Dios habla Hoy (DHH)
60

SALMO 60 (59)

Oración en que se pide la ayuda divina
Salmo 60
2~S 8.3-14
1~Cr 18.3-12

(Sal 108.6-13[7-14])

1 (1) Del maestro de coro, según la melodía de «Los lirios del testimonio». Poema didáctico de David, 2 (2) cuando salió a luchar contra los arameos de Naharaim y de Sobá, y Joab, al volver, derrotó a doce mil hombres de Edom en el Valle de la Sal.

601 1 (3) En tu enojo, oh Dios, nos has abandonado,

nos has deshecho;

¡devuélvenos ahora nuestra fuerza!

2 2 (4) Hiciste que la tierra temblara y se abriera;

¡cierra ahora sus grietas, pues se desmorona!

3 3 (5) Has hecho pasar a tu pueblo duras pruebas,

nos has dado un vino que enloquece.

60.3
Cf.

4 4 (6) Diste a los que te honran la señal

para que escaparan de las flechas.

5 5 (7) ¡Respóndenos, sálvanos con tu poder!

¡Libera a los que amas!

6 6 (8) Dios ha dicho en su santuario:

«¡Con qué alegría dividiré Siquem60.6 Siquem era una antigua ciudad de la Palestina central, cerca de 60 km. al norte de Jerusalén.

y repartiré el valle de Sucot!60.6-8 En este mensaje de salvación, el Señor se presenta como un guerrero victorioso, que anuncia a Israel la recuperación y expansión de sus antiguos territorios, incluidos el valle de Sucot y la región de Galaad, al este del río Jordán.

7 7 (9) Galaad y Manasés me pertenecen;

Efraín es el casco que cubre mi cabeza;

Judá es mi bastón de mando;

8 8 (10) Moab es la palangana en que me lavo;

sobre Edom arrojaré mi sandalia;

¡gritaré de triunfo sobre los filisteos!»60.8 Al territorio de Israel se añade aun el de otros pueblos, reducidos a la condición de vasallos: Moab, comparado aquí con una palangana quizá porque estaba situado en la ribera oriental del Mar Muerto, Edom al sur de Judá, y el país de los filisteos, sobre la costa del Mediterráneo. El gesto de arrojar la sandalia equivalía a una toma de posesión (cf. Rt 4.7-8).

9 9 (11) ¿Quién me llevará a la ciudad amurallada?

¿Quién me guiará hasta Edom?

10 10 (12) Pues tú, oh Dios, nos has rechazado;

¡no sales ya con nuestras tropas!

11 11 (13) Ayúdanos contra el enemigo,

pues nada vale la ayuda del hombre.

12 12 (14) Con la ayuda de Dios haremos grandes cosas;

¡él aplastará a nuestros enemigos!60.6-12 Estos vv. se vuelven a encontrar en Sal 108.7-13.

61

SALMO 61 (60)

Confianza en la protección de Dios

1 (1) Del maestro de coro, con instrumentos de cuerda. De David.

611 1 (2) Dios mío, escucha mis gritos de dolor,

¡atiende a mi oración!

2 2 (3) Desde el último rincón de la tierra clamo a ti,

pues mi corazón desfallece.

Ponme a salvo sobre una alta roca,

3 3 (4) pues tú eres mi refugio.

¡Eres como una torre fuerte

que me libra del enemigo!

4 4 (5) Quiero vivir en tu casa para siempre,

protegido debajo de tus alas.61.4 Debajo de tus alas: Véase 17.8 n.

5 5 (6) Tú, Dios mío, has escuchado mis promesas,

y me has dado la herencia61.5 Esta herencia es la Tierra prometida, es decir, Palestina.

de los que honran tu nombre.

6 6 (7) Concédele al rey una larga vida;

que viva muchos, muchísimos años,

7 7 (8) y que reine siempre con tu bendición.

Cuídalo con tu amor y fidelidad;

8 8 (9) así alabaré tu nombre en todo tiempo

y cumpliré mis promesas día tras día.

62

SALMO 62 (61)

Dios, el único refugio

1 (1) Del maestro de coro. De Jedutún. Salmo de David.

621 1 (2) Solo en Dios encuentro paz;

mi salvación viene de él.

2 2 (3) Solo él me salva y me protege.

No caeré, porque él es mi refugio.

3 3 (4) ¿Hasta cuándo me atacarán ustedes

y tratarán de echarme abajo,

cual si fuera una pared que se derrumba

o una cerca a punto de caer al suelo?

4 4 (5) Solo piensan en derribarme;

su mayor placer es la mentira.

Me alaban con los labios,

pero me maldicen con el pensamiento.

5 5 (6) Solo en Dios encuentro paz;

pues mi esperanza viene de él.

6 6 (7) Solo él me salva y me protege.

No caeré, porque él es mi refugio.

7 7 (8) De Dios dependen mi salvación y mi honor;

él es mi protección y mi refugio.

8 8 (9) ¡Pueblo mío, confía siempre en él!

¡Háblenle en oración con toda confianza!

¡Dios es nuestro refugio!

9 9 (10) El hombre es pura ilusión,

tanto el pobre como el rico;

si en una balanza los pesaran juntos,

pesarían menos que nada.

10 10 (11) No confíen en la violencia;

¡no se endiosen con el pillaje!

Si llegan a ser ricos,

no pongan su confianza en el dinero.

11-12 11-12 (12-13) Más de una vez he escuchado

esto que Dios ha dicho:

que el poder y el amor le pertenecen,

y que él recompensa a cada uno

conforme a lo que haya hecho.62.11-12 La justa retribución por las buenas y malas acciones es una enseñanza fundamental tanto del AT (Job 34.11; Pr 11.21; 24.12; Jer 17.10) como del NT (Mt 16.27; Ro 2.5-6; 2 Ti 4.14). Pero los textos del AT, hasta una época bastante avanzada de la historia de Israel (cf. Dn 12.1-3), solo hablan de una retribución temporal y terrena (cf. Pr 11.31), mientras que el NT la sitúa también más allá de la muerte y de la vida presente (2~Co 5.1-10).