Dios habla Hoy (DHH)
3

El mensaje a Sardes

31»Escribe también al ángel de la iglesia de Sardes: “Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas: Yo sé todo lo que haces, y sé que estás muerto aunque tienes fama de estar vivo. 2Despiértate y refuerza las cosas que todavía quedan, pero que ya están a punto de morir, pues he visto que lo que haces no es perfecto delante de mi Dios. 3Recuerda, pues, la enseñanza que has recibido; síguela y vuélvete a Dios. Si no te mantienes despierto, iré a ti como el ladrón, cuando menos lo esperes. 4Sin embargo, ahí en Sardes tienes unas cuantas personas que no han manchado sus ropas; ellas andarán conmigo vestidas de blanco,3.4 Vestidas de blanco: símbolo de santidad y de victoria (cf. Ap 3.18; 4.4; 6.11; 7.9,13-14; 19.14). porque se lo merecen. 5Los que salgan vencedores serán así vestidos de blanco, y no borraré sus nombres del libro de la vida,3.5 Del libro de la vida: cf. Ex 32.32-33; Sal 69.28; Dn 12.1; Lc 10.20; Flp 4.3. sino que los reconoceré delante de mi Padre y delante de sus ángeles. 6¡El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias!”

El mensaje a Filadelfia

7»Escribe también al ángel de la iglesia de Filadelfia: “Esto dice el que es santo y verdadero, el que tiene la llave del rey David,3.7 Llave del rey David: símbolo de autoridad del Mesías, descendiente de David (cf. Is 22.22; Job 12.14). el que cuando abre nadie puede cerrar y cuando cierra nadie puede abrir: 8Yo sé todo lo que haces; mira, delante de ti he puesto una puerta abierta que nadie puede cerrar, y aunque tienes poca fuerza, has hecho caso de mi palabra y no me has negado. 9Yo haré que los de la congregación de Satanás, los mentirosos que dicen ser judíos y no lo son, vayan a arrodillarse a tus pies, para que sepan que yo te he amado. 10Has cumplido mi mandamiento de ser constante, y por eso yo te protegeré de la hora de prueba que va a venir sobre el mundo entero para poner a prueba a todos los que viven en la tierra. 11Vengo pronto. Conserva lo que tienes, para que nadie te arrebate tu premio. 12A los que salgan vencedores les daré que sean columnas en el templo de mi Dios, y nunca más saldrán de allí; y en ellos escribiré el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios,

3.12
Ap 14.1
22.4Is 56.5
la nueva Jerusalén que viene del cielo, de mi Dios;
3.12
Cf.
y también escribiré en ellos mi nombre nuevo. 13¡El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias!”

El mensaje a Laodicea

14»Escribe también al ángel de la iglesia de Laodicea: “Esto dice el Amén,3.14 Cristo es llamado el Amén porque en él se cumplen las promesas de Dios a su pueblo (cf. 2~Co 1.20). el testigo fiel y verdadero, el origen de todo lo que Dios creó: 15Yo sé todo lo que haces. Sé que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! 16Pero como eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 17Pues tú dices que eres rico, que te ha ido muy bien y que no te hace falta nada; y no te das cuenta de que eres un desdichado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado en el fuego, para que seas realmente rico; y que de mí compres ropa blanca para vestirte y cubrir tu vergonzosa desnudez, y una medicina para que te la pongas en los ojos y veas. 19Yo reprendo y corrijo a todos los que amo.

3.19
Pr 3.12
Heb 12.6
Por lo tanto, sé fervoroso y vuélvete a Dios. 20Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos. 21A los que salgan vencedores les daré un lugar conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he sentado con mi Padre en su trono. 22¡El que tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias!”»

4

Visión preparatoria

41Después de esto, miré y vi una puerta abierta en el cielo; y la voz que yo había escuchado primero, y que parecía un toque de trompeta, me dijo: «Sube acá y te mostraré las cosas que tienen que suceder después de estas.»

2En ese momento quedé bajo el poder del Espíritu, y vi un trono puesto en el cielo, y alguien estaba sentado en el trono. 3El que estaba sentado en el trono tenía el aspecto de un diamante o de un rubí, y alrededor del trono había un arco iris que brillaba como una esmeralda; 4también alrededor del trono vi otros veinticuatro tronos, en los cuales estaban sentados veinticuatro ancianos: iban vestidos de blanco y llevaban una corona de oro en la cabeza. 5Del trono salían relámpagos, voces y truenos; y delante del trono ardían siete antorchas de fuego, que son los siete espíritus de Dios. 6Delante del trono había también algo que parecía un mar, transparente como el cristal.

En el centro, donde estaba el trono, y a su alrededor, había cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás.4.6-8 Seres vivientes: Cf. Ez 1.4-21; 10.1-14; y también Is 6.1-7. 7El primero de aquellos seres parecía un león, el segundo parecía un toro, el tercero tenía aspecto humano, y el cuarto parecía un águila volando. 8Cada uno de los cuatro seres vivientes tenía seis alas, y estaba cubierto de ojos por fuera y por dentro. Y ni de día ni de noche dejaban de decir:

«¡Santo, santo, santo es el Señor,

Dios todopoderoso,

el que era y es y ha de venir!»

9-10Cada vez que esos seres vivientes dan gloria y honor y gracias al que está sentado en el trono, al que vive por todos los siglos, los veinticuatro ancianos se arrodillan ante él y lo adoran y, arrojando sus coronas delante del trono, dicen:

11«Tú eres digno, Señor y Dios nuestro,

de recibir la gloria, el honor y el poder,

porque tú has creado todas las cosas;

por tu voluntad existen y han sido creadas.»

5

El rollo escrito y el Cordero

51En la mano derecha del que estaba sentado en el trono vi un rollo escrito por dentro y por fuera, y sellado con siete sellos. 2Y vi un ángel poderoso que preguntaba a gran voz: «¿Quién es digno de abrir el rollo y romper sus sellos?» 3Pero ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra había nadie que pudiera abrir el rollo, ni mirarlo. 4Y yo lloraba mucho, porque no se había encontrado a nadie digno de abrir el rollo, ni de mirarlo. 5Pero uno de los ancianos me dijo: «No llores más, pues el León de la tribu de Judá,5.5 El León de la tribu de Judá: Cf. Gn 49.9-10. el retoño de David,5.5 El retoño de David: Cf. Is 11.1,10. ha vencido y puede abrir el rollo y romper sus siete sellos.»

6Entonces, en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, vi un Cordero.5.6 Cordero: Cf. Is 53.7,10-12; y véase Jn 1.29 n. Estaba de pie, pero se veía que había sido sacrificado. Tenía siete cuernos5.6 Los siete cuernos representan la plenitud del poder de Cristo, el Cordero. y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra. 7Aquel Cordero fue y tomó el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono; 8y en cuanto tomó el rollo, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se pusieron de rodillas delante del Cordero. Todos ellos tenían arpas, y llevaban copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del pueblo santo. 9Y cantaban este canto nuevo:

«Tú eres digno de tomar el rollo y de romper sus sellos,

porque fuiste sacrificado;

y derramando tu sangre redimiste para Dios

gentes de toda raza, lengua, pueblo y nación.

10De ellos hiciste un reino,

hiciste sacerdotes para nuestro Dios,

5.10
Cf.

y reinarán sobre la tierra.»

11Luego miré, y oí la voz de muchos ángeles que estaban alrededor del trono, de los seres vivientes y de los ancianos. Había millones y millones de ellos, 12y decían con fuerte voz:

«¡El Cordero que fue sacrificado

es digno de recibir el poder y la riqueza,

la sabiduría y la fuerza,

el honor, la gloria y la alabanza!»

13Y oí también que todas las cosas creadas por Dios en el cielo, en la tierra, debajo de la tierra y en el mar, decían:

«¡Al que está sentado en el trono y al Cordero,

sean dados la alabanza, el honor, la gloria y el poder

por todos los siglos!»

14Los cuatro seres vivientes respondían: «¡Amén!» Y los veinticuatro ancianos se pusieron de rodillas y adoraron.