Dios habla Hoy (DHH)
48

481hasta que vino un profeta como un fuego,

48.1-3
Cf.

cuya palabra era como un horno ardiente.

2Él les quitó la provisión de pan

y en su celo los redujo a un pequeño número.

3Por orden de Dios hizo que no lloviera,

y tres veces hizo que cayera fuego.

4¡Qué terrible eras, Elías!

¡No hay nadie tan glorioso como tú!

5Tú resucitaste a un muerto;

¡por voluntad del Señor lo sacaste del reino de la muerte!

48.5
1~R 17.17-23

6Tú llevaste a reyes poderosos a la tumba

desde la cama en que estaban enfermos.

48.6
1~R 21.17-24

7Tú oíste en Horeb, el monte Sinaí,

48.7-8
1~R 19.8-21

amenazas y anuncios de castigo.

8Consagraste reyes que hicieran justicia

y un profeta que había de ser tu sucesor.

9Fuiste arrebatado al cielo en un torbellino,

entre tropeles de fuego.

48.9
2~R 2.11

10Está escrito que Dios te tiene reservado para el tiempo

en que vuelvas para calmar la ira de Dios,

antes de que venga el día del Señor,

para hacer que padres e hijos se reconcilien,

y para restablecer las tribus de Israel.

48.10
Cf.

11¡Dichoso el que te vea antes de morir,

y más dichoso tú que vives todavía!

48.11
2~R 2.9-12

Eliseo

12Cuando Elías desapareció en un torbellino,

Eliseo quedó lleno de su espíritu;

48.12
2~R 2.9,13-15

hizo dos veces más milagros,

y todo lo que decía era asombroso.

Durante su vida no tembló ante nadie,

y nadie tuvo poder sobre él.

48.12-14
2~R 2—13

13Para él nada había difícil,

y acostándose sobre un muerto lo resucitó.

48.13
2~R 4.32-37

14En su vida hizo milagros,

y después de muerto hizo cosas admirables.

48.14
2~R 13.20-21

15Y, a pesar de todo, el pueblo no se volvió a Dios

ni dejaron de pecar.

Por fin fueron expulsados de su propio país

y se dispersaron por toda la tierra.

48.15
2~R 18.11-12

El rey Ezequías y el profeta Isaías

16Pero quedó un pequeño número en Judá,

con reyes de la dinastía de David.

Algunos de ellos llevaron una vida recta,

pero otros cometieron enormes delitos.

17Ezequías fortificó su capital,

e hizo llegar agua hasta el interior de ella

taladrando la roca con herramientas de bronce,

y entre las colinas construyó un dique para el estanque.

48.17
2~R 20.20
2~Cr 32.5,30

18En su tiempo, Senaquerib lanzó una invasión

48.18-21
2~R 18.13—19.35
Is 36—37

y envió a un alto oficial de su ejército,

el cual atacó la ciudad de Sión

y orgullosamente ofendió a Dios.

19La gente se retorcía de miedo y de dolor,

como una mujer de parto.

20Invocaron al Dios altísimo

extendiendo las manos hacia él.

Dios escuchó sus oraciones

y los salvó por medio de Isaías.

21Hirió el campamento asirio,

y allí sembró el pánico con una peste.

22Ezequías hizo el bien,

siguiendo el ejemplo de David

y las instrucciones del gran profeta Isaías,

digno de crédito en sus visiones.

23Por eso, en su tiempo el sol retrocedió

y le alargó la vida al rey.

48.23
2~R 20.1-11
Is 38.1-8

24Poderosamente inspirado, Isaías vio el futuro

y consoló a los afligidos de Sión.

25Anunció el futuro hasta la eternidad,

y las cosas ocultas antes de que sucedieran.

48.24-25
Cf.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.