Dios habla Hoy (DHH)
70

SALMO 70 (69)

Ven pronto en mi ayuda

(Sal 40.13-17[14-18])

1 (1) Del maestro de coro. De David, para hacer recordar.

701 1 (2) Dios mío, ¡ven a librarme!

Señor, ¡ven pronto en mi ayuda!

2 2 (3) ¡Que sean puestos en ridículo

los que tratan de matarme!

¡Que huyan en forma vergonzosa

los que quieren hacerme daño!

3 3 (4) ¡Que huyan avergonzados

los que se burlan de mí!

4 4 (5) Pero que todos los que te buscan

se llenen de alegría;

que los que desean tu salvación

digan siempre: «¡Dios es grande!»

5 5 (6) Y a mí, que estoy pobre y afligido,

Dios mío, ¡ven pronto a ayudarme!

Tú eres quien me ayuda y me liberta;

¡no te tardes, Señor!

71

SALMO 71 (70)

Oración de un anciano

711Señor, en ti busco protección;

¡no me defraudes jamás!

2¡Líbrame, ponme a salvo,

pues tú eres justo!

Dígnate escucharme, y sálvame.

3Sé tú mi roca protectora,

¡sé tú mi castillo de refugio71.3 Mi castillo de refugio: según la versión griega (LXX) y Sal 31.2. Heb. para ir siempre tú ordenaste. Algunos traducen: Tú prometiste venir siempre (a salvarme). y salvación!

¡Tú eres mi roca y mi castillo!

4Dios mío,

líbrame de las manos del malvado,

de las manos del criminal y del violento,

5pues tú, Señor, desde mi juventud

eres mi esperanza y mi seguridad.

6Aún estaba yo en el vientre de mi madre

y ya me apoyaba en ti.

¡Tú me hiciste nacer!

¡Yo te alabaré siempre!

7He sido motivo de asombro para muchos,

pero tú eres mi refugio.

8Todo el día están llenos mis labios

de alabanzas a tu gloria;

9no me desprecies cuando ya sea viejo;

no me abandones cuando ya no tenga fuerzas.

10Mis enemigos, los que quieren matarme,

se han aliado y hacen planes contra mí.

11Dicen: «¡Persíganlo y agárrenlo,

pues Dios lo ha abandonado

y nadie puede salvarlo!»

12No te alejes de mí, Dios mío;

¡ven pronto a ayudarme!

13¡Que sean avergonzados y destruidos

los enemigos de mi vida!

¡Que sean puestos en ridículo

los que quieren mi desgracia!

14Pero yo esperaré en todo momento,

y más y más te alabaré;

15todo el día anunciaré con mis labios

que tú nos has salvado y nos has hecho justicia.

¡Esto es algo que no alcanzo a comprender!

16Contaré las grandes cosas que tú, Señor, has hecho;

¡proclamaré que solo tú eres justo!

17Dios mío,

tú me has enseñado desde mi juventud,

y aún sigo anunciando tus grandes obras.

18Dios mío, no me abandones

aun cuando ya esté yo viejo y canoso,

pues aún tengo que hablar de tu gran poder

a esta generación y a las futuras.

19Tu justicia, oh Dios, llega hasta el cielo;

tú has hecho grandes cosas;

¡no hay nadie como tú!

20Aunque me has hecho ver

muchas desgracias y aflicciones,

me harás vivir de nuevo;

me levantarás de lo profundo de la tierra,

21aumentarás mi grandeza

y volverás a consolarme.

22Yo, por mi parte,

cantaré himnos y alabaré tu lealtad

al son del arpa y del salterio,

Dios mío, Santo de Israel.71.22 Santo de Israel: título dado al Señor en Isaías (Is 1.4; 5.19; 10.20; 12.6). Cf. Sal 78.41; 89.18.

23Mis labios se alegrarán al cantarte,

lo mismo que todo mi ser, que tú has salvado.

24También mi lengua dirá a todas horas

que tú eres justo,

pues los que querían mi desgracia

han quedado cubiertos de vergüenza.

72

SALMO 72 (71)

Oración por el rey

1a (1a) De Salomón.

721 1 (1b) Concede, oh Dios, al rey,

tu propia justicia y rectitud,

2para que con rectitud y justicia

gobierne a tu pueblo y a tus pobres.

3Ofrezcan las montañas y los cerros

paz y rectitud al pueblo.

4¡Que haga justicia el rey a los pobres!

¡Que salve a los hijos de los necesitados

y aplaste a los explotadores!

5¡Que tenga el rey temor de ti por siempre,

mientras el sol y la luna existan!

6¡Que sea como la lluvia y el rocío

que riegan la tierra y los pastos!

7¡Que abunden la paz y la rectitud

en los días de su reinado,

hasta que la luna deje de existir!

8¡Que domine de mar a mar,

del río Éufrates al último rincón del mundo!

9¡Que sus enemigos, que habitan en el desierto,

se rindan humillados ante él!

10¡Que le traigan regalos y tributos

los reyes de Tarsis72.10 Tarsis: Véase 48.8 n. Las islas son en general las islas y costas del mar Mediterráneo. El reino de Sabá se encontraba al sudoeste de Arabia (cf. 1~R 10.1-13). Sebá era la región situada en la ribera opuesta del Mar Rojo, probablemente en lo que hoy es Etiopía. y de las islas,

los reyes de Sabá y de Sebá!

11¡Que todos los reyes se arrodillen ante él!

¡Que todas las naciones le sirvan!

12Pues él salvará al pobre que suplica

y al necesitado que no tiene quien lo ayude.

13Tendrá compasión de los humildes

y salvará la vida a los pobres.

14Los salvará de la opresión y la violencia,

pues sus vidas le son de gran valor.

15¡Viva el rey!

¡Que le den el oro de Sabá!

¡Que siempre se pida a Dios por él!

¡Que sea siempre bendecido!

16¡Que haya mucho trigo en el país

y que abunde en la cumbre de los montes!

¡Que brote el grano como el Líbano

y que haya tantas espigas72.16 Espigas: traducción probable. Heb. desde la ciudad. como hierba en el campo!

17¡Que el nombre del rey permanezca siempre;

que su fama dure tanto como el sol!

¡Que todas las naciones del mundo

reciban bendiciones por medio de él!

¡Que todas las naciones lo llamen feliz!

18Bendito sea Dios, Señor y Dios de Israel,

el único que hace grandes cosas;

19bendito sea por siempre su glorioso nombre.

¡Que toda la tierra se llene de su gloria!

¡Amén!72.18-19 Estas bendiciones marcan el final del Libro II de los Salmos.

20Aquí terminan las oraciones de David, el hijo de Jesé.72.20 Esta indicación atribuye a David los salmos contenidos en la colección anterior, en contraste con la colección de Asaf, que comienza en Sal 73.