Dios habla Hoy (DHH)
14

141¡Dichoso el hombre que no sufre por lo que dice

y a quien la conciencia no le acusa!

2¡Dichoso el hombre al que no le falta el ánimo

ni ha perdido la esperanza!

Sobre el uso de la riqueza

3El tacaño no merece la riqueza;

no merece tener oro el avaro.

4El que es tacaño consigo mismo, acumula para otros:

gente extraña gozará de sus bienes.

5El que es tacaño consigo mismo, ¿con quién será generoso?

No saca provecho ni de sus propios bienes.

6Nadie peor que el que es tacaño consigo mismo:

en sí mismo lleva el castigo de su tacañería.

7Si hace un favor, es por descuido;

al fin mostrará su tacañería.

8Mala persona es el avaro;

vuelve la vista sin prestar atención a nadie.

9Al acaparador, todo lo que tiene le parece poco;

pero al quitar a los otros, pierde lo suyo.

10El avaro mira el pan con ansia,

pero no pone nada en su mesa.

11Hijo mío, si tienes algo, úsalo para tu provecho

y sé generoso con Dios.

12Recuerda que la muerte no tarda.

Nadie te ha dicho cuándo vas a morir.

13Antes de morir haz bien a tus amigos

y dales de acuerdo con tus posibilidades.

14No renuncies a la felicidad presente,

ni pases por alto lo que es bueno y deseable.

15Tendrás que dejar a otros tu riqueza

y se repartirán lo que conseguiste con sudores.

16Da a tus hermanos y trátate bien,

pues en la tumba no se pueden buscar placeres.

17Todo ser viviente se gasta como la ropa,

pues es ley eterna que tenemos que morir.

18Somos como las hojas de un árbol frondoso:

unas se marchitan y otras brotan.

Así pasa con los hombres:

unos mueren y otros nacen.

19Todo lo que hace el hombre, se destruye al fin;

todo su trabajo desaparecerá con él.14.19 En la perspectiva común del AT, la vida propiamente dicha termina con la muerte (Ec 1.3-4). En el más allá no hay posibilidad de felicidad (Sal 6.5; 88.10-12; 115.17; Is 38.18). Solo en algunos textos, especialmente en los más tardíos, se encuentra la idea de una vida más allá de la muerte (Sal 16.10; Dn 12.2-3; 2~Mac 7.9,14,23; Sab 3.1-9). Esta certeza aparecerá claramente en el NT (Mt 13.43; 1~Co 15; Ap 21—22).

Los beneficios de la sabiduría

20Dichoso el que se ocupa en la sabiduría

y se interesa por tener inteligencia,

21que pone atención al camino que ella sigue

y se fija en sus senderos;

22así puede salir a buscarla

y mirar dónde se encuentra.

23Mira por las ventanas de la casa de ella

y escucha a su puerta.

24Acampa junto a su casa,

asegurando la tienda en sus paredes.

25Pone su habitación junto a ella

para vivir feliz en su vecindad.

26Pone su nido en sus ramas

y pasa la noche entre sus hojas.

27A la sombra de ella se protege del calor,

y vive por ella resguardado.

1

Saludo

11Esta es la revelación que Dios hizo a Jesucristo, para que él mostrara a sus siervos lo que pronto ha de suceder. Jesucristo lo ha dado a conocer enviando su ángel a su siervo Juan, 2el cual ha dicho la verdad de todo lo que vio, y es testigo del mensaje de Dios confirmado por Jesucristo.

3Dichoso el que lee y dichosos los que escuchan la lectura de este mensaje profético, y hacen caso de lo que aquí está escrito, porque ya se acerca el tiempo.

4Juan saluda a las siete1.4 Siete: El número siete es símbolo de totalidad y perfección; las siete iglesias representan a todas las iglesias. iglesias de la provincia de Asia. Reciban ustedes gracia y paz de parte del que es y era y ha de venir,1.4 El que es y era y ha de venir: alusión al nombre divino revelado en Ex 3.14-15. y de parte de los siete espíritus1.4 Los siete espíritus: Cf. Ap 3.1; 4.5; 5.6. La mención de los siete espíritus junto con el Padre y con Jesucristo sugiere que estos espíritus simbolizan al Espíritu de Dios en sus múltiples manifestaciones (cf. Is 11.2). que están delante de su trono, 5y también de parte de Jesucristo, testigo fiel, que fue el primero en resucitar y tiene autoridad sobre los reyes de la tierra. Cristo nos ama, y nos ha librado de nuestros pecados derramando su sangre, 6y ha hecho de nosotros un reino; nos ha hecho sacerdotes al servicio de su Dios y Padre. ¡Que la gloria y el poder sean suyos para siempre! Amén.

7¡Cristo viene en las nubes!

Todos lo verán,

incluso los que lo traspasaron;

y todos los pueblos del mundo

harán duelo por él.

1.7
Cf.

Sí, amén.

8«Yo soy el alfa y la omega,»1.8 Alfa y la omega son, respectivamente, la primera y la última letra del alfabeto griego, y la frase equivale a decir el principio y el fin (cf. Ap 21.6; 22.13). dice el Señor, el Dios todopoderoso, el que es y era y ha de venir.

Visión preparatoria

9Yo, Juan, soy hermano de ustedes, y por mi unión con Jesús tengo parte con ustedes en el reino de Dios, en los sufrimientos y en la fortaleza para soportarlos. Por haber anunciado el mensaje de Dios confirmado por Jesús, me encontraba yo en la isla llamada Patmos. 10Y sucedió que en el día del Señor1.10 Día del Señor: el primer día de la semana, es decir, el domingo; cf. Jn 20.19; Hch 20.7. quedé bajo el poder del Espíritu, y oí detrás de mí una fuerte voz, como un toque de trompeta, 11que me decía: «Escribe en un libro lo que ves, y mándalo a las siete iglesias de la provincia de Asia: a Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardes, Filadelfia y Laodicea.»

12Me volví para ver de quién era la voz que me hablaba; y al hacerlo vi siete candelabros de oro, 13y en medio de los siete candelabros vi a alguien que parecía ser un hijo de hombre,1.13 Un hijo de hombre: Ap 14.14; cf. Dn 7.13. Véase Hijo del hombre en el Índice temático. vestido con una ropa que le llegaba hasta los pies y con un cinturón de oro a la altura del pecho. 14Sus cabellos eran blancos como la lana,1.14 Sus cabellos eran blancos como la lana: Cf. Dn 7.9. o como la nieve, y sus ojos parecían llamas de fuego. 15Sus pies brillaban como bronce pulido, fundido en un horno; y su voz era tan fuerte como el ruido de una cascada.

1.13-15
Cf.
16En su mano derecha tenía siete estrellas, y de su boca salía una aguda espada de dos filos. Su cara era como el sol cuando brilla en todo su esplendor.

17Al verlo, caí a sus pies como muerto. Pero él, poniendo su mano derecha sobre mí, me dijo: «No tengas miedo; yo soy el primero y el último,

1.17
Cf.
18y el que vive. Estuve muerto, pero ahora vivo para siempre. Yo tengo las llaves del reino de la muerte. 19Escribe lo que has visto: lo que ahora hay y lo que va a haber después. 20Este es el secreto de las siete estrellas que has visto en mi mano derecha, y de los siete candelabros de oro: las siete estrellas representan a los ángeles de las siete iglesias, y los siete candelabros representan a las siete iglesias.