Dios habla Hoy (DHH)
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SALMO 8

La gloria de Dios y la dignidad del hombre

(1) Del maestro de coro, con la cítara de Gat. Salmo de David.

81 1 (2) Señor, soberano nuestro,

¡tu nombre8.1 Tu nombre: En el lenguaje bíblico, el nombre es mucho más que el vocablo que se emplea para llamar o designar a una persona; representa a la persona misma. Por eso, bendecir, invocar o conocer el nombre del Señor es bendecirlo, invocarlo y conocerlo a él mismo. Cf. Sal 103.1; 113.1; 135.1,3; 138.2. Véase 23.3 n. domina en toda la tierra!,

¡tu gloria se extiende más allá del cielo!

2 2 (3) Con la alabanza de los pequeños,

de los niñitos de pecho,

has construido una fortaleza

por causa de tus enemigos,

para acabar con rebeldes y adversarios.8.1-2 ¡Tu gloria se extiende más allá del cielo! Con la alabanza… adversarios: traducción probable de un texto oscuro. La versión griega (LXX) traduce: Con los cantos de los pequeños, de los niños de pecho, has dispuesto tu alabanza, y así se cita este salmo en Mt 21.16.

3 3 (4) Cuando veo el cielo que tú mismo hiciste,

y la luna y las estrellas que pusiste en él,

4 4 (5) pienso:

¿Qué es el hombre?

¿Qué es el ser humano?

¿Por qué lo recuerdas y te preocupas por él?

5 5 (6) Pues lo hiciste casi como un dios,8.5 La palabra dios designa aquí a los seres celestiales, superiores al hombre. Algunas versiones antiguas la traducen por ángeles.

lo rodeaste de honor y dignidad,

6 6 (7) le diste autoridad sobre tus obras,

lo pusiste por encima de todo:

7 7 (8) sobre las ovejas y los bueyes, sobre los animales salvajes,

8 8 (9) sobre las aves que vuelan por el cielo,

sobre los peces que viven en el mar,

¡sobre todo lo que hay en el mar!

9 9 (10) Señor, soberano nuestro,

¡tu nombre domina en toda la tierra!

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SALMO 9 (9a)

Alabanzas a la justicia de DiosSalmo 9 Los salmos 9 y 10 forman en realidad un solo poema, pues es un salmo «alfabético» (el alfabeto comienza en Sal 9 y termina en Sal 10). Por eso, las versiones griega y latina los consideran como Salmo 9 y de aquí en adelante hay un número de diferencia entre las dos numeraciones.

(1) Del maestro de coro, para flautas y arpas. Salmo de David.

91 1 (2) Oh Señor,

quiero alabarte con todo el corazón

y contar tus muchas maravillas.

2 2 (3) Oh Altísimo,

por ti quiero gritar lleno de alegría;

¡quiero cantar himnos a tu nombre!

3 3 (4) Mis enemigos huyen delante de ti;

caen y mueren.

4 4 (5) Tú eres juez justo:

te has sentado en tu trono, para hacerme justicia.

5 5 (6) Has reprendido a los paganos,

has destruido a los malvados,

¡has borrado su recuerdo para siempre!

6 6 (7) El enemigo ha muerto,

y con él han muerto sus ciudades;

tú las destruiste,

y no quedó de ellas ni el recuerdo.

7 7 (8) Pero el Señor es Rey por siempre;

ha afirmado su trono para el juicio:

8 8 (9) juzgará al mundo con justicia,

dictará a los pueblos justa sentencia.

9 9 (10) El Señor protege a los oprimidos;

él los protege en tiempos de angustia.

10 10 (11) Señor,

los que te conocen, confían en ti,

pues nunca abandonas a quienes te buscan.

11 11 (12) Canten himnos al Señor, que reina en Sión;

anuncien a los pueblos lo que ha hecho.

12 12 (13) Dios se acuerda de los afligidos

y no olvida sus lamentos;

castiga a quienes les hacen violencia.

13 13 (14) Señor, ten compasión de mí,

mira cómo me afligen los que me odian,

¡sácame de las puertas de la muerte!

14 14 (15) Y así, a las puertas de Jerusalén,

diré a todo el mundo que tú eres digno de alabanza,

y que yo soy feliz porque me has salvado.

15 15 (16) Los paganos caen en su propia trampa;

sus pies quedan atrapados

en la red que ellos mismos escondieron.

16 16 (17) El Señor se ha dado a conocer:

¡ha hecho justicia!

El malvado queda preso

en la trampa tendida por él mismo.9.16 El texto hebreo añade aquí, antes de sela (véase 3.2 n.), la palabra higgayón, que suele traducirse por sordina o bajada del tono de voz.

17 17 (18) Los malvados y paganos,

los que se olvidan de Dios,

acabarán en el reino de la muerte;

18 18 (19) pues no siempre serán olvidados los pobres,

ni para siempre se perderá su esperanza.

19 19 (20) Levántate, Señor;

no consientas la altanería del hombre;

¡juzga a los paganos en tu presencia!

20 20 (21) Hazles sentir temor, Señor;

¡hazles saber que no son más que hombres!

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SALMO 10 (9b)

Oración pidiendo la ayuda de Dios

101Señor, ¿por qué te quedas tan lejos?,

¿por qué te escondes en tiempos de angustia?

2Con altanería, el malvado

persigue rabiosamente al humilde;

pero ha de quedar atrapado

en las trampas que él mismo ha puesto.

3El malvado se jacta de sus propios deseos;

el ambicioso maldice y desprecia al Señor.

4Levanta insolente la nariz, y dice:

«No hay Dios. No hay quien me pida cuentas.»

Eso es todo lo que piensa.

5Siempre tiene éxito en lo que hace.

Para él, tus juicios están lejos,

muy lejos de su vista.

Se burla de sus enemigos,

6y piensa que nadie lo hará caer,

que jamás tendrá problemas.

7Su boca está llena de maldiciones,

de mentiras y de ofensas;

sus palabras ocultan opresión y maldad.

8Se pone al acecho, por las aldeas,

y a escondidas mata al inocente.

No pierde de vista al indefenso:

9como si fuera un león en su cueva,

espía al pobre desde su escondite,

esperando el momento de caer sobre él,

y cuando lo atrapa, lo arrastra en su red.

10Se agacha, se encoge,

y caen en sus garras los indefensos.

11El malvado cree que Dios se olvida,

que se tapa la cara y que nunca ve nada.

12¡Levántate, Señor, levanta tu brazo!

¡No olvides a los afligidos!

13¿Por qué, Dios mío, han de burlarse los malos,

pensando que no habrás de pedirles cuentas?

14Tú mismo has visto su irritante maldad;

¡la has visto, y les darás su merecido!

A ti se acogen los indefensos;

tú eres la ayuda de los huérfanos.

15¡Rómpeles el brazo a los malvados!

¡Pídeles cuentas de su maldad

hasta que no quede nada pendiente!

16El Señor es el Rey eterno;

¡los paganos serán echados de su país!

17Señor, tú escuchas la oración de los humildes,

tú los animas y los atiendes.

18Haz justicia al huérfano y al oprimido:

¡que el hombre, hecho de tierra,

no vuelva a sembrar el terror!