Dios habla Hoy (DHH)
9

Acerca de las mujeres

91No seas celoso de tu propia mujer,

si no quieres inducirla a hacer algo malo contra ti.

2No te esclavices a una mujer,

hasta el punto de que te pisotee.

3No te acerques a la mujer ajena,

9.3-9
Pr 5.3-23
7.6-27
23.27

si no quieres caer en sus redes.

4No trates con confianza a una cantante,

si no quieres que te atrape en sus lazos.

5No te fijes demasiado en la mujer soltera,

para no pecar con ella y tener que pagar la multa.

6No te entregues a las prostitutas,

si no quieres perder lo que tienes.

7Mirándolas perderás la cabeza,

y yendo a su casa te arruinarás.

8Aparta la vista de la mujer bonita,

no te fijes en la belleza que no te pertenece.

Por las mujeres se han perdido muchos;

su amor quema como fuego.

9No comas con una mujer casada;

no te sientes a beber con ella,

no sea que de ella te enamores

y tengas que pagarlo con tu vida.

Las compañías

10No abandones a un viejo amigo,

que uno nuevo no será igual a él.

Amigo nuevo es como vino nuevo:

deja que se añeje, y entonces lo beberás.

11No envidies al malvado:

no sabes cuándo llegará su día.

12No envidies los éxitos del insolente;

piensa que a la hora de la muerte tendrá su castigo.

13Aléjate del que tiene poder para matar,

y no vivirás temiendo la muerte.

Y si te acercas a él, no lo ofendas,

si no quieres que te quite la vida.

Ten en cuenta que caminas entre trampas

y que andas entre redes.

14Responde al prójimo lo mejor que puedas,

y hazte amigo de los sabios.

15Cuenta tus planes a los prudentes,

y escoge entre ellos tus amigos íntimos.

16Júntate a comer con los honrados,

y que tu adorno sea honrar a Dios.

17En manos hábiles está seguro el derecho,

y el sabio gobierna a su pueblo.

18Al que habla sin ton ni son hay que temerle,

pues en su boca hasta una profecía se hace odiosa.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.