Dios habla Hoy (DHH)
40

Penalidades humanas

401Dios ha destinado grandes penas

y duros trabajos a los hombres,

desde el día en que salen del seno de su madre

hasta el día en que vuelven a la madre de todos los vivientes:

2preocupaciones, temor del corazón

y la angustiada espera del día de la muerte.

3Desde el que se sienta en elevado trono

hasta el que está echado entre el polvo y la ceniza,

4desde el que lleva diadema y corona

hasta el que se envuelve en capa de cuero,

¡cuánta aflicción, envidia, angustia, miedo,

temor a la muerte, furia y peleas!

5Aun cuando se acuesta a descansar,

mientras duerme, lo agitan las mismas inquietudes.

6Trata en vano de descansar por un momento,

pero se agita entre pesadillas,

lleno de miedo por sus sueños,

como queriendo escapar de uno que lo persigue.

7Cuando ya se pone a salvo, se despierta,

y se calma al ver que no era nada.

8Esto vale para todos, hombres y animales,

pero siete veces más para los pecadores.

9Peste, homicidios, fiebre, guerras,

destrucción, ruina, hambres y muerte,

10son los males creados para los malvados,

para terminar con ellos.

11Todo lo que de la tierra viene, a la tierra vuelve;

y al cielo vuelve lo que del cielo vino.

12Todo soborno e injusticia desaparecerán,

pero la fidelidad durará por siempre.

13La riqueza mal habida es como torrente que se seca

o como arroyo que se hincha entre relámpagos y truenos;

14cuando crece, hace rodar las rocas,

pero en un momento se acaba por completo.

15Los violentos no podrán prosperar;

el impío echa raíces en el filo de una roca.

16Son como los juncos a la orilla de un torrente,

que se secan antes que cualquiera de las hierbas.

17Pero la bondad estará firme por siempre,

y la rectitud se mantendrá siempre estable.

Lo mejor de todo

18El vino y los licores son sabrosos,

pero aún mejor es encontrar un tesoro.

19Los hijos y la fundación de una ciudad dan fama duradera,

pero aún mejor es hallar la sabiduría.

Ganado y siembras hacen próspero a un hombre,

pero aún mejor es una esposa afectuosa.

20El vino y los licores alegran el corazón,

pero aún mejor es el amor de los enamorados.

21La flauta y el arpa acompañan bien el canto,

pero aún mejor es una lengua sincera.

22La belleza y la gracia son un placer para los ojos,

pero aún mejor es un campo bien verde.

23Amigo y compañero son guías oportunos,

pero aún mejor es una esposa inteligente.

24Hermano y protector salvan en tiempo de calamidad,

pero aún mejor salva la honradez.

25Oro y plata dan firmeza al hombre,

pero aún mayor firmeza la da un buen consejo.

26Riqueza y poder alegran el corazón,

pero aún mejor es respetar a Dios.

Al que respeta a Dios no le falta nada,

no necesita buscar más ayuda.

27El respeto a Dios es como jardín florido,

todo cubierto de esplendor.

No vivas a costa de otros

28Hijo mío, no vivas de limosna;

más vale morir que mendigar.

29El que vive pendiente de la mesa ajena

lleva una vida que no merece tal nombre.

Comer a costa de otros es deshonroso;

al sensato le repugna hacerlo.

30Al goloso le encanta andar pidiendo,

pero por dentro siente un fuego que le quema.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.