Dios habla Hoy (DHH)
34

Los sueños

341Los tontos viven de falsas esperanzas;

los sueños dan alas a los insensatos.

2Creer en los sueños

es querer agarrar una sombra o perseguir el viento.

3Lo que uno ve en sueños es solo una imagen,

como un rostro reflejado en un espejo.

4Nada limpio puede venir de la suciedad;

ninguna verdad puede tampoco venir de la mentira.

5Adivinaciones, pronósticos y sueños son cosas sin valor,

fantasías como las de mujer de parto.

6Si no vienen de parte del Altísimo,

no les prestes la menor atención.

7Porque muchos se dejaron engañar por los sueños,

y por creer en ellos se arruinaron.

8Hay que cumplir la ley sin hacer trampas;

el hombre de fiar enseña la perfecta sabiduría.

Los viajes

9El que mucho viaja, mucho sabe,

y el que tiene mucha experiencia discurre sabiamente.

10El que no ha pasado pruebas, sabe poco;

pero el que ha viajado, se hace muy listo.

11En mis viajes he visto muchas cosas,

y sé más de lo que cuento.

12Muchas veces estuve en peligro de muerte,

pero gracias a mi experiencia salí con vida.

Confianza en el Señor

13Los que respetan al Señor vivirán,

pues ponen su esperanza en quien puede salvarlos.

14El que respeta al Señor no le tiene miedo a nada,

ni se acobarda, pues confía en el Señor.

15¡Dichoso el que respeta al Señor!

Él sabe en quién confía y quién lo sostiene.

16El Señor vela por aquellos que lo aman,

como fuerte escudo y poderoso apoyo,

refugio contra el viento ardiente,

sombra para el calor del mediodía,

protección contra los tropiezos

y ayuda contra las caídas.

17Él da consuelo al alma, luz a los ojos,

y salud, vida y bendición.

El verdadero culto a Dios

18La ofrenda a Dios hecha de cosas mal habidas, es impura;

a él no le agrada lo que ofrecen los malvados.

19El Altísimo no acepta las ofrendas de los impíos;

aunque le ofrezcan muchos sacrificios, no les perdona los pecados.

20Robar algo a los pobres y ofrecérselo a Dios

es como matar un hijo ante los ojos de su padre.

21La vida del pobre depende del poco pan que tiene;

quien se lo quita, es un asesino.

22Quitarle el sustento al prójimo es como matarlo;

no dar al obrero su salario es quitarle la vida.

23Si uno construye y otro derriba,

¿qué se gana sino más trabajos?

24Si uno ora y otro maldice,

¿a cuál de los dos escuchará el Señor?

25Si uno toca a un muerto, se lava, y vuelve luego a tocarlo,

¿de qué le sirve el haberse lavado?

34.25
Cf.

26Así pasa con uno que ayuna por sus pecados,

pero después vuelve a cometerlos.

¿Quién escuchará su oración?

¿De qué le servirá haber hecho penitencia?

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.