Dios habla Hoy (DHH)
26

261¡Dichoso el esposo de una mujer buena:

vivirá el doble!

2Una mujer ejemplar hace prosperar a su marido

y le alegra los años de su vida.

3¡Qué buena suerte es encontrar una buena mujer!

Es un regalo que Dios da a quienes lo respetan.

4Sea rico o pobre, estará contento

y siempre tendrá la cara alegre.

5Hay tres cosas que me asustan

y una cuarta que me da mucho miedo:

chismes en la ciudad, tumulto de la gente y calumnia;

son cosas peores que la muerte.

6Pero una mujer celosa de otra es un sufrimiento terrible;

su lengua es como un látigo que a todo mundo hiere.

7Una mujer malvada es como un yugo flojo;

tocarla es como agarrar un alacrán.

8Una mujer borracha es una molestia terrible,

y quedará públicamente en vergüenza.

9La mujer seductora mira con atrevimiento;

en sus ojos se lee lo que es.

10Vigila estrictamente a una hija descarada;

no sea que, teniendo mucha libertad, se aproveche de ella.

11Vigila sus miradas desvergonzadas

y no te sorprendas si te falta al respeto.

12Ella abre la boca como viajero sediento

y bebe de cualquier agua que encuentra;

se ofrece a cualquier hombre

y abre su aljaba a cualquier flecha.

13El encanto de la mujer alegra a su esposo,

y si es sensata, lo hace prosperar.

14Una mujer discreta es un regalo del Señor;

una persona educada no tiene precio.

15Una mujer modesta es el mayor encanto;

nada vale tanto como una persona reservada.

16Como el sol que brilla en lo alto del cielo,

así es la mujer hermosa en un hogar bien cuidado.

17Como lámpara que alumbra en el candelabro del templo

es un rostro hermoso en un cuerpo bien formado,

18y como columnas de oro sobre bases de plata

son unas piernas hermosas sobre pies bien firmes.26.18 Algunos mss. añaden los vv. 19-27: 19 Hijo mío, conserva sana la flor de tu juventud y no entregues tu vigor a extrañas. 20 Busca un terreno fértil en toda la llanura y siembra tu semilla confiado en la nobleza de tu raza. 21 Así los hijos que nacerán de ti vivirán mucho y se sentirán orgullosos al estar seguros de su nobleza. 22 Una mujer que se vende no vale más que un salivazo, y si es casada, es como torre que mata a los que usan de ella. 23 Una mujer impía tocará en suerte al malvado, y una mujer piadosa, al que respeta al Señor. 24 La mujer desvergonzada vivirá en la deshonra, pero la mujer pudorosa es modesta aun delante de su esposo. 25 A la mujer desvergonzada se la tratará como a un perro; la mujer modesta respeta al Señor. 26 A la mujer que respeta a su marido todos la tienen por sabia, pero a la que lo desprecia con orgullo, todos la tendrán por impía. Dichoso el hombre que tiene una mujer buena, porque vivirá el doble. 27 La mujer que grita y habla mucho es como trompeta que llama al combate; el hombre que se halla en semejante situación, vive como en el fragor de la batalla. Algunos autores consideran estos vv. como parte del texto original.

Cosas desagradables

28Hay dos cosas que me dan tristeza

y una tercera que me hace enojar:

un rico que ha quedado en la miseria,

hombres inteligentes tratados con desprecio

y uno que pasa de la virtud al vicio.

A este, el Señor lo entregará a la muerte.

Honradez y falta de honradez

29¡Qué difícil para el comerciante es estar libre de culpa,

y para el negociante no tener pecado!

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.