Dios habla Hoy (DHH)
37

Amigos y consejeros

371Todos los amigos dicen: «Soy tu amigo»,

pero hay amigos que lo son solo de nombre.

2¡Qué golpe tan mortal

cuando un amigo íntimo se vuelve enemigo!

3Mala inclinación, ¿para qué fuiste creada?

¡Para llenar el mundo de traiciones!

4El mal amigo se fija en la mesa,

pero cuando estás en aprietos, se mantiene lejos.

5El buen amigo lucha contra tu enemigo

y te defiende de los que te atacan.

6No te olvides de tu compañero en la lucha,

ni lo abandones al recoger el botín.

7Todo consejero indica el camino,

pero algunos aconsejan en propio provecho.

8Ten cuidado con el consejero;

primero averigua qué necesita.

Porque él piensa en sus propios intereses

y en cómo sacar provecho del asunto.

9Entonces te dice: «Vas por buen camino»,

y después se aparta a mirar cómo te arruinas.

10No pidas consejo a tus enemigos,

ni cuentes tus planes secretos a quienes te envidian.

11No pidas a una mujer consejo sobre su rival;

ni al que busca botín, sobre la guerra;

ni a un comerciante, sobre negocios;

ni a un comprador, sobre la venta;

ni a un malvado, sobre la generosidad;

ni a un cruel, sobre la bondad;

ni al ocioso, sobre el trabajo;

ni al guardián de un campo, sobre la cosecha.

12Pide consejo a uno que respete siempre a Dios,

que tú sepas que cumple los mandamientos

y tiene sentimientos iguales a los tuyos,

de manera que, si tropiezas, sufrirá contigo.

13Atiende también a lo que te aconseja tu propio juicio,

pues nadie es para ti más digno de confianza que él.

14El propio juicio le advierte al hombre más cosas

que siete centinelas en una atalaya.

15Y, además de todo esto, pídele a Dios

que te mantenga en el camino de la verdad.

La verdadera sabiduría

16Antes de hacer cualquier cosa, hay que discutirla;

antes de toda acción, hay que reflexionar.

17La raíz de las decisiones es la voluntad.

De ella se derivan cuatro ramas:

18bien y mal, vida y muerte,

y todo está bajo el dominio de la lengua.

19Hay algunos que son sabios para los demás,

y para sí mismos son insensatos;

20y hay sabios despreciados por su modo de hablar,

a quienes nadie invita a un buen banquete.

22Hay algunos que son sabios para sí mismos;

su ciencia solo a ellos aprovecha;

23y hay otros que son sabios para el pueblo,

y su ciencia la aprovechan los demás.

24El que es sabio para sí mismo, vivirá contento;

todo el que lo ve, lo felicita.

25-26El que es sabio para el pueblo, tendrá honores;

su fama durará para siempre.

El hombre tiene una vida muy corta,

pero Israel tiene vida sin término.

Moderación

27Hijo mío, muestra en el comer que eres dueño de ti mismo,

y evita las cosas que te hagan daño,

28pues no todo es bueno para todos,

ni a todos les sientan bien todos los alimentos.

29No te abalances sobre todo lo que más te guste,

ni te dediques a comer todo lo sabroso.

30Porque en las muchas comidas exquisitas anida la enfermedad,

y el mucho comer produce náuseas.

31Por falta de moderación, muchos mueren;

pero el que se domina tiene larga vida.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.