Dios habla Hoy (DHH)
46

Josué y Caleb

461Josué, hijo de Nun, fue un valiente guerrero

que ayudó a Moisés en su oficio de profeta.

46.1-7
Jos 1—11

Estaba puesto para ser en su tiempo, como su nombre lo dice,

una gran salvación para los elegidos de Dios,

para castigar a los enemigos

y dar a Israel la tierra que era su herencia.

2¡Qué majestad la suya al levantar el brazo

y agitar su lanza contra una ciudad!

3Nadie podía resistirle

cuando peleaba las batallas del Señor.

4Por medio de él se detuvo el sol,

y un solo día se convirtió en dos.

5Invocó al Dios altísimo

cuando los enemigos lo atacaban por todas partes,

y Dios le respondió enviando

una enorme cantidad de granizos como piedras,

6que hizo caer sobre las tropas enemigas,

con lo que destruyó a los adversarios en la cuesta de Bet-horón.

Así supieron esas naciones, condenadas a la destrucción,

que el Señor protegía a su pueblo en las batallas.

7Josué siguió fielmente a Dios,

y en tiempo de Moisés se mantuvo leal.

Él y Caleb, hijo de Jefuné,

resistieron a la rebelión del pueblo,

apartaron de la comunidad la ira de Dios

e hicieron callar a los que murmuraban.

46.7
Nm 14.6-10

8Por eso, entre los seiscientos mil israelitas,

solo ellos dos se libraron,

para entrar a tomar posesión del país

donde la leche y la miel corren como el agua.

46.8
Cf.

9El Señor dio a Caleb fuerzas

que le duraron hasta la vejez,

para poder dominar las alturas del país.

Y también sus descendientes recibieron su herencia,

46.9-10
Jos 14.6-15

10para que todos los israelitas supieran

lo bueno que es seguir fielmente al Señor.

Los jueces; Samuel

11También podría nombrar a los jueces, uno por uno,

46.11-12
Jue 2—16

que no se dejaron engañar

ni se alejaron de Dios.

¡Bendito sea su recuerdo!

12¡Que sus huesos reflorezcan en la tumba

y sus nombres se renueven en sus descendientes!

13Samuel, juez y sacerdote,

46.13
1~S 1.11,24-28
3.19—4.1

amado del pueblo y estimado por su Creador,

escogido por Dios desde antes de nacer,

consagrado al Señor en su oficio de profeta,

por encargo de Dios instituyó la monarquía

y consagró a los que debían gobernar a la nación.

46.13
1~S 10.1
16.13

14Por orden del Señor gobernó al pueblo

46.14-16
1~S 7.3-17

y visitó los campamentos de Jacob.

15Como era un profeta que decía la verdad, lo consultaban,

y sus palabras demostraron que se podía confiar en él.

16Él también invocó a Dios

cuando sus enemigos lo atacaban por todas partes,

y le ofreció en holocausto un corderito.

17Y el Señor, desde el cielo, hizo oír un trueno;

su voz se oyó con gran estruendo;

18sometió a los jefes enemigos

y destruyó a los gobernantes filisteos.

19Estando ya en su cama, a punto de morir,

declaró ante Dios y ante el rey escogido por Dios:

«Nunca he aceptado soborno de nadie,

ni siquiera un par de sandalias.»

Y ninguno pudo desmentirlo.

46.19
1~S 12.3-5

Hasta el fin de su vida fue prudente

a los ojos del Señor y de todos los hombres.

20Aun después de su muerte fue consultado,

y anunció al rey lo que iba a sucederle;

desde la tumba alzó su voz de profeta.

46.20
1~S 28.3-19

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.