Dios habla Hoy (DHH)
79

SALMO 79 (78)

Dolor ante la destrucción de Jerusalén
Salmo 79
Véase

1a (1a) Salmo de Asaf.

791 1 (1b) ¡Oh Dios,

los paganos han invadido tu propiedad!

¡Han profanado tu santo templo

y han convertido en ruinas a Jerusalén!79.1 Cf. 2~R 25.8-10; Jer 52.12-14.

2¡Han dejado los cadáveres de tus siervos,

de los que te fueron fieles,

para que sirvan de alimento

a los buitres y a los animales salvajes!

3Como agua han derramado su sangre

por toda Jerusalén,

y no hay quien los entierre.

4Somos la burla de nuestros vecinos;

el hazmerreír de cuantos nos rodean.

5Oh Señor,

¿hasta cuándo estarás enojado?

¿Arderá siempre tu enojo como el fuego?

6¡Descarga tu furia sobre los reinos paganos

que no te conocen ni te invocan!

7Porque ellos devoraron a Jacob

y convirtieron en ruinas el país.

8No nos hagas pagar a nosotros

por la maldad de nuestros antepasados;79.8 Los textos del AT muestran que la doctrina de la retribución se fue modificando con el tiempo. Algunos textos antiguos afirmaban que el Señor castiga la maldad de los padres en sus hijos, nietos y bisnietos (Ex 20.5; Dt 5.9). Por eso algunos israelitas se lamentaron a veces de tener que pagar las culpas de sus antepasados. Los profetas Jeremías y Ezequiel reaccionaron contra esta idea y afirmaron enfáticamente que cada persona en particular, y no sus descendientes, recibirá la justa retribución de sus buenas o malas acciones (Jer 31.29-30; Ez 18.2-4). Cf. Dt 24.16.

¡que venga tu ternura pronto a nuestro encuentro,

porque estamos abatidos!

9Oh Dios, Salvador nuestro,

¡ayúdanos, líbranos y perdónanos,

por la gloria de tu nombre!

10No tienen por qué decir los paganos:

«¿Dónde está su Dios?»

¡Permítenos ver vengada la muerte de tus siervos!

¡Que los paganos también lo sepan!

11Atiende las quejas de los presos,

y salva con tu gran poder

a los sentenciados a muerte.

12Oh Señor,

véngate siete veces de nuestros vecinos

por las ofensas que te han hecho;

13y nosotros, que somos tu pueblo,

que somos ovejas de tus prados,

gracias te daremos siempre,

¡cantaremos tus alabanzas por todos los siglos!

80

SALMO 80 (79)

¡Míranos con buenos ojos!

1 (1) Del maestro de coro, según la melodía de «Los lirios». Testimonio y salmo de Asaf.

801 1 (2) Pastor de Israel,

que guías a José como a un rebaño,

que tienes tu trono sobre los querubines,80.1 Los querubines eran los seres alados que extendían sus alas sobre el arca de la alianza (Ex 25.18-22; 1~S 4.4; 1~R 6.23-27; Sal 99.1; Is 37.16; Ez 1.26-28).

¡escucha!

¡Mira con buenos ojos a Efraín,

2 2 (3) Benjamín y Manasés!80.1-2 José era el padre de Efraín y Manasés (Gn 48.1), los antepasados de las dos tribus principales del reino del norte (cf. Jos 17.14-18; 1~R 12). La tribu de Benjamín se unió al reino de Judá (1~R 12.21), pero algunas ciudades benjaminitas quedaron sometidas al reino del norte. La especial mención de estas tribus norteñas es un buen indicio de que el salmo se refiere a la catástrofe del 722 a.C.

¡Despierta y ven a salvarnos con tu poder!

3 3 (4) Oh Dios,

¡haz que volvamos a ser lo que fuimos!

¡Míranos con buenos ojos y estaremos a salvo!

4 4 (5) Señor, Dios todopoderoso,

¿hasta cuándo estarás enojado

con la oración de tu pueblo?

5 5 (6) Nos has dado lágrimas por comida;

por bebida, lágrimas en abundancia.

6 6 (7) Nos has convertido en la burla de nuestros vecinos,

y nuestros enemigos se ríen de nosotros.

7 7 (8) Dios todopoderoso,

¡haz que volvamos a ser lo que fuimos!

¡Míranos con buenos ojos y estaremos a salvo!

8 8 (9) De Egipto sacaste una vid;80.8-13 Con la imagen de la vid, el salmista narra la historia de Israel desde el éxodo de Egipto hasta que se estableció en Canaán y logró extender sus fronteras en el territorio comprendido entre el río Éufrates y el mar Mediterráneo (cf. v. 11).

arrojaste a los paganos y la plantaste.

9 9 (10) Limpiaste el terreno para ella,

y la vid echó raíces y llenó el país.

10 10 (11) Cubrió los montes con su sombra,

y con sus ramas los árboles más altos.

11 11 (12) Se extendieron sus ramas hasta el mar,

y hasta el río Éufrates sus retoños.

12 12 (13) ¿Por qué has derribado su cerca,

dejando que le arranquen uvas los que van por el camino?

13 13 (14) El jabalí la destroza;

¡los animales salvajes la devoran!

14 14 (15) Dios todopoderoso, regresa, por favor;

mira atentamente desde el cielo

y ten consideración de esta vid,

15 15 (16) de la vid que tú mismo plantaste,

del retoño que tú mismo afirmaste.

16 16 (17) Destruye con tu furor

a quienes la cortan y la queman;

17 17 (18) pero ayuda al hombre que has escogido,

al retoño de hombre que tú mismo afirmaste,

18 18 (19) y nunca más nos apartaremos de ti.

¡Danos vida, y solo a ti te invocaremos!

19 19 (20) Oh Señor, Dios todopoderoso,

¡haz que volvamos a ser lo que fuimos!

¡Míranos con buenos ojos y estaremos a salvo!

81

SALMO 81 (80)

Bondad de Dios y maldad de Israel

1 (1) Del maestro de coro, con la cítara de Gat. De Asaf.

811 1 (2) ¡Canten alegres a Dios, que es nuestra fuerza!

¡Alaben con gritos de alegría al Dios de Jacob!

2 2 (3) Canten al son del pandero,

de la dulce arpa y del salterio.

3 3 (4) Toquen la trompeta al llegar la luna nueva,

y también al llegar la luna llena,

que es el día de nuestra gran fiesta.81.3 Nm 10.10. Se refiere al periodo festivo del que se habla en Nm 29. Ese periodo comenzaba al aparecer la luna nueva (es decir, el primer día) del séptimo mes, e incluía la fiesta de las Enramadas, que se celebraba alegremente durante una semana completa, a partir de la luna llena (es decir, del día quince) de ese mismo mes.

4 4 (5) Porque este es el mandamiento

que el Dios de Jacob dio a Israel;

81.4
Cf.

5 5 (6) es el mandato dado a José81.5 José representa aquí a las doce tribus de Israel.

cuando Dios salió contra Egipto.

Oí una voz que yo no conocía:

6 6 (7) «Te he quitado la carga de los hombros,

te he aliviado del trabajo duro.

7 7 (8) En tu angustia me llamaste, y te salvé;

te contesté desde la nube que tronaba;

te puse a prueba junto a las aguas de Meribá.81.7 Meribá: Cf. Ex 17.7; Nm 20.13.

8 8 (9) Escucha, pueblo mío, mi advertencia;

¡ojalá me obedezcas, Israel!

9 9 (10) No tengas dioses extranjeros;

no adores dioses extraños.

10 10 (11) Yo soy el Señor, tu Dios,

el que te sacó de la tierra de Egipto;

abre tu boca, y yo te satisfaré.

11 11 (12) »Pero mi pueblo no quiso oírme;

¡Israel no quiso obedecerme!

12 12 (13) Por eso los dejé seguir con su capricho,

y vivieron como mejor les pareció.

13 13 (14) ¡Si mi pueblo me hubiera escuchado!

¡Si Israel hubiera seguido mis caminos,

14 14 (15) en un abrir y cerrar de ojos

yo habría humillado a sus enemigos

y castigado a sus contrarios!»

15 15 (16) Los que odian al Señor caerían aterrados,81.15 Caerían aterrados:otra posible traducción: lo adularían.

y su condenación quedaría sellada.

16 16 (17) Dios alimentaría a su pueblo con lo mejor del trigo,

y con miel silvestre apagaría su sed.