Dios habla Hoy (DHH)
23

231¡Señor, Padre23.1 La idea de que Dios es Padre del pueblo de Israel aparece ya en otros textos del AT (cf. Ex 4.22; Dt 32.6; Is 1.2; 43.6; Jer 3.19), y esto se dice especialmente respecto del rey (cf. 2~S 7.14; Sal 2.7; 89.26-27). Sin embargo, la invocación de Dios como Padre, en boca del fiel individual, solo aparece tardíamente. Cf. también Eclo 23.4; 51.1,10; Sab 2.16; 14.3. En el NT será la invocación característica de Jesús (cf. Mc 14.36), que enseñará también a sus discípulos (Mt 6.9; Lc 11.2) y repetirán los cristianos (Ro 8.15; Gl 4.6). Véase abbá en el Índice temático. y dueño de mi vida,

no dejes que mi lengua me domine,

o que por culpa de ella caiga!

2¡Ojalá castigara la sabiduría mi mente

y corrigiera mi entendimiento,

sin perdonar mis faltas

ni disimular mis pecados!

3Para que mis errores no se multipliquen

ni aumenten mis pecados,

para que no quede humillado ante mis enemigos

ni ellos se rían de mí.

4Señor, Padre y Dios de mi vida,

no permitas que yo sea altanero

5y aparta de mí los malos deseos.

6¡Que no me domine la gula o la pasión sexual!

¡No me entregues a deseos vergonzosos!

Uso y abuso de la palabra

7Hijos, escuchen la instrucción para aprender a hablar;

el que la siga no pecará.

8Por su boca es atrapado el pecador,

y el insolente y altanero caerá por ella.

9No te acostumbres a jurar

ni a pronunciar para todo el nombre del Dios santo.

10Si a un esclavo se le examina constantemente,

no saldrá sin azotes;

así también, el que jura y nombra a Dios continuamente

no quedará libre de pecado.

11El que jura con frecuencia, se llenará de culpa,

y el castigo no se alejará de su casa.

Si jura por descuido, es responsable de su falta;

si lo hace por ligereza, peca doblemente,

y si jura en falso, resultará culpable;

sobre su casa lloverán desgracias.

12Hay palabras que equivalen a la muerte;23.12 Palabras que equivalen a la muerte: Se trata de la blasfemia, es decir, de palabras ofensivas contra Dios: Lv 24.15-16.

¡que nunca se pronuncien en el pueblo de Jacob!

Los piadosos evitan todo esto

y no se revuelcan en el pecado.

13No te acostumbres a hablar grosera y vulgarmente,

porque así cometerás pecado.

14Acuérdate de tu padre y de tu madre

cuando te sientes entre gente de importancia,

no sea que, cuando estés con ellos, te descuides

y te portes como un tonto;

entonces querrás no haber nacido,

y maldecirás el día en que naciste.

15El que se acostumbra a insultar,

no aprenderá en toda su vida.

El adulterio

16Dos y tres clases de personas pecan mucho

y se atraen el castigo de Dios:

17El que se entrega a la pasión sexual, que arde como fuego

y no se apagará hasta que se consuma.

El hombre mujeriego no quedará satisfecho,

hasta que el fuego lo devore.

Al hombre mujeriego le parece bueno cualquier pan, y no parará hasta que muera.

18El hombre que es infiel al matrimonio

dice para sus adentros: «¿Quién va a verme?

Todo está oscuro, las paredes me esconden,

nadie me ve, ¿a qué podré tenerle miedo?

El Altísimo no se fijará en mis pecados.»

19Lo único que teme es que los hombres lo vean,

y no se da cuenta de que los ojos del Señor

son mil veces más brillantes que el sol,

ven todo lo que los hombres hacen

y penetran hasta lo más escondido.

20Antes de crear todas las cosas, Dios ya las conocía,

y lo mismo después de haberlas terminado.

21El adúltero será atrapado cuando menos lo espere,

y recibirá públicamente su castigo.

23.21
Lv 20.10
Dt 22.22

22Otro tanto le pasará a la mujer infiel a su marido,

que le da un heredero tenido de un extraño.

23En primer lugar, desobedece la ley del Altísimo;

en segundo lugar, peca contra su marido,

y en tercer lugar, se mancha con el adulterio

teniendo hijos de un extraño.

24Esa mujer será llevada ante la asamblea,

y las consecuencias de su falta caerán sobre sus hijos.

23.24
Dt 23.2

25Sus hijos no podrán prosperar;

no producirán nada de provecho.

26Sobre su recuerdo pesará una maldición,

y su deshonra no se borrará.

27Y los demás reconocerán

que nada hay mejor que respetar al Señor,

ni más dulce que cumplir sus mandamientos.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.