Dios habla Hoy (DHH)
3

Deberes para con los padres

31Hijos míos, escúchenme a mí, que soy su padre;

sigan mis consejos y se salvarán.

2El Señor quiere que el padre sea honrado por sus hijos,

y que la autoridad de la madre sea respetada por ellos.

3.2-6
Cf.

3El que respeta a su padre alcanza el perdón de sus pecados,

4y el que honra a su madre reúne una gran riqueza.

5El que respeta a su padre recibirá alegría de sus propios hijos;

cuando ore, el Señor lo escuchará.

6El que honra a su padre tendrá larga vida;

el que respeta a su madre será premiado por el Señor,3.6 El que respeta a su madre será premiado por el Señor: según la versión siríaca. La versión griega tiene: Y el que obedece al Señor dará sosiego a su madre.

7pues obedece a sus padres como si fueran sus amos.

8Hijo mío, honra a tu padre con obras y palabras,

y así recibirás toda clase de bendiciones.

9Porque la bendición del padre da raíces firmes a una familia,

pero la maldición de la madre la arranca de raíz.

10No te sientas orgulloso viendo a tu padre pasar vergüenza,

pues esto no es ninguna honra para ti.

11El honor de un hijo está en el honor de su padre;

en cambio, el que desprecia a su madre se llena de pecados.

12Hijo mío, empéñate en honrar a tu padre;

no lo abandones mientras tengas vida.

13Aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con él;

no lo avergüences mientras viva.

14Socorrer al padre es algo que no se olvidará;

será como ofrecer sacrificio por los pecados.

15Cuando estés en aflicción, Dios se acordará de ti

y perdonará tus pecados,

como el calor del sol derrite el hielo.

16El que abandona a su padre ofende al Señor,

y el que hace enojar a su madre es maldecido por Dios.

Humildad

17Hijo mío, sé humilde en todo lo que hagas,

y te estimarán más que al que hace muchos regalos.

18Cuanto más grande seas, más deberás humillarte;

así agradarás a Dios.

19Porque grande es la misericordia de Dios,

20y él revela a los humildes sus secretos.

3.20
Pr 3.32
Mt 11.25

21No busques lo que es demasiado elevado para ti,

ni quieras saber lo que es demasiado difícil.

22Procura entender lo que Dios te ha mandado

y no te preocupes de lo que está en secreto.

23No te inquietes por lo que te sobrepasa,

pues lo que has visto ya es demasiado para ti.

24Muchos se han dejado engañar por sus propias ideas,

y falsos pensamientos han desequilibrado su mente.3.24 Algunos mss. añaden el v. 25: Al que no tiene pupilas le falta luz; al que no tiene entendimiento le falta la sabiduría.

26Al que es terco, al fin le irá mal,

y el que ama el peligro, en él perecerá.3.26 El que ama el peligro, en él perecerá: según la versión griega; heb.: el que ama los placeres será arrastrado por ellos.

27Al terco le esperan muchos sufrimientos,

y el pecador amontona más y más pecados.

28La desgracia del orgulloso3.28 La desgracia del orgulloso: según las versiones antiguas; heb.: No corras a curar la herida del impío. no tiene remedio,

pues es el retoño de una mala planta.

29El sabio entiende los proverbios de los sabios;

el que escucha atentamente se alegra en la sabiduría.

La ayuda al necesitado

30El agua apaga el fuego que arde,

y el dar limosnas consigue el perdón de los pecados.

3.30

31Del que hace el bien se acordarán después;

cuando resbale, encontrará quien lo sostenga.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.