Dios habla Hoy (DHH)
51

Salmo de alabanza51.1-12ñ Este capítulo da la impresión de ser un apéndice, añadido al libro, sin relación especial con lo anterior.

511Yo te alabo, oh Dios, mi salvador,

te doy gracias, Dios y Padre mío.

51.1
Véase

Voy a proclamar tu nombre, 2refugio de mi vida,

porque me salvaste de la muerte,

porque libraste mi cuerpo de la tumba,

porque no dejaste que cayera en el reino de la muerte.

Me salvaste de las malas lenguas,

de las calumnias de los mentirosos.

3Por tu gran amor me ayudaste,

te pusiste a mi lado contra mis enemigos,

contra los que querían quitarme la vida.

Me salvaste de grandes aflicciones,

4de angustias que me cercaban como fuego,

de una hoguera que no podía apagarse,

5del fondo del abismo,

de labios pérfidos y llenos de mentira,

6de las flechas de lenguas traicioneras.

Ya estaba yo cerca de la muerte,

y mi vida casi en lo más hondo del abismo;

7miré alrededor, y no había quien me ayudara,

busqué un apoyo, pero no lo había.

8Entonces me acordé de la misericordia del Señor

y de su amor, que es eterno.

El Señor salva a quienes a él se acogen,

y los libra de todo mal.

9Alcé la voz desde la tierra,

grité desde las puertas del sepulcro,

10y oré: «Señor, tú eres mi padre,

tú tienes poder para salvarme;

no me abandones en el momento del peligro,

en la hora del terror y la desolación.

Te alabaré continuamente

y te invocaré en mis oraciones.»

11Entonces el Señor oyó mi voz,

escuchó mi súplica

y me libró de todo mal;

me salvó en el momento del peligro.

12Por eso le doy gracias,

y alabo y bendigo el nombre del Señor.51.12 El himno de alabanza que aparece a continuación (51.12a-ñ) se encuentra en el texto hebreo pero no en las versiones antiguas. Es dudoso si pertenece a la forma original del texto.

12aDen gracias al Señor, porque él es bueno,

porque su amor es eterno.

12bDen gracias al Dios de la alabanza,

porque su amor es eterno.

12cDen gracias al protector de Israel,

porque su amor es eterno.

12dDen gracias al Creador del universo,

porque su amor es eterno.

12eDen gracias al redentor de Israel,

porque su amor es eterno.

12fDen gracias al que reúne a los israelitas dispersos,

porque su amor es eterno.

12gDen gracias al que reconstruye la ciudad y el templo,

porque su amor es eterno.

12hDen gracias al que hace renacer el poder de la dinastía de David,

porque su amor es eterno.

12iDen gracias al que escogió como sacerdotes a los descendientes de Sadoc,

porque su amor es eterno.

12jDen gracias al protector de Abraham,

porque su amor es eterno.

12kDen gracias al refugio de Isaac,

porque su amor es eterno.

12lDen gracias al Dios poderoso de Jacob,

porque su amor es eterno.

12mDen gracias al que eligió a Sión,

porque su amor es eterno.

12nDen gracias al Rey de todos los reyes,

porque su amor es eterno.

12ñ¡Él ha dado poder a su pueblo!

Alabanza de todos sus fieles,

de los israelitas, su pueblo cercano.

¡Alabado sea el Señor!

Búsqueda de la sabiduría

13Cuando yo era joven, antes de irme a recorrer mundo,

deseaba ardientemente recibir sabiduría.

14Y ella vino a mí en toda su belleza;

yo la busqué hasta que di por fin con ella.

15Estaba en su punto, como racimo maduro,

y en ella se alegró mi corazón.

Yo seguí fielmente su camino,

porque desde pequeño la había aprendido.

16En el poco tiempo que estuve escuchándola,

aprendí muchas cosas.

17Someterme a ella me fue un honor,

por eso doy gracias a quien me la enseñó.

18Decidí alcanzar algún bien,

y no cambiarlo por nada cuando lo encontrara.

19Me enamoré de ella,

y en ella tuve siempre fija la mirada.

Abrí la puerta de su casa

para abrazarla y contemplarla.

20La deseé con toda mi alma,

y la encontré en toda su pureza.

Desde el primer momento me enamoré de ella,

y por eso no la abandonaré,

jamás me apartaré de ella.

21Mi corazón ardía como un horno al contemplarla,

por eso la adquirí, ¡qué gran tesoro!

22El Señor me concedió lo que le pedía,

por eso le daré gracias en voz alta.

23Gente ignorante: vengan a mí

y vivan en mi escuela.

24¿Hasta cuándo quieren privarse de todo esto

y seguir sufriendo esa terrible sed?

25Esto les digo acerca de la sabiduría:

Adquiéranla gratuitamente,

26sométanse a ella,

acepten las tareas que les impone.

Ella está cerca de quienes la buscan;

el que se empeñe, la encontrará.

27Vean con sus propios ojos qué poco he trabajado

y qué gran descanso he logrado encontrar.

28Escuchen todos lo que aprendí en mi juventud,

y así adquirirán oro y plata.

29¡Alégrense en mi escuela!

¡No se avergüencen de mis enseñanzas!

30Lleven una vida recta

y Dios les dará oportunamente el premio.

¡Bendito sea el Señor eternamente,

y alabado sea su nombre por todas las edades!

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.