Dios habla Hoy (DHH)
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321Si te ponen a presidir un banquete, no te muestres orgulloso;

pórtate con los demás como uno de tantos.

Ocúpate de ellos antes de ponerte tú a la mesa;

2atiende a lo que necesiten, y luego siéntate.

Así te alegrarás mostrándote cortés con ellos,

y te premiarán por tu buena educación.

3Si eres el de más edad, te corresponde hablar;

pero habla con sensatez y sin interrumpir el canto.

4Donde se bebe vino no hagas largos discursos,

y no quieras ser sabio a destiempo.

5Los cantos son en un banquete

como joya de rubí en adorno de oro.

6El sonido de la música mientras se bebe vino con gusto

es como una esmeralda engastada en oro.

7Si eres joven, habla sólo cuando sea necesario

y si te insisten dos y tres veces.

8Resume tus ideas y di mucho en pocas palabras;

pórtate como el que sabe pero prefiere callar.

9Entre los ancianos no seas arrogante,

ni seas impertinente con las autoridades.

10Después del rayo viene el granizo,

y al que es modesto los demás lo aprecian.

11Al despedirte no te demores,

aunque se te ocurra cualquier otra cosa;

12retírate a tu casa y allí haz lo que quieras,

con respeto de Dios y sin cometer ninguna falta.

13Y por todo ello bendice a tu Creador,

que te colmó de bienes.

Rectitud y prudencia

14El que busca a Dios recibirá instrucción,

y el que madruga para consultarlo tendrá respuesta.

15El que busca la ley, la encontrará;

pero el que la descuida será atrapado por ella.

16El que respeta al Señor aprenderá a actuar rectamente

e iluminará a otros con sus enseñanzas.

17El malvado no acepta reprensiones,

y acomoda la ley según le conviene.

18El sabio no oculta su sabiduría,

pero el insolente no domina su lengua.

19Antes de hacer una cosa, piénsala bien,

y no te arrepentirás después de hacerla.

20Donde haya trampas no camines,

ni tropieces dos veces con el mismo obstáculo.

21En un viaje no te creas seguro de un asalto,

22y cuídate de lo que pueda venir en el futuro.

23En todo lo que hagas vigílate a ti mismo,

porque haciendo todo esto cumples los mandamientos.

24El que cumple la ley se protege a sí mismo,

y el que confía en el Señor no se verá defraudado.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.