Dios habla Hoy (DHH)
24

SALMO 24 (23)

El Rey de la gloria

1a (1a) Salmo de David.

241 1 (1b) Del Señor es el mundo entero,

con todo lo que en él hay,

con todo lo que en él vive.

2Porque el Señor puso las bases de la tierra

y la afirmó sobre los mares y los ríos.24.2 Sobre este concepto antiguo, véase 18.15 n.

3¿Quién puede subir al monte del Señor?24.3 Monte del Señor: Véase 2.6 n.

¿Quién puede permanecer en su santo templo?

4El que tiene las manos y la mente

limpias de todo pecado;

el que no adora ídolos

ni hace juramentos falsos.

5El Señor, su Dios y Salvador,

lo bendecirá y le hará justicia.

6Así deben ser los que buscan al Señor,

los que buscan la presencia del Dios de Jacob.

7¡Ábranse, puertas eternas!

¡Quédense abiertas de par en par,

y entrará el Rey de la gloria!

8¿Quién es este Rey de la gloria?

¡Es el Señor, el fuerte y valiente!

¡Es el Señor, valiente en la batalla!

9¡Ábranse, puertas eternas!

¡Quédense abiertas de par en par,

y entrará el Rey de la gloria!

10¿Quién es este Rey de la gloria?

¡Es el Señor todopoderoso!24.10 El Señor todopoderoso: lit. el Señor de los ejércitos. En los libros históricos, este título de Dios parece aludir a la presencia del Señor entre los ejércitos israelitas (cf. 1~S 17.45); pero en los escritos proféticos expresa el poder soberano de Dios en el cielo y en la tierra (cf. Is 6.3). Así lo entendieron los traductores de la versión griega (LXX), que con frecuencia lo traducen por kyrios pantokrator, es decir, Señor todopoderoso.

¡Él es el Rey de la gloria!

25

SALMO 25 (24)

Oración pidiendo la dirección de Dios

(1a) De David.

251 1 (1b) Señor, a ti dirijo mi oración;

2mi Dios, en ti confío:

no dejes que me hunda en la vergüenza.

¡Que no se rían de mí mis enemigos!

3¡Que no sea jamás avergonzado

ninguno de los que en ti confían!

¡Que sean puestos en vergüenza

los que sin motivo se rebelan contra ti!

4Señor,

muéstrame tus caminos;

guíame por tus senderos;

5guíame, encamíname en tu verdad,

pues tú eres mi Dios y Salvador.

¡En ti confío a todas horas!

6Señor,

acuérdate del amor y la ternura

que siempre nos has manifestado,

7pero no te acuerdes de mis pecados

ni del mal que hice en mi juventud.

Señor, acuérdate de mí,

por tu gran amor y bondad.

8El Señor es bueno y justo;

él corrige la conducta de los pecadores

9y guía por su camino a los humildes;

¡los instruye en la justicia!

10Él siempre procede con amor y fidelidad,

con los que cumplen su alianza

y sus mandamientos.

11Señor, es grande mi maldad;

perdóname, haz honor a tu nombre.

12Al hombre que honra al Señor,

él le muestra el camino que debe seguir;

13lo rodea de bienestar

y da a sus descendientes posesión del país.

14El Señor es amigo de quienes lo honran,

y les da a conocer su alianza.

15Siempre dirijo mis ojos al Señor,

porque él me libra de todo peligro.

16Mírame, Señor, y ten compasión de mí,

porque estoy solo y afligido.

17Mi corazón se aflige más y más;

líbrame de mis angustias.

18Mira mis tristezas y trabajos,

y perdona mis pecados.

19Mira cuántos enemigos tengo

que sienten por mí un odio mortal.

20¡Cuídame, sálvame la vida!

¡No dejes que me hunda en la vergüenza,

pues en ti busco protección!

21Que me protejan mi honradez y mi inocencia,

pues en ti he puesto mi confianza.

22¡Dios mío,

salva a Israel de todas sus angustias!

26

SALMO 26 (25)

La seguridad de una vida limpia

1a (1a) De David.

261 1 (1b) Señor, hazme justicia,

pues mi vida no tiene tacha.

En ti, Señor, confío firmemente;

2examíname, ¡ponme a prueba!,

¡pon a prueba mis pensamientos

y mis sentimientos más profundos!

3Yo tengo presente tu amor

y te he sido fiel;

4jamás conviví con los mentirosos

ni me junté con los hipócritas.

5Odio las reuniones de los malvados;

¡jamás conviví con los perversos!

6Lavadas ya mis manos y limpias de pecado,

quiero, Señor, acercarme a tu altar,

7y entonar cantos de alabanza,

y proclamar tus maravillas.

8Yo amo, Señor, el templo donde vives,

el lugar donde reside tu gloria.

26.8
Cf.

9No me quites la vida junto con los pecadores;

no me hagas correr la suerte de los asesinos,

10de esos que tienen las manos

llenas de maldad y soborno.

11Pero mi vida es intachable;

¡sálvame, ten compasión de mí!

12Mis pies están en terreno firme;

¡bendeciré al Señor en presencia de su pueblo!