Dios habla Hoy (DHH)
6
Coro

61¿A dónde se ha ido tu amado,

hermosa entre las hermosas?

¿A dónde se ha dirigido?

¡Iremos contigo a buscarlo!

Ella

2Mi amado ha ido a su jardín,

a su jardín perfumado,

a apacentar su rebaño

y cortar las rosas.

3Yo soy de mi amado, y él es mío.

Él apacienta sus rebaños entre las rosas.

Quinto canto

Él

4Tú, amor mío,

eres hermosa y encantadora

como las ciudades de Tirsá6.4 Tirsá fue la capital del reino del Norte (1~R 14.17) hasta los tiempos de Omrí, rey de Israel (1~R 16.6). Aquí se la menciona probablemente porque su nombre deriva de una raíz que significa bella o agradable. y Jerusalén;

irresistible como un ejército en marcha.

5¡Deja ya de mirarme,

pues tus ojos me han vencido!

Tus cabellos son como cabritos

que retozan por los montes de Galaad.

6Tus dientes, todos perfectos,

son cual rebaño de ovejas

recién salidas del baño

y listas para la trasquila.

7Tus mejillas son dos gajos de granada

escondidos tras tu velo.

8Sesenta son las reinas,

ochenta las concubinas

y muchísimas las doncellas,

9pero mi palomita virginal es una sola;

una sola es la hija preferida

de la mujer que la dio a luz.

Al verla, las jóvenes la felicitan;

reinas y concubinas la alaban.

Coro

10¿Quién es esta que se asoma

como el sol en la mañana?

Es hermosa como la luna,

radiante como el sol,

¡irresistible como un ejército en marcha!

Ella

11Fui al bosque de los nogales

a admirar el verdor en el arroyo;

quería ver los brotes de los viñedos

y las flores de los granados.

12Después ya no supe qué pasó

hasta que me vi en un carro junto a mi príncipe.

Coro

13 13 (7.1) ¡Regresa, Sulamita,6.13 El nombre Sulamita está emparentado con la palabra hebrea shalom, que significa paz, prosperidad, felicidad. Algunos ven en este nombre una variante de sunamita, es decir, proveniente, como la bella Abisag, de la población llamada Sunem (cf. 1~R 1.3). regresa!

¡Regresa, queremos verte!

Ella

¿Y qué quieren ver de la Sulamita?

Coro

¡Una danza, como en los campamentos!

7
Él

71 1 (2) ¡Qué hermosos son tus pies

en las sandalias, princesa!

Las curvas de tus caderas

son como adornos de oro fino

hechos por manos expertas.

2 2 (3) Tu ombligo es una copa redonda

donde no falta el buen vino;

tu vientre es una pila de trigo

rodeada de rosas.

3 3 (4) Tus pechos son dos gacelas,

dos gacelas mellizas.

4 4 (5) Tu cuello es una torre de marfil;

tus ojos son dos estanques

de la ciudad de Hesbón,

junto a la puerta de Bat-rabim;

tu nariz es como la torre del Líbano7.4 La torre del Líbano: Podría tratarse de una torre real, aunque desconocida para nosotros, o bien de un nombre metafórico del monte Hermón, que se alza majestuoso en las cercanías de Damasco.

que mira hacia la ciudad de Damasco.

5 5 (6) Tu cabeza, sobre tu cuerpo,

es como el monte Carmelo;

hilos de púrpura son tus cabellos:

¡un rey está preso entre sus rizos!

6 6 (7) Amor mío, mujer encantadora,

¡qué bella, qué hermosa eres!

7 7 (8) Tu porte es como el porte de una palmera;

tus pechos son como racimos.

8 8 (9) Yo pienso subir a la palmera

y adueñarme de sus racimos.

Tus pechos serán entonces

como racimos de uvas;

tu aliento, perfume de manzanas;

9 9 (10) tu paladar, como el buen vino

que resbala suavemente

por los labios y los dientes.

Ella

10 10 (11) Yo soy de mi amado:

los impulsos de su amor lo atraen a mí.

11 11 (12) ¡Anda, amado mío, vayamos al campo!

Pasaremos la noche entre flores de alheña.

12 12 (13) Por la mañana iremos a los viñedos,

a ver si ya tienen brotes,

si se abren ya sus botones,

si ya han florecido los granados.

¡Allí te daré mi amor!

13 13 (14) Las mandrágoras7.13 Mandrágoras: Gn 30.14. esparcen su aroma.

A nuestra puerta hay fruta de todas clases:

fruta seca y fruta recién cortada,

que para ti, amado mío, aparté.

8

81¡Ojalá fueras tú un hermano mío,8.1 ¡Ojalá fueras tú un hermano mío…!: La joven desearía abrazar a su amado públicamente, pero las severas costumbres de la época solo permitían dar esas pruebas de afecto a un pariente cercano.

criado a los pechos de mi madre!

Así, al encontrarte en la calle,

podría besarte y nadie se burlaría de mí;

2podría llevarte a la casa de mi madre,

te haría entrar en ella,

y tú serías mi maestro.

Yo te daría a beber del mejor vino

y del jugo de mis granadas.

3¡Que ponga él su izquierda bajo mi cabeza,

y que con su derecha me abrace!

Él

4Prométanme, mujeres de Jerusalén,

no interrumpir el sueño de mi amor.

¡Déjenla dormir hasta que quiera despertar!

Sexto canto

Coro

5¿Quién es esta que viene del desierto,

recostada en el hombro de su amado?

Él

Bajo un manzano interrumpí tu sueño:

allí donde tu madre tuvo dolores;

allí donde tu madre te dio a luz.

Ella

6Llévame grabada8.6 Grabada: lit. como un sello. Los sellos se hacían de metal o de piedra y servían para certificar la autenticidad de un documento escrito. El propietario llevaba su sello como anillo (Jer 22.24) o atado al cuello (Gn 38.18), y no se separaba de él por ningún motivo (cf. Hag 2.23). en tu corazón,

¡llévame grabada en tu brazo!

El amor es inquebrantable como la muerte;

la pasión, inflexible como el sepulcro.

¡El fuego ardiente del amor

es una llama divina!

7El agua de todos los mares8.7 El agua de todos los mares: alusión a las aguas del océano primordial, que en algunos textos del AT aparecen asociadas a la muerte (cf. 2~S 22.5-6,17; Sal 18.4-5,16; Jon 2.2-3). De ahí la conexión de esta frase con las del v. anterior.

no podría apagar el amor;

tampoco los ríos podrían extinguirlo.

Si alguien ofreciera todas sus riquezas

a cambio del amor,

burlas tan solo recibiría.

Coro

8Nuestra hermanita no tiene pechos.

¿Qué vamos a hacer con ella

cuando vengan a pedirla?

9Si fuera una muralla,

construiríamos sobre ella almenas de plata;

si fuera una puerta,

la recubriríamos con tablas de cedro.

Ella

10Yo soy como una muralla,

y mis pechos como torres.

Por eso, a los ojos de él,

ya he encontrado la felicidad.

11Salomón tenía un viñedo en Baal-hamón.

Lo dejó al cuidado de unos guardianes,

que al llegar la cosecha le entregaban

mil monedas de plata cada uno.

12Las mil monedas son para ti, Salomón,

y doscientas para los guardianes;

¡yo cuido mi propia viña!

Él

13¡Déjame oír tu voz,

oh reina de los jardines!

¡Nuestros amigos esperan escucharla!

Ella

14¡Corre, amado mío,

corre como un venado,

como el hijo de una gacela

sobre los montes llenos de aromas!