Dios habla Hoy (DHH)
28

281Del vengativo se vengará el Señor;

Dios llevará cuenta estricta de sus pecados.

2Perdona las ofensas a tu prójimo,

y Dios perdonará tus pecados cuando se lo pidas.

3Si uno guarda rencor a su prójimo,

¿cómo querrá que Dios le dé a él la salud?

4No tiene compasión de un hombre igual a él,

¿y pide a Dios el perdón de sus pecados?

5Es un simple mortal y guarda rencor,

¿quién le obtendrá el perdón de sus pecados?

6Piensa en tu fin y ya no odies más;

piensa en la muerte y cumple los mandamientos.

7Recuerda los mandamientos y no odies al prójimo;

piensa en la alianza del Altísimo y perdona las faltas.

No eches más leña al fuego

8Aléjate de las peleas y evitarás pecados,

porque el colérico enciende peleas.

9El pecador siembra discordia entre amigos,

y donde hay paz esparce calumnias.

10Cuanta más leña hay, tanto más arde el fuego;

cuanta más terquedad, más se enciende la pelea.

Cuanto mayor es la fuerza, mayor es el enojo;

cuanto más grande la riqueza, más grande la furia.

11Pajas y resinas alimentan el fuego;

pelea acalorada termina en muerte violenta.

12Si soplas a una chispa, se enciende,

si la escupes, se apaga;

y tanto el soplo como la saliva salen de tu boca.

Las malas lenguas

13¡Malditos el murmurador y el mentiroso,

porque han sido la ruina de muchos que vivían en paz!

14Las calumnias han perjudicado a muchos

y los han hecho ir de país en país;

han destruido ciudades fortificadas

y arruinado las casas de hombres poderosos.

15Las calumnias han sido culpables

de que mujeres ejemplares hayan sido repudiadas,

haciéndolas perder el fruto de su trabajo.

16El que hace caso a las calumnias no hallará descanso

ni podrá vivir en paz.

17Las heridas causadas por azotes se quedan en la piel;

las heridas causadas por la lengua rompen los huesos.

18Muchos han muerto a filo de espada,

pero más aún por culpa de las malas lenguas.

19¡Dichoso el que está a salvo de la lengua,

el que no ha sido víctima de su furia,

ni ha caído bajo su yugo,

ni ha quedado preso en sus cadenas!

20Su yugo es yugo de hierro,

sus cadenas, cadenas de bronce.

21La muerte que causa es una muerte cruel:

es preferible la tumba.

22La lengua no tiene poder sobre los buenos;

sus llamas no podrán quemarlos.

23Pero en ellas caerán los que abandonan al Señor,

se encenderán contra ellos y no se apagarán;

se lanzarán como un león contra ellos,

los destrozarán como una pantera.

24Si pones un cercado de espinas a tu viña

y guardas bien tu oro y tu plata,

25pon también puerta y cerrojo a tu boca

y pesa las palabras que digas.

26Ten cuidado de no pecar con la lengua,

para no caer en poder de tu enemigo.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.