Dios habla Hoy (DHH)
33

331Al que respeta al Señor no le pasará nada malo;

aunque Dios lo pone a prueba, lo salvará.

2El que odia la ley no llegará a ser sabio,

será como nave sacudida por la tempestad.

3El sabio entiende la palabra del Señor

y mira la ley como enseñanza divina.

4Ordena tus asuntos antes de realizarlos;

arregla la casa antes de habitarla.

5La mente del tonto es como la rueda de un carro:

sus pensamientos dan vueltas y vueltas.

6Amigo repelente es como caballo en celo:

no importa quién lo monte, siempre relincha.

La providencia de Dios

7¿Por qué se distinguen unos días de otros,

si todo el año brilla el mismo sol?

8La sabiduría del Señor hizo una distinción,

y señaló diversas épocas y fechas.

9Bendijo algunos días y los hizo sagrados,

y a otros los dejó como días ordinarios.

33.9
Cf.

10También todos los hombres son de barro;

Adán fue hecho del polvo de la tierra.

11Pero el Señor, en su sabiduría, los distinguió

y determinó que fueran diversos sus caminos.

12A unos los bendijo y les dio alta posición,

o los consagró para que se acerquen a él;

y a otros los maldijo y humilló

y derribó de sus puestos.

13Como el barro en manos del que lo trabaja,

que puede hacer con él lo que quiera,

así es el hombre en manos de su Creador,

que le señala un puesto en su presencia.

14Frente al mal está el bien,

frente a la vida, la muerte;

frente al bueno, el malvado,

frente a la luz, la oscuridad.

15Fíjate en todas las cosas hechas por Dios:

están por pares, la una frente a la otra.

16Aunque he sido el último en dedicarme a estos estudios,

como quien recoge espigas detrás de los segadores,

17con la bendición de Dios pude progresar

y recogí también mi cosecha.

18Vean que no he trabajado sólo para mí,

sino para todos los que buscan la sabiduría.

19Escuchen, pues, los que gobiernan la nación;

jefes del pueblo, pongan atención.

Cómo tratar a familiares y esclavos

20Ni a hijo ni a esposa ni a amigo ni a vecino

des poder sobre tu vida.

21Mientras vivas y respires

no dejes que nadie te domine.

No des a otro lo que tienes,

pues te arrepentirás y tendrás que pedirle favores.

22Es preferible que tus hijos te supliquen,

a que tú dependas de ellos.

23En todo lo que hagas conserva el dominio,

y no dejes que tu buen nombre se manche.

24Cuando lleguen al final tus pocos días

y tengas que morir, reparte tu herencia.

25Al burro, pasto, palos y carga;

y al esclavo, pan, corrección y trabajo.

26Da trabajo a tu esclavo, para que no busque el descanso;

si levanta la cabeza, se rebelará contra ti.

27Con yugo y riendas se doblega una bestia,

y con duros castigos al mal esclavo.

28Pon a tu esclavo a trabajar, para que no esté ocioso,

pues la ociosidad trae muchos males.

29Hazlo trabajar como le corresponde;

y si no obedece, ponle cadenas en los pies.

30Pero no te excedas con nadie

ni hagas nada sin tener derecho.

31Si tienes un solo esclavo, trátalo como a ti mismo,

pues lo compraste con sangre.

32Si tienes un solo esclavo, trátalo como a un hermano,

pues lo necesitarás como a ti mismo.

33Si lo maltratas, se escapará,

¿y por dónde irás a buscarlo?

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.