Dios habla Hoy (DHH)
44

441Voy a hacer el elogio de los hombres buenos,

nuestros antepasados de épocas diversas.

2El Altísimo les concedió muchos honores

y los engrandeció desde hace mucho tiempo.

3Reyes que dominaron la tierra,

hombres famosos por sus grandes acciones,

consejeros llenos de sabiduría,

profetas que podían verlo todo,

4jefes de naciones llenos de prudencia,

gobernantes de visión profunda,

sabios pensadores que escribieron libros,

poetas que dedicaban sus noches al estudio,

5compositores de canciones, según las normas del arte,

autores que pusieron por escrito sus proverbios,

6hombres ricos y de mucha fuerza,

que vivieron tranquilamente en sus hogares.

7Todos ellos recibieron honores de sus contemporáneos

y fueron la gloria de su tiempo.

8Algunos dejaron un nombre famoso

que será conservado por sus herederos.

9Y hay otros a los que ya nadie recuerda,

que terminaron cuando terminó su vida,

que existieron como si no hubieran existido,

y después pasó lo mismo con sus hijos.

10Aquellos, al contrario, fueron hombres de bien,

y su esperanza no terminará.

11Sus bienes se conservan en su descendencia,

y su herencia se transmitió a sus nietos.

12Por su fidelidad a la alianza, se mantiene aún su descendencia,

y gracias a ellos viven las generaciones siguientes.

13Su recuerdo permanecerá siempre,

y sus buenas acciones no se olvidarán.

14Sus cuerpos fueron enterrados en paz,

y su fama durará por todas las edades.

15La asamblea celebrará su sabiduría,

y el pueblo proclamará su alabanza.

Henoc y Noé

16Henoc

44.16
Cf.
vivió de acuerdo con la voluntad del Señor

y dejó un ejemplo para todas las edades.44.16 Este v. falta en un ms. hebreo y en la versión siríaca.

17Noé fue recto e intachable;

44.17-18
Gn 6.9—9.17

cuando vino la destrucción, él renovó a la humanidad.

Gracias a él quedaron sobrevivientes,

y haciendo Dios con él una alianza, terminó el diluvio;

18con señal eterna se comprometió con él

a no destruir otra vez a los vivientes.

Abraham, Isaac y Jacob

19Abraham fue padre de pueblos numerosos;44.19-21 Cf. Gn 15.18; 17.4-14; 22.1-18; 26.5.

no manchó nunca su honor.

20Cumplió las órdenes del Altísimo

e hizo una alianza.

En su propio cuerpo marcó la señal de la alianza,44.20 La señal de la alianza: la circuncisión: Gn 17.

y cuando Dios lo puso a prueba, se mostró fiel.

21Por eso Dios le prometió con juramento

que en su descendencia bendeciría a las naciones,

que lo haría tan numeroso como el polvo de la tierra,

y que sus descendientes serían como las estrellas,

que la herencia de ellos sería de mar a mar,44.21 De mar a mar: es decir, del Mar Muerto al mar Mediterráneo.

desde el río Éufrates hasta el extremo de la tierra.

22También a Isaac le hizo igual promesa

44.22
Gn 17.19
26.3-5

en atención a Abraham su padre.

23Le confirmó la alianza hecha antes,

y así quedó la bendición sobre Israel.44.23 Israel o Jacob: Gn 27.28; 28.14; 32.28.

El Señor confirmó a este los derechos de primer hijo,

le asignó su herencia

y los estableció en doce tribus,

cada una con su territorio.

44.23
Gn 49.1-28

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.