Dios habla Hoy (DHH)
36

Oración por Israel

361Sálvanos, Dios del universo,

y haz que todas las naciones te teman;

2amenaza al pueblo extranjero36.2 Al pueblo extranjero: Los israelitas se encontraban entonces bajo el dominio de reyes griegos, con bastantes restricciones en su vida política, cultural y religiosa.

para que experimente tu fuerza.

3Tú nos castigaste para mostrarles a ellos tu santidad;

castígalos también a ellos y muéstranos así tu gloria,

4para que reconozcan, como reconocemos nosotros,

que no hay Dios fuera de ti.

5Renueva tus prodigios, repite tus maravillas,

muestra tu gloria y el poder de tu brazo.

6Haz que se encienda tu ira, y descarga tu enojo,

y humilla y dispersa a nuestros enemigos.

7Haz que llegue pronto el momento señalado,

pues nadie puede pedirte cuentas de lo que haces.36.7 La versión griega añade el v. 8: Destruye con el fuego de tu ira a los sobrevivientes; que los que maltratan a tu pueblo vayan a la perdición.

9Destroza al jefe de los enemigos,

que dice: «No hay nadie igual a mí.»

10Reúne a todas las tribus de Jacob,

para que se establezcan en su tierra como antiguamente.

11Ten piedad del pueblo que lleva tu nombre,

de Israel, a quien escogiste como a un primer hijo.

12Ten piedad de tu santa ciudad,

de Jerusalén, el lugar donde tú vives.

13Llena a Sión de tu majestad,

llena tu templo con tu gloria.

14Son las primeras cosas que creaste; muéstrate a favor de ellas

y haz que se cumplan las profecías dichas en tu nombre.

15Da el premio a los que esperan en ti,

demuestra que tus profetas dijeron la verdad.

36.15
Cf.

16Escucha las oraciones de tus siervos,

según el amor que tienes a tu pueblo,

17y que se sepa en todos los rincones de la tierra

que tú eres Dios del universo.

Hay que escoger lo mejor

18La garganta puede pasar cualquier alimento,

pero hay unos alimentos más sabrosos que otros.

19El paladar distingue los sabores,

y la inteligencia distingue las mentiras.

20Una mente malvada causa sufrimientos,

pero el hombre fuerte se los devuelve.

21La mujer acepta a cualquiera como esposo,

pero hay mujeres más bonitas que otras.

22Ver una mujer bella es un placer,

no hay nada más agradable;

23y si además es afable en su conversación,

su marido no tiene igual entre los hombres.

24El que obtiene esposa comienza a hacer fortuna,

y tiene ayuda, protección y apoyo.

25Un viñedo sin cerca es saqueado,

y un hombre sin esposa anda de un lugar a otro.

26¿Quién confía en una banda de gente armada

que va de ciudad en ciudad?

27Así es el hombre que no tiene nido,

que descansa donde la noche lo sorprende.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.