Dios habla Hoy (DHH)
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421En cambio, no debes avergonzarte de estas cosas,

ni dejar de hacerlas por respeto humano:

2de la ley y los mandatos del Altísimo,

y de hacer justicia y condenar al culpable;

3de hacer cuentas con el socio o el patrón,

y de repartir una herencia o propiedad;

4de usar balanzas exactas,

y de no engañar en las pesas y medidas;

5de llevar cuentas de lo grande y lo pequeño,

y de discutir el precio con el comerciante;

de corregir a los hijos con frecuencia,

y de castigar a un mal esclavo;

6de guardar bajo sello a una mujer mala,

y de echar llave donde hay muchas manos;

7de contar el dinero que te hayan confiado,

y de apuntar todo lo que entregues o recibas;

8de corregir a los insensatos y los tontos,

y al viejo que se junta con prostitutas.

Así serás verdaderamente ilustre,

y todos te tendrán por prudente.

Cuidado de las hijas

9La hija es para el padre un tesoro inseguro;

su cuidado por ella le hace perder el sueño.

Si es joven, teme que se quede sin casar;

si es casada, teme que el marido la repudie.

10Si es soltera, y aún vive con su padre,

teme que la violen y quede embarazada;

si es casada, y ya vive con su esposo,

teme que sea infiel, o que resulte estéril.

11Hijo mío, vigila mucho a tu hija soltera,

para que no te traiga mala fama,

habladurías de la ciudad y deshonra entre la gente,

y te haga avergonzar ante la asamblea.

En su aposento no debe haber ventana,

ni su entrada se debe ver de todas partes.

12Que no muestre su belleza a cualquier hombre,

ni trate íntimamente con otras mujeres.

13Porque de la ropa sale la polilla,

y de la mujer sale la maldad de la mujer.

14Más vale esposo duro que mujer complaciente,

y una hija temerosa que cualquier deshonra.

Las obras de Dios

15Voy a recordar lo que ha hecho Dios

y a contar lo que yo mismo he visto.

A una orden de Dios, todo fue hecho,

y hace todo lo que él quiere.

16El sol, al salir, brilla en todas partes;

así la gloria del Señor se revela en todo lo creado.

17Ni aun los ángeles de Dios son capaces

de contar las maravillas del Señor.

Dios da fuerza a sus ejércitos del cielo

para que se mantengan firmes ante su majestad.

18Él sondea el océano y el corazón del hombre,

y conoce todos los secretos de ambos.

El Altísimo sabe todas las cosas,

y desde la eternidad ya ve el porvenir.

19Él revela el pasado y anuncia el futuro

y descubre los secretos más ocultos.

20No hay conocimiento que él no tenga;

ninguna cosa se le esconde.

21La eficacia de su sabiduría está bien establecida;

él es el mismo desde la eternidad.

No hay nada que añadirle ni quitarle;

no necesita de nadie que le dé instrucciones.

22¡Qué hermoso es todo lo que él ha hecho,

hasta la última chispa de lo que podemos ver!

23Todo vive y permanece para siempre,

y es guardado para cualquier necesidad.

24Todas las cosas son distintas,

y no hizo nada inútil.

25¡Una tras otra muestran su belleza,

y uno no se cansa de contemplar su hermosura!

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.