Dios habla Hoy (DHH)
6

61Si eres amigo, no te vuelvas enemigo.

Si no, tendrás deshonra y mala fama;

así es el hombre malo y falso.

2No te dejes llevar de la pasión,

para que no destroce tu fuerza como un toro.

3La pasión devorará tu follaje,

arrancará tus frutos

y te dejará como árbol seco.

4Porque la pasión violenta destruye a quien la tiene

y hace que los enemigos se rían de él.

La verdadera amistad

5La conversación agradable atrae muchos amigos,

y al que habla amablemente todos lo saludan.

6Que sean muchos tus amigos,

pero amigo íntimo solo uno entre mil.

7Si consigues un amigo, ponlo a prueba;

no confíes demasiado pronto en él.

8Porque algunos son amigos cuando les conviene,

pero no cuentas con ellos cuando los necesitas.

9Hay amigos que se vuelven enemigos

y te hacen quedar mal hablando de tus pleitos.

10Algunos son amigos a la hora de comer,

pero cuando te va mal no los encuentras.

11Mientras te vaya bien, serán uña y carne contigo;

pero cuando te vaya mal, te abandonarán.

12Si algo malo te ocurre, se vuelven en contra tuya

y se esconden de ti.

13Aléjate de tus enemigos

y cuídate de tus amigos.

14Un amigo fiel es una protección segura;

el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.

15Un amigo fiel no tiene precio;

su valor no se mide con dinero.

16Un amigo fiel protege como un talismán;

el que honra a Dios lo encontrará.

17El amigo es igual a uno mismo,

y sus acciones son iguales a su fama.

6.14-17
Pr 17.17
18.24

Excelencia de la sabiduría

18Hijo mío, desde tu juventud busca la instrucción,

y cuando seas viejo todavía tendrás sabiduría.

19Acércate a ella como quien ara y siega

con la esperanza de una buena cosecha.

Cultivándola tendrás poco trabajo

y pronto comerás de sus frutos.

20El necio no soporta la sabiduría;

el tonto no la aguanta.

21Es para él como una piedra pesada,

y no tarda en arrojarla lejos de sí.

22La instrucción, como su nombre lo indica,

no se muestra a muchos.

23Escucha, hijo, y acepta mi enseñanza;

no rechaces mis consejos.

24Acepta la sabiduría como cadenas para tus pies

y como yugo para tu cuello.

25Recíbela como una carga sobre tus hombros,

y no rechaces sus ataduras.

26Acércate a ella de todo corazón,

y sigue su camino con todas tus fuerzas.

27Síguele los pasos, búscala, y la encontrarás;

cuando la tengas, ya no la sueltes.

28Al fin ella te dará descanso

y se convertirá en tu alegría.

29Sus cadenas serán tu protección,

y sus ataduras, tu adorno precioso.

30Su yugo será diadema de oro,

y sus cuerdas, cintas de púrpura.

31Te la pondrás como traje precioso,

y te adornarás con ella como con una espléndida corona.

32Si quieres, hijo mío, serás sabio,

y si te empeñas, lo entenderás todo.

33Si te gusta escuchar, aprenderás;

si pones atención, te instruirás.

34Júntate con los ancianos cuando se reúnan;

cuando veas un sabio, júntate con él.

35Procura escuchar toda explicación,

y que no se te escapen los dichos sensatos.

36Fíjate en quién tiene inteligencia; madruga a buscarlo

y acude a su casa con frecuencia.

37Piensa en respetar al Altísimo,

y medita siempre en sus mandatos;

él te dará inteligencia

y la sabiduría que deseas.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.