

y cuando estos ya gozaban de iguales derechos,

los maltrataron sometiéndolos a trabajos forzados.

17Por esto fueron heridos de ceguera,

como los de Sodoma a la puerta de Lot, hombre justo;

quedaron envueltos en tan densa oscuridad

que cada cual buscaba a tientas la puerta de su propia casa.

19.17
Gn 19.11
Ex 10.21-23

Transformación de la naturaleza

18Los elementos de la naturaleza cambiaron sus propiedades,

19.18-21

del mismo modo que, en un instrumento de cuerdas,

las notas pueden variar el ritmo,

conservando el mismo tono.

Y esto puede deducirse de los siguientes hechos:

19los seres terrestres pudieron pasar por el agua,

y los animales que nadan salieron a la tierra;

20el fuego se hizo más intenso en el agua,

y esta perdió su propiedad de apagarlo.

21Las llamas no quemaban

a los débiles animales que pasaban por ellas,

ni derretían el maná caído del cielo,

tan fácil de derretir, por su semejanza a la escarcha.

22¡En todo, Señor,

has hecho grande y glorioso a tu pueblo;

nunca ni en ningún lugar

dejaste de ayudarlo!

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.